BMW M550i xDrive: ¿Quién demonios necesita ya un M5?

M Performance pone su granito de arena como aperitivo a la tormenta que nos espera.

El BMW M550i xDrive se acaba de presentar como el tope de gama del nuevo BMW Serie 5 2017. Parece que los chicos de M Performance nos han querido obsequiar con un aperitivo antes de la llegada del futuro BMW M5, con una potencia que deberá superar los 600 CV para poner el aprietos al Mercedes-AMG E63 S o al Audi RS6 Performance. La verdad es que la cosa promete y este nuevo sedán deportivo parece que ya debería ser suficiente para el 99,9% de los mortales. Sin duda, una de las grandes estrellas entre los coches nuevos que llegarán en 2017.

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El BMW M550i xDrive llega con varias particularidades. La primera probablemente ya la habrás adivinado viendo el nombre: es el primer BMW Serie 5 M Performance con una mecánica gasolina. Efectivamente, el mítico BMW M550d con sus tres turbos siempre ha sido la referencia de esta ‘subgama’ M, pero ahora le toca el turno al gasolina: el motor M Performnace TwinPower Turbo V8 de 4.4 litros es un ejemplo de motor grande, potente, moderno y eficiente. Cuenta con doble turbocompresor e inyección directa de alta precisión. Por supuesto, cuenta con el sistema de control variable de válvulas Valvetronic y el Doble Vanos, encargado de sincronizar el árbol de levas para optimizar la entrega de potencia a cualquier régimen.

 

 

El resultado es, sobre el papel, sensacional: 462 CV a 5.500 rpm y 650 Nm de par desde tan solo las 1.800 vueltas. Todo esto aderezado por un consumo medio homologado de 8,9 litros a los cien y unas emisiones en ciclo combinado de 204 gramos de CO2 por kilómetro. Prestaciones y eficiencia, ¿qué más se puede pedir? El BW M550i xDrive es capaz de acelerar de cero a cien en apenas cuatro segundos, mientras que la velocidad máxima se encuentra limitada a 250 km/h. 

Toda esa potencia se envía a las cuatro ruedas traseras mediante un diferencial que es capaz de enviar par por separado a cada rueda para optimizar la tracción. Todo el sistema ha sido puesto a punto por el departamento M Performance, así como la caja de cambios Steptronic Sport de ocho velocidades: el objetivo es tener una sensación evidente de deportividad. Para que el comportamiento termine de ser lo que se espera de un M, la suspensión adaptativa M Sport se ha puesto a punto y se ha rebajado en 10mm respecto al BMW Serie 5 normal.

 

 

Por supuesto, el BMW M550i xDrive monta varios modos de conducción que modifican la respuesta de varios elementos del coche, como por ejemplo la dureza de la dirección, de la suspensión o la gestión del cambio automático. El objetivo es tener un sedán potente pero de lujo cuando quieres viajar y un auténtico deportivo cuando llegan las curvas y buscas diversión.

Más allá de toda la puesta a punto mecánica y técnica, el BMW M550i xDrive se coloca en la cúspide de la gama del Serie 5 y ello también conlleva una serie de cambios estéticos para parecer lo que realmente es: el kit aerodinámico M Performance le dota de una presencia más poderosa, aderezada con pequeños detalles como las inserciones en negro o el acabado en color grafito presente en varios detalles como la parrilla frontal o los retrovisores. El conjunto estético funciona y se ve complementado por las llantas 19 pulgadas de serie (de 20 pulgadas de manera opcional) o el escape deportivo acabado en color negro.

 

 

Por supuesto, el BMW M550 xDrive cuenta con todos los elementos tecnológicos de confort y seguridad que puedas imaginar, pero tampoco voy a perder el tiempo en eso: este coche existe por y para disfrutar de la conducción más deportiva y emocionante de BMW, una berlina de altas prestaciones que debería llegar muy pronto a los concesionarios de la marca. ¡Un gran aperitivo antes de la llegada del BMW M5!

 

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