Cara a cara dos iconos V8: Ferrari F355 ‘vs’ Ferrari 488 GTB

Solamente dos décadas separan a estos dos Ferrari con motor V8 en posición central, aunque parece que los separa un siglo.

La evolución del automóvil es sustancial e incuestionable en los últimos años, también en Maranello. Hoy ponemos cara a cara al Ferrari F355 de 1994 con un nuevo y resplandeciente Ferrari 488 GTB. ¿Hasta dónde llegan los cambios? Pues hasta el infinito y más allá: el 488 es más rápido, más eficaz, más fuerte, mejor fabricado, mucho mejor equipado y si hablamos de seguridad, tanto activa como pasiva, son dos mundos. Desactiva el ABS en el F355 y prepárate para ser más preciso con el pedal del medio que un neurocirujano.

De hecho, el Ferrari 488 GTB es un impresionante logro de ingeniería; criticarlo resulta tan osado como retar a Michael Phelps en la piscina. A día de hoy, Ferrari se ha convertido en un actor fundamental en la investigación y desarrollo en el sector del automóvil, casi más importante que como constructor al uso, por eso, su modelo de entrada tras el Ferrari California T (si es que se puede considerar así con un precio base de 236.719 euros, aunque la mayor parte de unidades llevan más de 50.000 euros en extras) es un auténtico escaparate tecnológico.

Monta la dirección y los amortiguadores del Ferrari 458 Speciale, una evolución importante del chasis Side Slip Control que estrenó también el Speciale, mientras que los frenos vienen directos del buque insignia, el Ferrari LaFerrari. También luce algunas de las soluciones aerodinámicas provenientes del LF y desarrolladas en el túnel del viento de Maranello, como por ejemplo los elementos de aerodinámica activa como flaps, alerones y demás elementos que consiguen la cuadratura del círculo: conseguir un Cx de 1,67, récord en un Ferrari de producción, y además generar un mayor downforce a alta velocidad.

El Ferrari 488 GTB es ridículamente rápido. La evolución es tal respecto al Ferrari F355 que debería medirse en años luz. Es capaz de alcanzar los 100 km/h en apenas tres segundos y su fuerza surge con tal ferocidad que puede llegar a dar miedo. También es impresionante como se envía todo este torrente de fuerza a las ruedas: la caja manual es más romántica, pero la efectividad de una caja de doble embrague es absoluta en comparación.

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Gracias a la sobrealimentación, la mecánica es tremendamente elástica. ¿Qué significa? Que da igual en qué marcha vayas, el régimen del motor: hunde el pedal derecho y prepárate para cruzar hacia otra dimensión. ¿Lo mejor? Que el par está disponible desde muy abajo y ya puedes olvidar todo el proceso casi monacal que había que realizar con los viejos Ferrari (por ejemplo, en el F355 debes esperar (o es recomendable) para cambiar a segunda hasta que el aceite de la transmisión no está en su temperatura ideal). El Ferrari 488 GTB es más sencillo, llegas al ‘climax’ sin esfuerzo y el resultado es apabullante y inmensamente gratificante.

En el interior el asunto cambia notablemente. Los clásicos relojes de Ferrari son sustituidos por varias pantallas, eso sí, el cuenta vueltas se encuentra de manera omnipresencia en el centro del cuadro de mandos, como si fuese una condición casi religiosa. Más allá de ese detalle, como la noche y el día. Arranque sin llave (esto no termina de molar), mejores materiales, mejores ajustes. Además, gracias al chasis con amortiguadores magnéticos de dureza variable, es mucho más cómodo y utilizable. Eso sí, cuando quieres efectividad, este 488 tiene los límites en Marte. Toma las curvas a una velocidad endiablada, la tracción es siempre brutal…¡hasta que tú quieres! El chasis, con tecnología Side Slip Control 2, mejora el paso por curva y la respuesta es plana y estable, también en las curvas más cerradas. Difícilmente mejorable.

Toca cambiar de montura. Frente a mi luce magnífico un Ferrari F355 que no tiene absolutamente nada de lo que te hablaba en el párrafo anterior. Sin duda, bajarte de uno y montarte en otro te pone frente a ti como un bofetón la evolución del automóvil. Me gustaría comentarlo en tres bloques diferenciados, para que tu también puedas sentir lo mismo que yo.

Empezamos por la mecánica. El motor V8 atmosférico de 3.5 litros y 40 válvulas que esconde el F355 pierde casi 300 CV respecto al V8 biturbo de 3.9 litros del 488. Eso sí, todavía no llores: gira la llave, dale un par de golpecitos al pedal derecho y empieza a babear como un loco por el sonido que emana por la cuádruple salida de escape. El par está mucho menos presente que en el nuevo Ferrari, pero estás tan ocupado sonriendo como un idiota que se te pasa por alto. El recorrido del acelerador es fantástico, más largo, y la potencia llega de una manera más dulce, más tranquila, menos desbocada. El 488 se come la línea roja como el tigre que se come una gacela tras dos semanas sin comer. De manera brutal. El F355 es más romántico, mola.

Sigo con la transmisión. Cambio manual. Sonrisa de nuevo. Insertar las marchas en la rejilla clásica de Ferrari es una oda a la precisión. Es mágico. Evidentemente, el cambio secuencial del 488 GTB es más rápido y más eficaz, permite al conductor piloto prestar más atención a la conducción, normal teniendo en cuenta la mala leche y la rapidez con la que pasa todo. En el F355 todo pasa a un ritmo menor, eres capaz de saborear la mecánica lentamente y en ese momento, babeas cada vez que toca cambiar de marcha. Lentamente. En el F355, cada rotonda o cruce se convierte en un reto y el coche requiere tu atención para no fallar, requiere concentración y saber qué llevas entre manos. El Ferrari 488 GTB lo podría conducir sin fallos un chimpancé.

Por último: pierde un segundo en contemplar sus formas, su diseño. Creo sinceramente que el Ferrari F355 se encuentra en la cúspide estética de las berlinettas de Maranello, antes que la aerodinámica interviniese en los libros de diseño. Es bonito, proporcionado, elegante, atmosférico, con motor central y caja de cambios manual. Te recomiendo que busques el precio actual de un Ferrari F355 en el mercado de ocasión para que veas cuanta gente sigue prefiriendo mirar al pasado antes que seguir en la ola del futuro. 

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