¿Sabes cómo nació el Porsche 356 Speedster?

Para que luego te digan que no aprendes nada en verano...

Imagen de perfil de Alex Aguilar

Aunque probablemente sea uno de tus modelos preferidos de la marca, es posible que no conozcas cómo nació el Porsche 356 Speedster. ¿Te apetece aprender un poco de Historia de la que le interesa a cualquier petrolhead -aquí nuestro test para que descubras si lo eres-? Pues sigue leyendo. 

Como ya deberías saber, el 356 -uno de los mejores Porsche de la Historia para nosotros- apareció en el mercado en 1948 con una carrocería roadster, un modesto pero voluntarioso bloque bóxer de cuatro cilindros y 35 CV de origen Volkswagen y un carácter deportivo muy difícil de encontrar entre sus rivales en el mercado. No tardó en cautivar a cualquier amante de la velocidad y muy pronto supo hacerse un hueco en un mercado que, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, buscaba modelos más agresivos con los que poder disfrutar de la conducción. 

A subasta un 356 Speedster de 1957 con todos los extras: polvo y óxido incluidos

Max Hoffman, un hombre de negocios estadounidense enamorado del primer modelo de Porsche y con mucha visión fue el encargado de hacer llegar las primeras unidades al territorio yanqui en 1950, tras haber convencido a Ferry de que abrirse al mercado norteamericano podría ser una buena idea. Según se cuenta, el hijo del fundador de la firma afincada en Stuttgart tenía la esperanza de vender unos cinco coches al año allí... y Hoffman, haciendo gala del brabucón estilo de su país de origen a la hora de hacer negocios, le contestó: "si no soy capaz de vender cinco 356 a la semana, no me interesa vender nada". 

Con la maquinaria para distribuir los coches puesta en marcha, llegó un momento crucial en la historia del primer emblema de la marca: era hora de lanzar una variante más sencilla, deportiva y asequible para el público más joven del país de las barras y estrellas. Denominado finalmente Porsche 356 Speedster, el nuevo modelo aparecido en 1954 se caracterizaba por tener un parabrisas 88 milímetros más bajo, más inclinado y curvo, una capota de lona muy poco práctica y unas ventanillas de plástico aligerado para colocarlas sobre ella. ¿El resultado? Un artefacto muy poco recomendable para ir todos los días a trabajar... pero brutalmente capaz a la hora de dibujar curvas en una carretera secundaria. Y en la cara de sus conductores, claro. 

Con un precio de 2.995 dólares, en un principio llegó asociado al bloque de 1,5 litros con 55 CV -70 en el modelo S-, gracias al cual el Porsche 356 Speedster era capaz de alcanzar los 160 km/h con una aceleración realmente contundente derivada de su poco peso. Poco después llegaría una variante apellidada Carrera que era capaz de ofrecer 110 CV con la misma cilindrada para, una vez aparecida la versión A del modelo normal, adoptar el mismo bloque 1.600 del resto de la gama con potencias de 60 y 75 CV. 

VÍDEO: la increíble historia del Porsche 356 con un millón de millas

El final de su vida llegaría sólo cuatro años después de su nacimiento, cuando en 1958 fue reemplazado por el 356 Convertible D, testigo del cambio de tendencia entre el público que ya no buscaría con el mismo interés modelos tan sencillos y orientados a la velocidad para centrarse en otros más completos... y mucho menos molones. ¿Quieres uno? Pues prepárate para pasarte unas cuantas tardes buscando... y aflojar no menos de lo que cuesta un 911 GT2 RS 2018. ¡Ay!

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