La guía de concepts de Top Gear: el Mini ACV 30 de rallys

Este estudio de diseño inspirado en los rallys podría haber sido el futuro del Mini de BMW.

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Te presentamos el concept Mini ACV 30 de rallys. ¿De dónde ha salido esta creación? Verás, a finales de 1990, los tipos del departamento de Diseño de BMW y Rover estaban enfrascados en una batalla. El exportador de bienes no alcohólicos más famoso de Bavaria había adquirido la empresa británica, un rival muy enfermo ya, y se había puesto a reinventar su joya de la corona más icónica: el Mini.

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Rover pretendía fabricar otro coche urbano que envolviese el mejor aprovechamiento del espacio en formas diminutas, respetando así el espíritu del original, ideado por Alec Issigonis. Pero BMW pensaba en algo más grande, más lujoso y retro, que fuera capaz de empezar una tendencia entre los vehículos premium pequeños.

En 1997, la marca bávara aprovechó el 30º aniversario de la victoria de Mini en el Rally Montecarlo para crear un concept que mostraba su visión sobre el futuro del modelo. Y, además, era deportivo. La compañía hacía primar su identidad sobre la funcionalidad. Así nació el Mini ACV 30 (Anniversary Concept Vehicle). Sí, sabemos que el nombre no suena a coche de rallys.

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Su imagen está dominada por unos pasos de rueda bulbosos y por un conjunto de faros que podría iluminar un estadio. Pero el ACV 30 también daba pistas sobre la pinta que tendría el Cooper de BMW. Pilares del techo en negro –con el propio techo en contraste-, una salida de escape central y combinaciones de franjas pronto se convertirían en las señas básicas del Mini del nuevo milenio.

Aunque en el fondo era muy diferente al coche que empleas habitualmente en tus desplazamientos. El Mini ACV 30 no tenía tracción delantera, por ejemplo. Y esa enorme parrilla frontal no alojaba tras ella un motor rebajado (el famoso downsizing, ya sabes). Te lo creas o no, este concept de rallys llevaba la mecánica en posición central y contaba con propulsión trasera.

Podrías suponer con todo el derecho del mundo que era una decisión alocada… Hasta que te enterabas de que el prototipo estaba basado en el chasis y el motor 1.8 del MG F. Por si necesitas que te lo recordemos, era el roadster rival del Mazda MX-5 y del Toyota MR2 que la hermana de Rover estaba aniquilando.

Finalmente, BMW se quedó con un diseño de Frank Stephenson (creador de los futuros McLaren 12C y Ferrari F430) para su nuevo Mini. Y aquello resultó ser una idea muy inteligente. Desde luego, tenía una sensata configuración con mecánica frontal y tracción delantera, justo como recordábamos del icónico modelo. Así, hasta que la automovilística se ponga a hacer una versión de exposición del concept Superleggera, estás ante el Mini más deportivo de todos los tiempos.

 

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