La cómica persecución entre dos pilotos de la F4 alemana...fuera de la pista

La hilarante escena se produjo en Hockenheim

Imagen de perfil de Javier Prieto
Persecución pedrestre F4

¿Creías haberlo visto todo con los mamporros de Nelson Piquet en el GP de Alemania 1982? ¿Te pensabas que no había nada más friki que aquella pelea de pacotilla entre dos corredores de la Nascar? Pues, espera y verás. Hoy vas a descubrir otra de esas acciones de los pilotos fuera del asfalto dignas de convertirse en trending topic. 

Recientemente se ha disputado  una prueba del Campeonato de la F4 alemana en el Circuito de Hockenheim. Sus inesperados protagonistas fueron el alemán Robin Brezina y su colega nórdico, Oliver Söderström. Pensarás que nuestros héroes realizaron adelantamientos increíbles o frenadas al límite que les llevaron al podio. Frío, frío.

Este dúo dinámico de la F4 alemana protagonizó una cómica persecución a gran velocidad... fuera de la pista. Sí, sí, como lo oyes. Resulta que sus dos monoplazas chocaron en la última manga del año -ya es mala suerte-. Fruto de esta acción, terminaron en la grava y fuera de la competición. Hasta ahí, todo más o menos normal. ¿Y qué sucedió?

Una escena cómica en la F4 alemana que emuló las andanzas del Correcaminos y el Coyote o algunas escenas de las pelis de Charlie Chaplin. Te lo explicamos.

El temperamental Brezina, que estaba muy cabreado por la acción de su rival, se bajó del bólido y se fue a por él. Su ira y cabreo eran tales que al emprender la carrera a toda leche, le falló su control de tracción pedrestre -se resbaló- y casi pierde la verticalidad. 

Mientras, su víctima y culpable del choque, Söderström, veía desde el retrovisor de su coche cómo se le acercaba peligrosamente una bestia roja con los ojos inyectados en sangre. ¿Y qué hizo? Pues, como es sueco, hacerse el ídem. Salió como pudo del monoplaza para escapar de las garras de la fiera que deseaba apresarle. Metió la séptima marcha a sus pies y realizó un sprint similar a los de Usain Bolt. Si el valiente Oliver tuviera la misma velocidad al volante de un bólido de la F4 alemana que con sus piernas, llegaría a la F1.

Así se inició una persecución pedestre en la que Söderström suplicaba clemencia a su enemigo -Robin Brezina- mientras se alejaba de él. Finalmente, como cuando el torero se protege en el burladero, el nórdico llegó a las cercanías de varios comisarios de pista. Estaba salvado. Y la sangre no llegó al río en la F4 alemana.

Son cosas que pasan cuando tienes 18 años y el corazón a 180 pulsaciones. Seguramente, como aquel día se celebraba en el recinto automovilístico la Oktobertfest, los enemigos hicieron las paces con una buena cerveza.

Por si no sabes qué es la F4 te contaremos que es una disciplina automovilística para jóvenes promesas que han dado el salto desde el karting. En ella compite Mick Schumacker, hijo del heptacampeón. 

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