Max Verstappen: ¿enemigo y peligro público en la F1?

Max Verstappen, enemigo y peligro público en la F1, ha dejado en el GP de Spa un nuevo muestrario de sus virtudes dentro y fuera de la pista. El paddock está que trina con el talentoso y temerario holandés.

Imagen de perfil de Javier Prieto

Max Verstappen, enemigo y peligro público en la F1, se ha convertido por méritos propios en el prota del cotarro. Sus peligrosas maniobras en el GP de Bélgica 2016 le han supuesto un aluvión de críticas dentro y fuera del paddock. No obstante, algunos iluminados le comparan con los grandes mitos de la especialidad Ayrton Senna y Michael Schumacher

En realidad, te diremos que resulta incomprensible el revuelo levantado tras la cita de Spa 2016. Porque el jovencito lleva toda la temporada -y parte de la anterior- actuando de la misma forma. Cuando las circunstancias se lo permiten, no pierde la oportunidad de mostrar sus malas artes y su petulancia, ya sea detrás de un volante o de un micrófono. 

Nadie puede discutirle el talento que atesora. A pesar de no contar con uno de los mejores monoplazas de todos los tiempos, ya suma 115 y ocupa el sexto lugar de la general. Es un pilotazo llamado a conseguir grandes metas, si antes no se encuentra con la horma de su zapato. Pero eso no le da derecho a considerarse el amo y señor de la pista. Piensa que cada circuito es el jardín de su casa donde puede campar a sus anchas. Debe madurar.

El paddock critica a Max por sus acciones

Si continúa con ese comportamiento, Max Verstappen, enemigo y peligro público en la F1, va a provocar un accidente muy grave. Así lo han manifestado voces autorizadas del automovilismo. Sin ir más lejos, Jacques Villeneuve ha asegurado que Max necesita calmarse o va a matar a alguien. Y se lo ha dicho todo un campeón del mundo de 1997, que algo sabe de esto.

En ese mismo sentido, Niki Lauda ha comentado recientemente que Verstappen ha sobrepasado los límites y que hablará con su padre. Además, otros corredores, y no solo aquellos que son rivales directos, han mostrado su mosqueo con las malas artes del pipiolo neerlandés. 

El epicentro del cabreo contra Max Verstappen, enemigo y peligro público en la F1, se encuentra en Maranello donde sus dos pilotos, Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen, están hartos del temerario tulipán. La Scuderia ha comunicado lo siguiente: "Hemos llamado a la FIA para pedir explicaciones. Nuestros pilotos son profesionales y Ferrari no pide las cosas a voces, por lo que esperaremos con calma una respuesta". Pues, nos tememos que lo llevan claro.

La connivencia con Max

Los culpables de esta situación son, además del osado adolescente, aquellos que le permiten sus sucias acciones. Parece que en la categoría reina existen unas reglas para Max y otras para el resto de competidores. Las maniobras sancionadas en otros corredores, Nico Rosberg sin ir más lejos, son simples lances de carrera en el caso del hijo de Jos Verstappen. El niño mimado del equipo energético confunde ser agresivo y duro con actuar con temeridad y peligrosidad al volante. Mal asunto.

Después de pasarse media carrera en las Ardenas obstaculizando a Vettel y Raikkonen, sus continuos cambios de trazada no merecieron ni tan siquiera una investigación. Simplemente, a-lu-ci-nan-te

Muy mal por Charlie Whiting y la FIA porque transmiten la sensación de que han establecido dos varas de medir, una para Max y otra para el resto del pelotón. Y de esta forma lo único que hacen es fomentar las sucias técnicas del hijo de Jos.

Es verdad que sus 18 años le impiden ver más allá de las ansias de gloria. Pero, cuidado porque en la F1 no se puede conducir como en el karting. Aquí los accidentes se pueden producir a más de 300 km/h. 

Quizá a los propietarios del negocio les interesa la irrupción de una estrella joven que rompa la monotonía actual e incorpore una nueva legión de aficionados al Gran Circo. Desde luego en la escudería energética están encantados con las costumbres de Max. ¡Qué bien les viene un teenager con una imagen fresca para vender sus reconstituyentes bebidas!... y de paso volver a ser campeones del mundo.

El club de amigos del pipiolo holandés

El chavalito que posee tanta arrogancia como calidad, ha explicado que no le preocupan las críticas. No muestra ninguna señal de arrepentimiento. A las quejas del finés tras la batalla de Bélgica, Max respondió: “Si se está quejando... eso es bueno”.

No para de hacer amigos que se suman a la larga lista de los Kimi Raikkonen, Sebastian Vettel, Lewis Hamilton, Nico Rosberg, Checo Pérez, Romain Grosjean, Danii Kvyat y Carlos Sainz. Y la nómina de damnificados sigue creciendo al ritmo de sus imprudencias. ¿Quién le parará los pies? 

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