Ya está aquí el GP de Canadá 2016: en Mercedes, preocupados con Red Bull

La escudería alemana llega al GP de Canadá 2016 con Red Bull en el retrovisor, Ferrari con intención de mejorar y los españoles, de puntuar.

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GP Canadá de F1 2016

Los chicos de Mercedes AMG aterrizan en el GP de Canadá 2016 con el susto metido en el cuerpo. Ya sea en el circuito, en la fila del cine o del supermercado, no paran de girarse y mirar hacia atrás. Saben que sus rivales energéticos se acercan, les vigilan y ya sienten su presión. Son conscientes de las buenas sensaciones que han transmitido los bólidos de Milton Keynes en las dos últimas participaciones, con un primer puesto en Barcelona de Max Verstappen y un segundo de Daniel Ricciardo en el Principado. De hecho, el triunfo en su barrio del rey de la noche monegasca y piloto de F1 en sus ratos libres, Lewis Hamilton, se debió al error de Red Bull en el pit stop de Ricciardo. Si no hubiera sido por ese tropezón, Mercedes se habría quedado compuesto y sin rubi@ en la fiesta de Montecarlo. Y eso lo saben en Brackley. Ferrari, por su parte, reza para que sus novedades sean por fin efectivas en el asfalto y para no perder de vista a Red Bull. Los españoles esperan colarse en la Q3 y sumar un buen puñado de puntos en su casillero. Aquí tienes cómo ver el GP de Canadá de F1 2016 y los horarios de la carrera.

GP Canadá 2016: Preocupación germana

Toto Wolff es consciente de que pronto comenzará la curva descendente en el rendimiento de sus monoplazas. Y no ignora que la extraordinaria progresión de los coches de Christian Horner es una preocupación. Por eso, se ha presentado en Quebec con cara de: “por la noche veo muertos red bulles”. Y su colega Pady Lowe tiene pesadillas con ese chasis que es la envidia de la parrilla, el del RB12. Por si esto fuera poco, los dos bólidos azules ya montan una versión evolucionada del propulsor Renault, lo que podría hacerles ganar hasta medio segundo por vuelta.

Así las cosas, pronto podríamos ver la versión teutona de “Hombres al borde de un ataque de nervios” protagonizada por los ingenieros germanos.

Y mientras, Hamilton y Rosberg están enzarzados en una competencia fratricida. Ambos llegan con el mismo objetivo a Montreal: ganar. El vigente campeón quiere sumar su segundo triunfo seguido para consolidar su remontada y, de paso, presionar a su vecino de garaje. Y ¡ojito!, que el GP de Canadá es terreno Hamilton. Allí ostenta la segunda mejor marca de victorias -cuatro- solo superado por Michael Schumacher con siete. Nico que naufragó con la lluvia y los -presuntos- problemas técnicos de su W07 en el Principado, está obligado a retomar la senda del éxito. Porque tras sumar cuatro laureles en el inicio del curso, las victorias se han esfumado. Siempre que no vuelva a confundirse con la selección del mapa motor, tendrá 4.361 metros por setenta vueltas al asfalto canadiense para mantener el liderato del Mundial. Y de paso, demostrar a sus detractores de que es capaz de aguantar la presión.

GP Canadá 2016: La amenaza del imperio energético

Parece que a Red Bull, desde que ha llegado a Europa le han dado alas. Su evolución es notable en las últimas pruebas. El RB12 pide paso para acercarse a la cumbre tras dejar en el camino a Ferrari. Como todo joven, tienen prisa por coronarla. En el Gilles Villeneuve podrán mostrarnos en qué punto de la ascensión se encuentran. Ricciardo, que todavía tiene la espina clavada del Principado, espera sacársela en la Isla de Notre Dame. Sabe que si sus mecánicos no hubieran estado más pendientes de las bellezas del paddock que del cambio de neumáticos, habría recibido el gran trofeo de manos de Alberto de Mónaco. Esta semana, y por primera vez en mucho tiempo, el simpático australiano ha dejado de sonreír. Ha hecho público su descontento con la situación, lo que ha sorprendido mucho. Quizá los cantos de sirena de Ferrari, le hayan espoleado. Se espera una gran actuación del talentoso y menos alegre Daniel.

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Precisamente, su compañero Verstappen, ese que se ha especializado en destrozar monoplazas en las avenidas de Montecarlo un Gran Premio sí, y otro también, pretende subirse al cajón. Lo de este chico, humildad, lo que se dice humildad, no se puede llamar. Ya veremos, pues es cierto que es tan rápido detrás de un volante como delante de un micrófono. Estrena unidad de potencia, por lo que no tiene excusas para hablar dentro y no fuera de la pista del GP de Canadá 2016.

Ferrari: desmadre a la italiana

Llegamos a la tragicomedia italiana. Desde la retirada de Michael Schumacher -Räikkonen aceptó el regalo de Alonso y Hamilton en 2007- Ferrari se ha apartado de la gloria. Y lo que es peor, han recuperado ese espíritu mediterráneo y las viejas costumbres que tanto se llevan en la escuadra transalpina. Kimi Räikkönen, ese finlandés despedido hace unos años con un finiquito millonario y luego repescado, está a punto de renovar. Maurizio Arrivabene, llegó en sustitución del play boy Montezemolo para acabar con la anarquía y la sequía de títulos. Para ello, contrató a Sebastian Vettel. Se suponía que el alemán solucionaría la situación con su barita mágica o mejor dicho, con su dedito índice mágico. Pues, no. Y con este bagaje llegan al GP de Canadá 2016. Sin un solo triunfo en todo la temporada y dando palos de ciego. ¿Alguien se acuerda de la última carrera ganada por Maranello? Para la cita norteamericana estrenan una versión evolucionada del turbo, elemento que había convertido en un par de pruebas del año al SF16-H en una barbacoa andante. También incorporan un sistema de suspensiones traseras. Y tú que controlas del motor mucho más que todos los que escribimos aquí juntos, sospechas que esa novedad trata de paliar los problemas que produce el chasis.

Recientemente uno de los ingenieros de la escuadra ha asegurado que en el seno del equipo desconocen qué le sucede al Pollino Rampante y cómo solucionarlo. En sentido contrario, sus jefes aseguran haber detectado las anomalías que afectan a la fiabilidad. Si la Scuderia no corrige el rumbo, pronto serán un remedo del camarote de los hermanos Marx.

Alucinante: Se le sale el volante en plena carrera de la NASCAR y...

Por si fuera poco, el tetracampeón teutón, ese corredor especializado en los difusores soplados que salió huyendo de Red Bull cuando el simpático australiano le mojó la oreja, también se empieza a desesperar. Ha manifestado que el bólido rojo resulta muy difícil de gobernar en bastantes sectores. Y claro, parte de la prensa deportiva italiana ya se ha echado encima de él.

¿Y Kimi? Pues a lo suyo, en su mundo, y de momento, por delante del frigodedo teutón en la tabla. ¿Qué esperamos de la Scudería en Montreal? Pues como dice la canción transalpina: parole, parole, parole; o sea, palabras y promesas. Nada más. Pero los tifossi siempre pueden seguir consolándose en el parque de atracciones más grande que la formación legendaria posee en Abu Dhabi.

McLaren; sufrir, sufrir, y volver a sufrir

Continuando con las informaciones de terror, aparece en la cartelera McLaren. ¿Alguien se explica cómo es posible que una escudería que acaba de cumplir cincuenta años en la Fórmula 1 se encuentre festejando sus clasificaciones para la Q3? Se admiten respuestas, por favor. ¿Qué podría acontecer en el GP de Canadá 2016? Pues, tras el quinto puesto y la lección de pilotaje de Alonso en Mónaco, tocará sufrir. En principio, los de Woking van a presentar una serie de mejoras aerodinámicas y quizá una evolución en su unidad de potencia. Padecerán en un trazado en el que la velocidad punta es la reina del baile. Fernando, tirando de pundonor, calidad y manos, extraerá del MP4-31 más de lo que guardan las limitaciones de la dichosa talla cero. En definitiva: a rezar para entrar en la Q3, para que llueva, para que salga el safety car y para que varios vehículos se retiren. Supongo que el ovetense ya está cantando eso de: ¡qué llueva, qué llueva, qué salga la virgen de la cueva; qué si, qué no, qué caiga un chaparrón! Esta iniciativa musical podría surtir más efecto en la carrera que las siempre presuntas mejoras de McLaren.

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Si se cumplen esas premisas el paciente español y el inglés pueden arañar unos cuantos puntos en el GP de Canadá 2016. Triste objetivo para dos campeones del Mundo. Y mientras, británicos y japoneses continúan con sus diferencias culturales y sin sumarse a la Alianza de Civilizaciones en las oficinas. Resultado: otra prueba difícil. A pesar de ello, los directivos siguen vendiendo humo. Parecen la versión anglo-nipona de Ferrari.

Carlos Sainz: un toro optimista

El otro español, Carlos Sainz, tan persistente en su mala suerte -heredada de su padre- como eficiente dentro de la pista, afronta el GP de Canadá 2016 con optimismo. La cornada que le dieron a su Toro Rosso en el pit stop de Mónaco parece haber cicatrizado. Suponemos que a los mecánicos del equipo les habrán enviado a Faenza para realizar un curso de reciclaje de cambio de gomas. El madrileño espera estar en la Q3 acompañando a su amigo Fernando y sumar el mayor número de puntos. Poco se le puede pedir al STR11, propulsado con una mecánica Ferrari 2015 y que no evolucionará en toda la temporada. En las largas rectas y fuertes frenadas del circuito canadiense, Sainz tendrá que sujetarse fuerte a su bólido para que no le quiten las pegatinas en los adelantamientos. Pero, amigos, ¡no sufráis!, porque a este buen piloto y mejor persona, le llegará la oportunidad que merece. Él, sin declaraciones explosivas, va labrándose una reputación en el mundo de la Fórmula Uno y ya suena como posible candidato para algún equipo interesante.

Por último, comentaros que las invocaciones al dios de la lluvia podrían haber surtido efecto: previsión de precipitaciones para el domingo. Si es así, carrera divertida con alternativas, pronóstico incierto y mucha emoción. Es decir, lo contrario de lo que han conseguido hasta ahora Bernie Ecclestone y la FIA con sus polémicas decisiones. ¡Qué empiece el baile!

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