Los mejores jets privados del mundo

La aviación comercial apesta. Mira uno de estos jets privados, por si te encaja…

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Impuestos, carburante, matriculaciones, peajes, multas, atascos… Los conductores estamos perseguidos por mil y una amenazas. Así, no es extraño que muchos de nosotros hayamos soñado con nuestro propio jet privado, al mejor estilo Donald Trump (aunque tampoco nos importaría tener alguno de los coches del presidente de EEUU. De cualquiera de ellos, se entiende).

¿No nos basta con trasladarnos en un avión convencional? La verdad es que no, ya que la navegación aérea comercial es francamente incómoda. Para empezar, piensa en los horarios: estás obligado a llegar al aeropuerto, como mínimo, 60 minutos antes de que tu vuelo despegue. Es completamente necesario; de lo contrario, jamás llegarías a tiempo a la puerta de embarque. Hay que facturar la maleta, pasar el dichoso control, en el que te desnudarán casi por completo, volver a vestirte… y, con el fin de que los comercios situados en la zona de espera sobrevivan por algo más que sus precios abusivos, has de tener minutos suficientes para curiosear y que te entre hambre, a fin de pagar un importe desorbitado por un refresco y un bocadillo.

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Pero existe otro mundo. Uno en el que entras al aeropuerto, habiendo pedido ya un tramo horario para despegar y, sin apenas demora, pasas un mínimo control de seguridad con tu maleta a cuestas y subes a tu propio avión, en el que ningún desconocido va a dar patadas a tu asiento. Así viven aquellos que tienen su jet privado, habitantes de un lugar exclusivo y refinado, lleno de lujos que comienzan en algo tan básico como la forma de trasladarse de un sitio a otro.

Si acabas de aterrizar en ese planeta tan deseado, aquí tienes cuatro propuestas en las que invertir tu dinero, cuatro aviones que Top Gear probaría encantado. Por un día, podríamos cambiar ruedas por alas.

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