Prueba Alfa Romeo Giulia Veloce: la berlina deportiva

¿Eres un conductor disfrutón? Pues sigue leyendo...

8 10

Nuestro veredicto

… Porque el Alfa Romeo Giulia Veloce puede hacerte feliz si buscas algo con más punch que el Giulia normal pero no puedes -o quieres- lanzarte a por el supervitaminado Quadrifoglio de 510 CV. Y es que tras esta prueba del Alfa Romeo Giulia Veloce he llegado a la conclusión de que puede ser 'la elección'.

El apellido de este Alfa Romeo Giulia, Veloce (veloz en italiano) ya deja claro que esta versión no ha sido creada para esos conductores que, codo apoyado en la ventanilla, conciben los viajes como una rutina más, como puede ser ir al trabajo en metro o bañar a los niños todos los días a las ocho de la tarde. No, el Veloce es un coche que transmite, que te empuja a devorar kilómetros y coger la carretera más cabr... hasta tu destino. Doble ventaja: te ahorras la autopista de peaje y acabarás con una amplia sonrisa.

Y es que la berlina italiana es una salsa arrabbiata que deja muy buen sabor de boca: motor turbo gasolina 2.0 de 280 CV, tracción integral Q4, cambio autómático con levas -enormes y fijas :) - en el volante y un comportamiento en carretera ejemplar. No podía ser menos en una berlina que rememora al legendario Alfa Romeo Giulia Veloce GT, un coche ante el que cayeron rendidos unos cuantos pilotos de carreras que lograron no pocas victorias.

Prueba Alfa Romeo Giulia Veloce

Aunque el Giulia normal ya es uno de los modelos más bonitos dentro de su segmento, el Veloce incorpora algunos elementos específicos que lo hacen aún más atractivo: paragolpes con tomas de aire más grandes, llantas de 18 pulgadas, numerosos detalles en negro brillo y un difusor con doble salida de escape. En el interior, asientos deportivos de piel, volante deportivo y calefactado y numerosas aplicaciones de aluminio. Eso sí, como te apuntaba en la prueba del Alfa Romeo Giulia diésel, aunque los acabados han mejorado notablemente con respecto a modelos anteriores de la marca, aún no están a la altura de sus rivales premium.

Sentado al volante, me doy cuenta de que la postura de conducción es muy buena: algo más baja de lo normal y con bastante espacio para las piernas. Me gusta. Acciono el botón de arranque situado en el volante (mejor que que buscarlo por el salpicadero o en la consola central), y el motor se pone a rugir.

A priori puede parecer que 280 CV son demasiados, pero teniendo en cuenta que los 180 CV del modelo diésel que probé me supieron a poco para las cualidades dinámicas de este coche, prefiero fuerza de sobra bajo el pedal derecho: con un par de 400 Nm, el Alfa Romeo Giulia Veloce de esta prueba acelera de 0 a 100 en 5,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 240 km/h. Su consumo medio oficial es de 6,2 litros, aunque esta cifra se supera con facilidad (pero a quién le importa cuando está al volante de un coche como éste). Ah, si te estás planteando la versión diésel del Veloce (2.2 de 210 CV), que sepas que la gasolina es mucho más divertida.

El cambio manual del Giulia fue otra de las cosas que no terminó de convencerme. Problema resulto, ya que la versión Veloce equipa un automático de ocho velocidades que funciona perfectamente y aprovecha muy bien los casi 300 caballos de la berlina italiana. Para ello ayudan las levas del volante, que gracias a su buen tamaño son fáciles de encontrar en todo momento.

Sin duda, y como he podido volver a comprobar en esta prueba del Alfa Romeo Giulia Veloce, el afinado chasis es sin duda su aspecto más destacado. Pongo el modo Dynamic en el selector DNA antes de afrontar el primer puerto de montaña. El coche empuja con fuerza más allá de las 5.000 revoluciones, y enseguida notas entre tus manos el toque deportivo que hizo famosos a los coches italianos. Además, la tracción integral que incorpora este modelo ayuda todavía más a que el coche entre perfectamente en las curvas, donde notas la ausencia de balanceos. De inicio, toda la potencia se manda al eje posterior -perfecto para jugar un poco con el deslizamiento del coche-, pero cuando detecta pérdidas de tracción comienza a repartirla al delantero (hasta el 60%). Y, por si la cosa se va de madre, ahí está el ESP vigilando que no la líes parda.

La excelente estabilidad del Giulia Veloce se ve recompensada además con una dirección precisa que permite en todo momento controlar la trayectoria del coche y llevarlo allá por donde quieras. Eso sí, puestos a ser pijos, me gustaría que fuera un pelín más comunicativa para sentir aún más lo que pasa bajo las ruedas. En cuanto al tarado de la suspensión, y contrariamente a lo que posiblemente estés pensando, su dureza es la justa: lógicamente es más firme que blanda, pero no resulta excesivamente seca ni incómoda para el uso diario.

Conclusión

El veredicto de esta prueba del Alfa Romeo Giulia Veloce es claro: la berlina italiana te permite ir rapido, muy rápido por cualquier carretera y con mucha seguridad. Encontrarle las cosquillas te costará trabajo. Su aplomo y su brioso motor, que por cierto no es nada ruidoso dentro del habitáculo (aunque tampoco estaría mal que ronroneara algo más), son dos de sus puntos fuertes.

Con un precio de 54.500, el Alfa Romeo Giulia Veloce es una berlina de espíritu deportivo pero cómoda para viajar, con un chasis ejemplar y una estética que se diferencia claramente de muchos de sus anodinos competidores. Seas o no un defensor de los coches italianos, sin duda es una opción que debes tener en cuenta si buscas algo más que un coche para viajar con la familia al pueblo.

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