Triple comparativa del Audi R8: V10 ‘vs’ V10 Plus ‘vs’ V10 Spyder

¿Cuál es el R8 más recomendable? ¿Y el más emocionante?

Que los tres Audi R8 que se venden en la actualidad compartan nuestro garaje es una de esas maravillosas coincidencias que pasan cada cierto tiempo, como los cometas. Pero que encima cada uno esté pintado en un color completamente diferente, parece cosa de brujas. Teniendo en cuenta todo esto, no he podido evitar salir con la cámara e inmortalizar este acontecimiento y, ya de paso, contarte las bondades de cada uno de ellos en esta triple comparativa de Audi R8

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Los cambios entre una y otra versión pueden modificar el carácter de cada uno más de lo que se podría pensar a priori. Por ejemplo, una de mis pocas críticas al Audi R8 es la posición algo elevada del asiento, la versión descapotable monta unos asientos algo más pegados al suelo. Por contra, el V10 Plus tiene un ratio de marchas más corto que el resto para maximizar la aceleración, pero eso hace que en el día a día, el cambio de las versiones de 540 CV sea algo más agradable, más refinado.

El Audi R8 V10 Plus de esta comparativa está acabado en el llamativo color amarillo y cuenta con una imagen realmente racing y deportiva: además de los 70 CV extra, incorpora mucha fibra de carbono, tanto fuera como dentro, un escape deportivo, el llamativo alerón trasero o los frenos cerámicos. El precio base ya es 24.000 euros superior, pero encima, esta unidad, va ‘hasta arriba’ de extras.

 

 

La versión de acceso se conforma con un precio mucho más atractivo, además de una serie de opciones que no se han elegido. De esta manera es mucho más barato que la versión Plus pero su aspecto podría asemejarse más al de un Audi TT: pierde algo de ese espíritu Racing con inserciones de plástico tanto en el ’sideblade’ exterior como en la parte trasera de los asientos. El color azul ayuda a conseguir un aspecto brillante, pero le falta algo: las llantas también colaboran en este apartado.

Debo reconocer que no soy un fan del gris Rotor del interior del Audi R8 V10 Spyder y parece claro que no me equivoqué al no elegir los bucket más radicales que ofrece el R8. Estos son mucho más duros y no resultan mucho más eficaces a la hora de agarrar el cuerpo: es más una cuestión de estilo, pero al final un asiento sirve para lo que sirve. Además, no se pueden regular tanto como los asientos de serie y muchas veces la posición es algo más vertical: poco recomendables.

Ahora bien, ¿coupé o spyder? Personalmente, yo prefiero coupé: no me termina de convencer esa especie de joroba que monta en la parte trasera. Eso sí, el Audi R8 descapotable cuenta con dos elementos que no están nada mal: el primero es una rejilla en la parte trasera que dota de un punto extra de deportividad a la parte trasera y segundo, la ventanilla trasera se puede bajar y puedes ir capotado pero escuchando el sonido del V10, el mismo del Lamborghini Huracán, como si lo tuvieses a un palmo de tu cabeza. Bueno, en realidad es así.

En lo que a dinámica se refiere, el V10 normal no cuenta con la suspensión magnética y debo decir que ha sido una sorpresa ver lo bien que se comporta. Se siente más natural y cumple con solvencia ante pequeños baches o incluso ante badenes y demás elementos puestos ahí para arruinar los bajos de tu deportivo. No tiene la combinación de firmeza y comodidad de la amortiguación variable pero resulta satisfactoria.

La modificación del cambio de marchas entre una y otra versión es notable. A la misma velocidad, 110 km/h, el Plus circula a 2.900 vueltas como intentando machacar a alguien, mientras que la versión normal va a 1.900 vueltas la mar de relajado. Hace el coche más tranquilo, algo bueno para un uso diario pero menos preciso y divertido cuando realizas una conducción deportiva. Es verdad que el escape deportivo es más escandaloso en modo ‘Sport’, pero cuando lo pongo en modo confort no compite con la melodía que produce el sistema de sonido Bang & Olufsen.

 

 

En cuanto a consumos, nada grave para tratarse de coches de más de 200.000 euros en prácticamente todos los casos (el normal cuesta 194.720 euros pero con cuatro euros los superará). 11,4 litros ‘vs’ 12,3, la versión descapotable se queda a mitad camino, con un consumo medio de 11,7 litros cada cien kilómetros. Todos los R8 cuentan con el sistema de desconexión de cilindros, pero créeme si te digo que no lo he comprobado nunca, ni lo voy a comprobar. No hace falta.

Más: los frenos convencionales son mejores que los frenos cerámicos para un uso cotidiano, por ejemplo en ciudad. Se dosifican mejor al tacto y son más agradables, manteniendo una gran contundencia de frenada. Con 40 kg menos y 70 CV más, el Plus debería ser mucho más rápido. Sinceramente, creo que es un coche que se siente más puntiagudo, más enérgico, pero contra el reloj…

los números sorprenden: el Audi R8 V10 Plus acelera de 0 a 100 en 3,1 segundos y alcanza los 160 km/h en 6,6 segundos. El modelo azul, con mucho menos equipamiento, hace el 0 a 100 km/h en tres segundos clavados y consigue el mismo tiempo en el 0-160. Sí, consigue rebajar en casi medio segundo el tiempo oficial, ¡espectacular!

Esta tendencia se repite en otro tipo de aceleraciones, como por ejemplo el 0-200 o incluso en los 0-50. Estarás pensando: ¿cómo es posible? Realmente la diferencia entre una y otra versión es más marketing que otra cosa y sinceramente, no es algo que me sorprenda: McLaren hizo lo mismo con el 540C respecto al McLaren 570S, prometen una cosa y después ambas versiones son prácticamente igual de rápidas.

Ahora bien, toca decidir: una vez desestimada la versión descapotable, creo que si tuviese que comprar uno ahora mismo elegiría la versión básica: es tan rápido como el Plus, su suspensión es sorprendentemente eficaz, igual que sus frenos convencionales. El motor es algo más relajado y resulta más confortable en un uso cotidiano. Eso sí, la diferencia de precio la invertiría en dejarlo estéticamente algo más racing. Por supuesto, sin backets y sin dirección dinámica.

 

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