El futuro que llegará en 2020: prueba del Volkswagen I.D.

Imagen de perfil de Vicente Cano

Esto no es una prueba del Volkswagen I.D. al uso. Es mucho más. Es la respuesta de la marca al follón en el que ella misma se metió en verano de 2015 cuando se destapó el escándalo sobre las emisiones de sus coches diésel. Los alemanes quieren abanderar la transición hacia la movilidad eléctrica y esto, si no te suena a ti, desde luego que a mí sí, porque es lo mismo que cuentan tres o cuatro fabricantes más, pero tras haberme puesto tras el volante del Volkswagen I.D. prototipo y conocer el modelo en profundidad tengo un cosa clara: más allá de quien se haya podido sentir engañado, el dieselgate es lo mejor que le podía haber pasado a la industria del automóvil y sobre todo, a Volkswagen.

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Si no, quizá, habríamos conocido igualmente este Volkswagen I.D., pero no creo que la marca se propusiera lanzarlo con un ambicioso plan industrial ya en 2020, que le llevará a vender -esperan ellos- un millón de vehículos de su familia de vehículos eléctricos ya en 2025. “Nuestro objetivo no está puesto porque sí, tenemos que producir a gran escala para abaratar los componentes, los costes de fabricación y que los modelos ID sean rentables con cada coche que vendamos”, asegura Michael Franke para TopGear.es, responsable de comunicación, tecnología y diseño de Volkswagen. Tras probar el Volkswagen I.D. prototipo tengo que este coche es parte del futuro y que será un éxito.

El nuevo I.D. es el Golf del siglo XXI

Y desde luego, no será por un diseño que, a lo mejor, por las fotos te puede parecer ultrafuturista, pero una vez tienes el nuevo I.D. delante, lo cierto es que transpira un claro aire de familia que lo asemeja al Polo o al Golf, pero también al Seat León 2017, por ejemplo. El VW I.D. es solo el primero de los modelos de una familia que, en el Salón de Shanghai, conocerá a un posible tercer hermano tras el VW Buzz ID que se presentó en el CES de las Vegas en enero. Todos ellos estarán disponibles, a partir del año 2025, con un módulo de conducción autónoma. Para ello, los diseñadores de Volkswagen han creado un código lumínico en el exterior orientado a comunicarse con los peatones y otros conductores y que estos sepan de lejos si hay una persona o no tras el volante del I.D.

Pero tampoco es esto ni siquiera lo que más me ha impresionado del Volkswagen I.D. que ya dispone en su prototipo de todo lo necesario para la automovilidad, con un conjunto de cámaras en lugar de espejos retrovisores, que dan a hombre y coche una visión 360 del exterior y tres radares LIDAR situados uno en el frontal y otros dos en el techo, retráctiles e iluminados, que también ayudarán a avisar a otros usuarios de la vía el modo en el que va el Golf del siglo XXI. Lo mejor de este coche está dentro: porque el VW I.D. se asienta sobre una nueva plataforma, protagonizada por un paquete de baterías plano y modular que, además, es ampliable para poder acoger vehículos de tamaño mucho mayor, como su hermano Buzz, el Bulli del futuro-casi-presente.

Esta configuración, sí, como la del Tesla Model S, tiene gigantescas ventajas, ya que permite situar el eje delantero, prácticamente, detrás de la parrilla que adorna un logo de VW de metacrilato retroiluminado. Gracias a ello, y a que el diminuto motor eléctrico va bajo el maletero, la batalla del I.D. que como un Volkswagen Golf 2017 apenas mide 4.100 mm de largo, es de 2.750 mm, casi la misma que en un VW Passat, lo que deja un habitáculo del mismo tamaño que el de la berlina y que, además, tiene todo su fondo plano. De hecho, en todo el coche no hay un solo botón, salvo una colección de controles individuales en cada puerta para manejar el aire, abrir o cerrar, calefactar el asiento y coger llamadas.

Volkswagen I.D. Concept

Todo el Volkswagen I.D. se controlará desde un smartphone, que dispondrá de la configuración completa del vehículo archivada (emisoras de radio, color ambiental, posición y calefacción del asiento, contactos del móvil, 'playlists', etc, etc) y, además, será su llave. Desde su volante se podrá controlar también el cambio de una sola relación, sobre el parabrisas hay una proyección de un Head-up Display tamaño XXL que ofrecerá información adicional y, quizá, te ayudará a trazar mejor las curvas como en algunos videojuegos de velocidad. Y, dejas la mano tres segundos sobre el volante, este se retrae dejando un espacio todavía mayor al conductor y es el coche el que toma los mandos... a partir de 2025, asegura Volkswagen que esto será ya legal.

La batería del I.D. le otorgará una autonomía eléctrica de entre 400 y 600 km y su motor de 170 CV será capaz de acelerar el coche, que seguramente será bastante más pesado que el Golf, a 100 km/h en unos más que aceptables 8 segundos con una velocidad máxima limitada a 160 km/h. ¿Y todo esto por cuanto? La producción a gran escala lo hará sorprendentemente barato, pero por ahora lo único que afirma VW es que quiere que cueste más o menos lo mismo que un Golf diésel de potencia similar, lo que en España equivaldría a unos 34.000 euros. Sin ayudas, porque si de verdad se están vendiendo tantos eléctricos en los 20 de este siglo, dudo que nuestro estado sostenga ayudas jugosas para los coches a pilas por entonces.

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