Prueba del Caterham Seven Sprint: regreso al pasado

La versión más retro de uno de los grandes clásicos de ayer y hoy...

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Así que una prueba del Caterham Seven Sprint, ¿eh? El color es bonito...

¡Y tanto! Se trata del tono Camberwick Green y forma parte de la rigurosamente clásica paleta de seis colores que puede lucir el nuevo Caterhan Seven Sprint, entre los que también se puede encontrar el amarillo Mellow Yellow y el azul Misty Blue. 

Quiero uno. ¡Ahora!

Mala suerte. Se trata de una edición limitada a sólo 60 unidades que, como podrás imaginar, ya han volado. Costaba un poco más de 30.000 euros -aunque sólo podía adquirirse en el Reino Unido- y ésta vez no podías optar por montarlo en casa. 

Pues vaya... ¿tengo alguna alternativa?

Pues sí, porque en realidad toma como base al modelo más accesible de la gama, llamado 165. Eso se traduce en un motor de origen Suzuki de tres cilindros y 660 centímetros cúbicos de cilindrada que entrega unos voluntariosos 80 CV a su eje trasero. La unidad de nuestra prueba del Caterham Seven Sprint acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos -cuatro décimas más que el 165- y alcanza una velocidad máxima de 160. Puede que no sea muy rápido pero, cuando te pones tras el volante, lo parece. Y eso es más importante que unas cifras impresionantes a la hora de dibujar una sonrisa en tu rostro. 

Háblame de los detalles...

En los detalles, estimados amigos, es donde el Caterham Seven Sprint marca la diferencia y justifica -un poco- el desembolso extra de dinero que supone con respecto al modelo más básico de la gama -también compuesta por modelos como el Seven 310R o los Seven 275 R y S-. Todo en este coche está orientado a transmitirte un aroma añejo que marida a la perfección con la conducción tan pura, tradicional y manual que exige este pequeño bólido bretón. ¿Has visto sus pasos de rueda?¿Y el delicioso color de su interior? No me digas que no has sentido un escalofrío al comprobar cómo está terminado el aro de su volante... 

Como habrás podido imaginar, su comportamiento es idéntico al de sus hermanos de gama a la hora de afrontar las curvas, pero te aseguro que cuando estés conduciéndolo lo que menos te va a apetecer es buscarle las cosquillas. Está hecho para disfrutar dando paseos... a través del tiempo. 

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Me he enamorado de su volante

Y no es para menos, aunque tiene su lado oscuro: al haber aumentado el diámetro considerablemente -y considerablemente aquí son siente centímetros- la fuerza necesaria para mover la dirección del coche se ha reducido bastante, pero ahora la postura de conducción es algo más forzada -si cabe- y entrar y salir del coche si tu talla es relativamente grande hará que cada vez que vayas a conducirlo parezca que estás haciendo una nueva función de artes escénicas. 

¿Dónde lo disfrutaré más?

Donde te dé la gana. 

Borde

No, en serio: el coche tiene unas dimensiones tan contenidas y un comportamiento tan polivalente que es capaz de desenvolverse bien en cualquier situación, ya sea en el centro de una ciudad, una autopista o una carretera secundaria -donde, por cierto, se encuentra más cómodo-. Tras la prueba del Caterham Seven Sprint hemos podido comprobar que, de nuevo, han sabido reinventar el concepto sin tocar prácticamente nada... mejorándolo prácticamente en todo. 

¿Y cómo va?

Bien... dentro de lo razonable. Su motor no es precisamente un cohete y el tarado de sus suspensiones no es el mejor a la hora de querer arrancarle décimas de segundo a un cronómetro en la pista, pero en realidad nada de eso importa. Aquí se trata de conducir a ritmos suaves mientras intentas contener las carcajadas que sentirás al devorar kilómetros con él y al tiempo que lidias con el aire azotándote la cara -sobre todo ahora, que llegan días fríos-.

Como ya no lo puedo comprar... ¿qué otras opciones tengo? 

¿Tan molonas como la pieza de nuestra prueba del Caterham Seven Sprint? Quizá un Morgan 3-Wheeler, o un Morgan 4/4... pero, definitivamente, un Morgan -¿conoces el EV3 Selfridge?-. Nada hay en el mercado tan chulo, tan clásico y tan divertido de conducir como este coche, que supone un regalo perfecto para el 60 aniversario que el Seven va a cumplir el año próximo. 

Quieres uno, ¿verdad? Yo también...

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Texto: Ollie Marriage

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