Prueba del Mini Clubman John Cooper Works: para ganar tiempo y espacio

Porque quieres tenerlo todo sin renunciar a nada. Bueno, sí: a un poco de dinero en tu cuenta...

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¿Prueba del Mini Clubman John Cooper Works?¿Existe eso?

Oh, sí: el Mini Clubman John Cooper Works es la solución que se le ha ocurrido a Mini si necesitas algo más práctico que su modelo normal -aquí puedes leer nuestra prueba del Cooper S con el kit JCW- y algo más potente que el Clubman... 

No lo veo...

Pues ellos sí, y la verdad es que no tiene mala pinta. Con un motor de 231 CV y tracción integral de serie, la versión más brutal del Clubman puede acelerar de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 238, que no está nada mal... 

Vale, ¿contra quién compite?

Ahí está la clave: por dimensiones, potencia y planteamiento, el protagonista de nuestra prueba del Mini Clubman John Cooper Works está pensado para medirse de tú a tú con... nadie. Rascando un poco, podríamos aventurarnos a decir que el VW Golf R -¿has visto el nuevo Volkswagen Golf 2017?- es su rival natural. Pero más que nada por su potencia y la tracción total. 

Háblame de su motor...

En realidad no difiere del que podrías encontrar en un Mini John Cooper Works Cabrio como el de esta prueba, porque sus cifras son las mismas: se trata de un bloque de dos litros de cilindrada con 231 CV y 350 Nm de par máximo, suficientes para alcanzar unas prestaciones más que notables teniendo en cuenta que pesa nada menos que 1.565 kg... 

¿Y el cambio?

El Mini Clubman JCW es ofrecido por la marca con cambio manual de seis relaciones o con una caja automática de ocho, manteniéndose el precio del coche intacto en ambos casos: desde 37.200 euros. 

¿Cómo va?

Pues... increíblemente bien. Teniendo en cuenta que el nuevo Clubman es un coche mucho mejor que su anterior generación, esta versión John Cooper Works se comporta de maravilla. ¿Recuerdas que siempre se habla del comportamiento nervioso y vivo del Mini JCW normal debido a la pequeña distancia entre ejes que tiene? Olvídate: tras la prueba del Mini Clubman John Cooper Works hemos podido comprobar que el coche se comporta genial, tiene una pisada tremendamente firme y su comportamiento es más predecible y sencillo de llevar a ritmos alegres que el de su hermano más temperamental. 

No me lo puedo creer... 

Nosotros tampoco hasta que nos hemos dado una vuelta en condiciones con él. Y te lo decimos totalmente en serio. 

Entonces, ¿es mejor que un Mini JCW?

No te precipites, que no estamos diciendo eso. La diferencia de peso entre ambos modelos es de casi 300 kg, y eso se nota bastante en su comportamiento. A la hora de enlazar curvas en un puerto de montaña donde no caben en paralelo una bicicleta y un caracol, el Mini más normal es el que mejor se desenvuelve de toda la gama. Pero para un conductor mentalmente más cuerdo que necesite algo de emoción de vez en cuando y un poco más de espacio y tranquilidad al volante... el Clubman es el coche

¿Y la tracción total?

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Ah, otro punto a su favor: aunque en condiciones normales el tren que se encarga de mover al conjunto es el delantero, cuando las cosas se ponen resbaladizas o le buscas las cosquillas las ruedas traseras pueden entrar en acción. Lo cual es un puntazo, aunque añade un peso extra precioso... 

¿Debería comprarlo?

Depende y mucho de tus necesidades... y la salud de tu cuenta corriente. Está claro que un Mini nunca será la opción más económica entre sus rivales, pero sigue conservando un aura muy especial que genera sentimientos completamente antagónicos en quienes lo observan: o lo amas o lo odias. Si necesitas un coche familiar, deportivo, con una imagen muy distinta y un maletero cuyas puertas se abren de una forma muy molona -o furgonetil, como prefieras llamarlo-, es tu coche. Y por 32.700 euros tampoco es ninguna locura... comparándolo con sus hermanos. 

Texto: Stephen Dobie

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