Prueba del Rolls-Royce Dawn: elegancia y estilo a cielo abierto. En invierno

Todo el lujo sin techo. Para que todos se enteren de lo bien que te va...

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¿Prueba del Rolls-Royce Dawn?

Sí. Por fin hemos tenido la oportunidad de ponernos tras el volante de uno de los descapotables más espectaculares que se pueden encontrar ahora mismo en el mercado, firmado por Rolls-Royce, el fabricante líder de ventas en el mercado de superlujo

Ajá. Y lo probáis en invierno...

Lo probamos cuando nos dejan... ¿tú dirías que no? 

Buen argumento. Háblame de él...

Se trata de uno de los descapotables más impresionantes que existen, y una de las razones es su tamaño: mide 5,3 metros de largo, 1,9 de ancho y pesa 2.500 kilogramos. Sí, eso lo convierten en un coche más grande que un Audi SQ7... pero sin siete plazas. 

Impresionante. He oído que tiene puertas eléctricas

Y has oído bien: uno de los mayores puntazos que le hemos encontrado al coche en nuestra prueba del Rolls-Royce Dawn ha sido el hecho de poder abrir y cerrar las puertas con sólo tocar un botón. Un elegante, bien terminado y efectivo botón. Porque cerrarlas manualmente es tan... vulgar, ¿verdad? Creemos que tras habernos acostumbrado a esta comodidad tan necesaria, si intentáramos abrir una por nuestra propia cuenta se nos caería el monóculo del esfuerzo. 

¿Realmente son necesarias?

Mmmmm, por supuesto que no. Pero es que cualquier modelo de Rolls-Royce -¿has leído nuestra prueba del Wraith Black Badge?- es una oda a la no-necesidad. Y ahí es donde radica su encanto. También tiene un bloque V12 de 6,6 litros que... 

Espera, espera: ¿12 cilindros?

Oh, sí: el motor de la prueba del Rolls-Royce Dawn es un bloque V12 de 6,6 litros que entrega una potencia de 571 CV y 780 Nm de par máximo, suficiente para poder rodar a 100 km/h desde parado en 4,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 250. Limitada electrónicamente. Por el bien de la Humanidad. 

¿Es rápido?

Sí y no. Con las cifras en la mano, está claro que el Dawn de nuestra prueba no es un coche precisamente lento, pero lo cierto es que todo es tan refinado que no ofrece sensaciones demasiado fuertes. Relacionadas con la velocidad, queremos decir. 

Pues vaya...

No nos interpretes mal: el coche es rápido y puede circular a ritmos verdaderamente altos, pero ni está pensado para ello ni su cliente objetivo busca eso cuando lo compra. Piensa en alguien con mucho dinero, al que le gusta tener coches elegantes, con una calidad de acabado sobresaliente, y mucho dinero. ¿He mencionado lo del dinero?

¿Tan caro es?

La unidad de nuestra prueba del Rolls-Royce Dawn no se irá a tu casa por menos de un cuarto de millón de euros, que es casi lo que gana un redactor de Top Gear España en un mes. Así que la decisión de hacerte con uno tiene que venir respaldada por una cuenta corriente más que saludable. 

Vale, dime si es divertido

Entiendo que estás valorando hacerte con uno, y harías bien. Si quieres un coche ágil al que buscarle las cosquillas en cada apoyo para notar cómo las masas se desplazan más rápido de lo que la propia Física podría predecir, te estás equivocando de candidato. Al Rolls le gusta ir suave, y tienes que tener cuidado cuando llegas a un giro para no sentir cómo las dos toneladas y media que pesa quieren precipitarte hacia el exterior de la curva. Inercia, lo llaman. Pero una vez que has negociado como se debe la curva y puedes encarar con decisión su salida, el sentir cómo el bloque de seis litros empuja al conjunto hacia la siguiente es bastante satisfactorio. 

Si sabes llevarlo, él sabe llevarte. Si no... cómprate un Mazda MX-5 -aquí, enfrentado al Fiat 124 Spider-, que es otro descapotable muy interesante. 

¿Defectos?

Resulta difícil encontrar puntos negativos en un coche tan impresionante, pero lo cierto es que los tiene: sólo hay una toma USB en todo el habitáculo, y aparcarlo es difícil debido a sus dimensiones. 

Oh, sí, son grandísimos puntos en contra...

Mmmm, creemos haber detectado cierta ironía en tus palabras. 

Muy bien, genios...

Vale, eso sí que era un sarcasmo. ¿Qué quieres que te digamos sobre el Rolls-Royce Dawn que no puedas ver por tu cuenta mirando las imágenes? Es increíblemente bello, lujoso, rápido y caro. Una joya que todos deberíamos tener en el garaje para pasear los domingos y disfrutar de todo lo que la vida puede ofrecernos... si tuviéramos el dinero suficiente para ello. Porque el tipo de vida que es necesario llevar para tener algo así guardado en casa es alto. Muy alto. Y porque a su lado lo suyo es que descansen otros modelos como el Porsche 911 R, el Ferrari LaFerrari Aperta o el Bugatti Chiron. ¿No?

Texto: Stephen Dobie

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