Prueba del SsangYong XLV: para llevar todo lo que necesites a un track day

No está tan mal como puedas creer...

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Texto: Esther Neve

¿Qué es esto y qué demonios pinta aquí?

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¡Ey! Tranquilos todos. Se trata del SsangYong XLV, y está aquí porque, porque... nos ha apetecido probarlo. ¿Sabes por qué? Porque, por una vez, no han sido ni BMW, ni Audi, ni Mercedes quienes han decidido sacarse un nuevo segmento de la manga: ahora le ha tocado el turno al fabricante coreano. 

Vale, el resultado no es tan atractivo como puede serlo la imagen del GLC o el X4, pero es brutalmente práctico -algo de lo que aquellos no pueden presumir-: a base de alargar el voladizo trasero de un Tivoli 238 milímetros han conseguido una capacidad de maletero de 720 litros. Setecientos veinte. Ahí te cabe mucho material de repuesto para ir al circuito... 

Por favor, dime que al menos es barato...

5 coches baratos que molan mucho

Teniendo en cuenta sus características, lo es y mucho: sus precios arrancan con los 18.900 euros -16.650 con promoción- que cuesta su versión más sencilla Line asociada a un motor gasolina de 128 CV, tracción delantera y cambio manual. Si quieres tener un XLV armado hasta los dientes tendrás que desembolsar los 26.000 euros -24.000 en promoción- de la edición Limited con bloque diésel y cambio automático. Pero en el camino existen distintas variantes intermedias que ofrecen un gran equipamiento por un precio muy contenido. Y no, no hay ninguna 4x4. 

Pero bonito no es

Sobre gustos no hay nada escrito. Sí, puede que el lenguaje de diseño del SsangYong XLV no llegue al de un Audi Q7, pero tampoco está tan mal. Su parte frontal es agresiva y ofrece una imagen muy musculosa, que no termina de encajar -por desgracia- con una trasera algo peor rematada... ¿alguien tenía prisa por terminar un viernes a medio día, quizá?

En cualquier caso, piensa que siempre será más exclusivo que un Nissan Qashqai. No por precio. Ni por calidad aparente. Pero seguro que no encuentras uno cada 10 metros, como sucede con el SUV japonés. 

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Eso es verdad. ¿Cómo va?

El SsangYong XLV está disponible en España con dos motores distintos: uno de gasolina 1.6 de 128 CV y un consumo de 6,8 litros y otro diésel de la misma cilindrada y 115 CV que se conforma con beber 4,5 litros cada 100 km y que puede asociarse a una transmisión automática que no te recomendamos. En ambos casos el conjunto no supera los 180 km/h de velocidad máxima y su puesta a punto no busca precisamente el ofrecer las mejores sensaciones entre curvas. Pero para un uso normal -realizado por personas normales, no como nosotros- cumple a la perfección: es silencioso, cómodo y, sobre todo, espacioso. 

Vamos, que es una patata

¡Qué no! Si lo que buscas es un SUV aparente para darle en los morros a tu cuñado puede que el XLV no sea el coche que necesitas. Pero si quieres algo práctico, muy usable en el día a día y con un precio de derribo, no tienes demasiadas opciones. Y cada euro que ahorres lo podrás invertir en piezas para tu coche de fin de semana que, damos por hecho, será un Caterham... como poco. Y las versiones más cargaditas de equipamiento llevan unas pedazo de llantas de 18 pulgadas. Que no mejoran el comportamiento, pero molan más. 

Bueno, me quedo con que SsangYong lo está intentando

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Pues sí, y debemos reconocerles el mérito. Hasta hace bien poco -ayer mismo, vaya- todavía había gente que miraba con recelo a marcas como Skoda, Hyundai o KIA, y ahí las tienes: dando más de un dolor de cabeza a los asentados fabricantes europeos de automóviles. SsangYong quiere seguir sus pasos. Y no van mal encaminados... 

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Buena suerte, pues. Pero que cambien al equipo de diseñadores

Correcto. Habrá que seguir de cerca los avances de la marca, pero no pinta nada mal la cosa... 

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