Prueba del Toyota C-HR: el más revolucionario de todos

Nos colocamos al volante del Toyota menos Toyota de Toyota. Sí, sabemos que es confuso...

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¿Toyota C-HR?¿Seguro que no te confundes?

Nop, y precisamente eso es lo que más me ha gustado de la prueba del Toyota C-HR: no se parece a nada que tenga ahora mismo el fabricante nipón a la venta... y es genial. Y hemos descubierto que su comportamiento está a la altura... 

Por lo que veo, es una versión coupé del RAV4, ¿no?

De nuevo, no: el C-HR es algo más pequeño que el RAV4 -aquí tienes nuestra prueba del Hybrid-, aunque no tanto como para ser un rival del Juke, por elegir un competidor con la misma estética rompedora. Haciendo un balance global entre tamaño, público objetivo y practicidad podríamos colocarlo en el mismo saco del Fiat 500X o el Audi Q2

Entonces, ¿qué es?

Se trata de un nuevo capítulo para Toyota, que parece dispuesta a cambiar su estrategia de ofrecer coches fiables, económicos y algo... aburridos. Ahora quiere hacer coches fiables, económicos y divertidos. Y el C-HR es toda una declaración de intenciones en esa línea. ¿Te suena de algo el GT86? Pues algo así pero en el segmento de moda.

Vale, ahora lo entiendo algo mejor. ¿Qué tenemos en el exterior?

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Se trata de una carrocería que parece diseñada por el dibujante del comic manga más futurista que puedas imaginar: líneas angulosas, dramáticos cambios de dirección en los volúmenes, una caída trasera muy coupé... Sí, parece la descripción de cómo no se debe diseñar un SUV, pero el resultado simplemente... funciona. Podrás amarlo u odiarlo, pero hay que reconocer que el saber arriesgar a veces tiene su premio. Que se lo digan a Nissan. 

¿Qué hay del interior? Aburre, ¿no?

No. Es cierto que los diseños de los salpicaderos de Toyota no son precisamente el adalid de la vanguardia en cuanto a su línea -aunque resultan tremendamente duraderos-, y eso es uno de los principales aspectos donde el C-HR quiere romper con lo establecido. Ahora la calidad percibida de los materiales es buena, su ajuste inmejorable y las formas que componen su interior resultan espectacularmente armoniosas con las que conforman su carrocería. Se nota que al coche le han puesto mucho cariño... 

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No parece muy espacioso... 

Punto para ti. Pero la realidad es que tras la prueba del Toyota C-HR hemos llegado a la conclusión de que no está diseñado para competir de tú a tú con los SUV más polivalentes del mercado, sino con los más... polivalientes. Es un chiste horrible pero sirve para ilustrar lo que quiero decir: si necesitas un coche espacioso, con capacidad para llevar dentro a cinco adultos y que sea igual que el de tu vecino de enfrente -y el de al lado, de arriba, de dos calles más allá...- tienes otras opciones mucho más recomendables. Si has puesto tus ojos en el nuevo vehículo de Toyota es porque buscas algo distinto, aunque eso suponga sacrificar un poco de espacio en las plazas traseras -que tampoco es tanto- y un poco de maletero, que se conforma con 377 litros de capacidad. 

Vale. ¿Cómo va?

Sorprendentemente bien. Se nota que han querido hacer bien las cosas y el nuevo C-HR es uno de los todocamino más agradables de conducir del mercado gracias a una puesta a punto específica de la nueva plataforma global de Toyota -TNGA- y al empleo de soluciones como la suspensión trasera multibrazo. Gracias a su rígido chasis el hecho de que tenga un centro de gravedad elevado no se deja notar tanto como podría esperarse en un coche de estas características, y se desenvuelve realmente bien en cualquier situación. 

¿Y las prestaciones? 

Por el momento al mercado español sólo va a llegar una versión Full Hybrid que equipa el mismo sistema motriz del Toyota Prius actual, lo que implica una potencia final de 122 CV gracias al trabajo que realizan complementariamente el bloque 1.8 de gasolina y la unidad eléctrica. La tracción es delantera y la caja de cambios automática.

No suena demasiado bien... 

Desde luego no se trata de un bólido de carreras, pero tras la prueba del Toyota C-HR que hemos podido llevar a cabo y teniendo en cuenta su naturaleza híbrida el coche se mueve con suficiente alegría. Y moverse en ciudad en modo eléctrico mola mucho. Y punto. 

Ajá. ¿Tecnología?

Toda. Todos los C-HR equiparán el paquete que la marca denomina Toyota Safety Sense, que incluye avisador de cambio involuntario de carril, control inteligente de luces de carretera, reconocimiento de señales de tráfico, sistema de seguridad precolisión con detección de peatones y, para las versiones más equipadas, detector de ángulo muerto y radar de tráfico trasero. El control de velocidad adaptativo también está incluido. ¿Quieres navegación? Tendrás que aflojar algo extra para incorporarla de serie, ya que no puede reproducir los contenidos de tu teléfono en su pantalla como sí hacen otros rivales del mercado, aunque cuando veas la pantalla de ocho pulgadas que incorpora su sistema Toyota Touch 2 se te va a pasar el enfado...

¿Veredicto?

Mola mucho y es el Toyota menos Toyota de Toyota. A tu cuñado le va a explotar la cabeza. 

Quiero uno... 

Pues tendrás que esperar. La primera serie de Toyota C-HR que se ha puesto a la venta se denominaba Launch Edition y estaba limitada a 200 unidades que, como era previsible, ya han volado. A finales de mes se espera que llegue el resto de la gama a los concesionarios para que puedas hacerte con el tuyo con un precio que arranca en los 24.250 euros de su versión más sencilla -Active-, cuyo equipamiento podrás ampliar con los siguientes escalones: Advance y Dynamic Plus. 

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Texto: Paul Horrell

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