Prueba: Jeep Wrangler

¿Los Rangers necesitan ayuda? Allá vamos... Tardaremos un poco, eso sí.

8 10

Nuestro veredicto

¿QUÉ-ES-ESTO?

Nada más y nada menos que una prueba del Jeep Wrangler, amigo: el modelo más loco, menos práctico y más macarra de la marca… y el mejor para divertirte, sin duda. Fuera del asfalto y hasta sobre él. Verlo y querer uno en mi garaje es automático. No en este color o en la edición especial que ves en las pegatinas (aunque en las fotografías queda más vistoso, por eso están aquí estas imágenes). Hay un tono arena desértica que mola mucho más… y al que sólo le faltan los lanzamisiles en el techo. Me lo quedaría igualmente. Sin las armas, claro.

El sorprendente Jeep Wrangler hecho con latas de comida.

Por lo que veo, no vas a ser muy objetiva…

En absoluto, si bien prometo intentarlo. Aunque voy a empezar por algo tan subjetivo como sus líneas. Me encantan. Son toscas, enormes, anchas. No está hecho para la ciudad, donde este Jeep Wrangler es claramente torpe. Pero cualquiera que tenga ojos en la cara se volverá para mirarlo. Te contaré que, en un atasco, pillé a varios conductores sacándole fotos con el móvil. Es llamativo, sin duda.

Con 4,2 m de longitud (4,7, en el caso de la versión con 5 puertas) y 1,87 de anchura, resulta aparatoso entre el tráfico denso. Su altura, 1,80 m, es una ventaja a la hora de dominar la carretera desde el puesto de mando, pero las personas menos ágiles sufrirán para subir a los asientos del Wrangler, que quedan mucho más lejos del suelo de lo normal. Exige estar en cierta forma.

Hablando del puesto de conducción…

De acuerdo, vamos con eso. En esta prueba del Jeep Wrangler hemos encontrado materiales en el habitáculo de calidad mejorable al tacto y a la vista. Los plásticos son sencillos; los ajustes se han optimizado respecto a la generación anterior, pero todo tiene un aspecto un tanto burdo. Las puertas se unen a la carrocería con una cincha (por lo que hay que tener cuidado al abrirlas, ya que es fácil golpear sin querer el coche que haya aparcado al lado), las alfombrillas son de goma, cuesta accionar algunos mandos…

Con todo eso en la cabeza, un precio que comienza en los 32.600 euros y puede llegar a los 43.700 es difícilmente justificable, cierto. Pediríamos mejores acabados, una dotación tecnológica mayor. Pero aquí reside su encanto; el conjunto tiene personalidad. El Wrangler no está aquí para tratarte bien, sino para desempeñar su trabajo. Si quieres llevarlo a la ciudad, adelante, pero no esperes sofisticación o mimos.

No me entiendas mal, tampoco va a darte una paliza. El equipamiento es suficiente, los asientos son cómodos… Los ocupantes de las plazas traseras, eso sí, echarán de menos más amplitud, a pesar de que sólo pueden ir dos pasajeros en las banquetas posteriores del Wrangler de 3 puertas. Y su maletero es pequeño; si necesitas espacio, escoge el de 5 puertas.

Lo pillo, no está hecho para la ciudad. ¿En carretera, entonces?

El Jeep Wrangler respira mejor ahí, sí, pero no acaba de estar a gusto. Verás, tiene un motor de 200 CV (el 2.8 CRD) que, en teoría, debería mover con solvencia su peso… pero es perezoso, le cuesta. Un bramido ronco, casi de camión, se cuela en el habitáculo sin pudor en las marchas cortas. Y, de nuevo, todo eso sacará una sonrisa en tu cara, porque estarás conduciendo uno de los todo terreno más auténticos del mercado. Sin tamices, sin florituras.

Llega el Jeep Wrangler 6x6: ¿el más bestia de la historia?

Una vez lanzado, las cosas se suavizan: no hay tanto ruido y es posible alcanzar un ritmo muy decente… a cambio de un consumo alto. Digamos que los 7,1 l/100 km oficiales son excesivamente optimistas.

El cambio automático es correcto, igual que los frenos, y la dirección es obediente. El elemento discordante lo conforma una suspensión que, orientada como está a las excursiones campestres, no sujeta mucho la carrocería en las curvas y transmite demasiado las irregularidades del asfalto.

Entonces… ¿cuál es su sitio?

Las trialeras complicadas, sin medias tintas. Cuando sale de la carretera, el Jeep Wrangler se transforma y da lo mejor de sí mismo: sabe que ha llegado la hora de desplegar sus habilidades. Avanzarás deprisa por caminos en buen estado, pero notarás que pide más, quiere problemas. Y te sacará de ellos.

Ten en cuenta que hablamos de un todo terreno de verdad, con chasis de doble viga, tracción total conectable (en condiciones normales, tendrás propulsión trasera), ejes rígidos y reductora. Cuesta un poco accionar la palanca correspondiente, pero, una vez lo hagas, este Jeep no se limitará a escalar: trepará como un gato. Te sacudirá y te machacará, acabará lleno de barro… y entenderás el por qué de su uso militar. Es un tipo duro que ha venido aquí a cumplir su misión.

Jeep Wrangler Rubicon de Lego: ¿hace falta decir algo más?

Y me lo dices tan contenta…

Sí, ya que pienso en su cara lúdica, amable. Puedes divertirte mucho con él, aunque no sea un disparo en la carretera. Quita los paneles del techo (una operación engorrosa para una sola persona, debido a su aparatosidad. En el vídeo bajo estas líneas, la marca te enseña cómo hacerlo) y disfruta de la excursión, vayas donde vayas, a tu ritmo. Deja brillar su talento en aquellos lugares que son su especialidad. Si, mientras tanto, tu vecino quiere sacarse una foto junto al ‘gigantón’… bueno, todos tenemos derecho a nuestros 15 minutos de fama.

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