Prueba: el Mercedes A 200d AMG Style tiene la fórmula

O cómo madurar sin perder la frescura

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Nuestro veredicto

Cuando me ofrecieron la prueba del Mercedes A 200d AMG Style no pude decir que no… Todavía tenía en mi cabeza la última vez que cayó en mis manos un Clase A, hace un par de meses, en Budapest (Hungría).

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Entonces se trataba de un Mercedes A45 AMG que pude conducir tanto en carretera como en circuito (Hungaroring, ¡oh, sí!) y aunque lo que aquí te presento es la prueba del A 200d de 136 CV (sé que no es lo mismo), no he podido evitar acordarme de él al tratarse de mi unidad de pruebas de un AMG Style. 

Por cierto, al hilo de esto, te recomiendo que eches un vistazo al artículo de mi compañero Raúl Salinas en el que analiza si hemos tocado fondo con los compactos deportivos... 

Así se presenta el Mercedes Clase A AMG Style: ¡atrevido! 

Pero a ver, ¿el A 200d es un AMG o no?

No, no lo es, pero el Mercedes Clase A cuenta con el paquete AMG Style (con un precio de 2.401 euros) que añade al compacto alemán un aspecto muy pintón y algún que otro cambio que afecta a su dinamismo. Si miras al Mercedes Clase A a la cara, lo primero que te atrae es la (ya característica) parrilla de diamante con pasadores en plata, que luce realmente bien junto con los faros LED High Performance que incorpora.

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Además, como parte del acabado AMG Line, el Mercedes Clase A 200d que estoy probando incluye faldón delantero, faldón trasero, equipo de escape de doble flujo con embellecedores de las salidas de escape cromados, embellecedores laterales y las llantas de aleación AMG de 18 pulgadas con 5 radios dobles, así como pinzas de freno con el distintivo ‘Mercedes-Benz’ y alfombrillas con las letras ‘AMG’, en negro y también con contraste rojo. Queda lejos del Mercedes-AMG E63 S (prueba), sí, pero algo es algo.

Vale, no es un AMG, pero estéticamente se le parece. Por fuera y por dentro, porque en el interior del Mercedes Clase AMG Style distingo detalles que me recuerdan al A45. Molduras del salpicadero en efecto fibra de carbono, asientos deportivos de microfibra y símil de cuero con costuras en rojo, pedales deportivos de acero inoxidable, así como difusores de aire con aro plateado (¿sabes que todo esto se diseña en el Edificio 80 que la marca tiene en Sindelfingen (Alemania)?).

Todo los acabados transmiten una sensación de calidad excepcional, tanto a la vista como al tacto. El techo panorámico de cristal, con apertura eléctrica, ayuda a aumentar la percepción de amplitud en el interior. Dentro, hay capacidad para cinco pasajeros, si bien tres ocupantes en los asientos traseros viajarán un poco apretados, sobre todo el de la plaza central. 

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No puedo decir que el compacto de Mercedes destaque por su espacioso interior, pues tampoco el maletero, con 341 litros, te dará mucha capacidad de carga (uno de sus rivales directos, el BMW Serie 1, ofrece 360 litros). Sí que encontramos, en cambio, numerosos compartimentos portaobjetos repartidos por todo el habitáculo, tanto en los asientos delanteros como traseros, donde hay toma de corriente de 12V, y en las puertas. 

¿Cómo le sientan los 136 CV esta imagen deportiva?

 Sorprendentemente bien. Mi unidad de pruebas del Mercedes Clase A -con la que he recorrido 711 km- monta el propulsor diésel de 136 CV, un tanto ruidoso, y viene asociado a un cambio automático 7G-DCT de doble embrague con unas transiciones muy fluidas (¡y rápidas!) que aportan agilidad al conjunto (incluye también levas en el volante que te permiten conducirlo de manera manual). 

Como te decía antes, no estamos ante el bloque diésel más potente (su hermano mayor, el A 220d con 177 CV), pero este Clase A te da mucha soltura a la hora de moverte en autopista o incluso en carreteras de montaña con cierta elevación. Por tanto, en ningún momento me he visto aquejada de falta de potencia a la hora de querer exprimir un poco más su motor.

Además, gracias a su dirección deportiva, bastante precisa, y al tren de rodaje deportivo con altura rebajada, este pequeño puede convertirse en un aparato muy divertido… aunque no esperes prestaciones de deportivo, claro (ni aunque veas la maravillosa firma AMG adornado las alfombrillas). 

Es cierto que a través del Dynamic Select puedes regular tanto la dureza de la dirección como la de la suspensión, eligiendo entre modo Sport o Confort, aunque en ambos casos la comodidad de rodaje es buena y no te resentirás al pasar por asfaltos bacheados.

El comportamiento del chasis es muy equilibrado y que eso además se complementa con unos consumos muy recogidos: Mercedes homologa para el Clase A 200d una media de 4,1 litros, pero al final, la pantalla me muestra que este se sitúa en 5,3 litros a los 100 km/h. En ciudad, el sistema Start/Stop contribuye a una conducción más eficiente, aunque el comportamiento del sistema es un poco perezoso… 

Quizá sueña con ser el Mercedes AMG GT R

Fue en enero de 2017 cuando tuve la gran oportunidad de visitar las instalaciones de la compañía en Stuttgart y allí conocí la que ya es la nueva filosofía de Mercedes con su gama de compactos: una filosofía que te invita “a sentar la cabeza”. Me considero (¡SOY!) una persona joven, cercana al 3.0 con el que la marca pretende que sus clientes se sientan identificados y tras pasar una semana con el Mercedes Clase A, en su acabado ‘AMG Style’, pienso que quizá no vayan muy desencaminados. 

En definitiva, el Mercedes A 200d de esta prueba mezcla un comportamiento noble, unas sensaciones al volante no radicales, pero sí divertidas, una estética ‘molona’ que entra por los ojos y atrae miradas (lo he comprobado) y un consumo agradecido y tienes la mezcla perfecta para convertirte en una referencia de un público más fresco y activo. 

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