Prueba: Renault Grand Scénic 2017

Conducimos el ‘vehículo multi-propósito’ de siete asientos.

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Nuestro veredicto

Texto: Tom Harrison

¿No habíais probado ya el Renault Scénic?

Sí, lo hemos hecho. Y te hemos hablado de él aquí. Pero éste es el Renault Grand Scénic, un pelín más grande; por eso puede llevar a siete pasajeros, mejor que a cinco, gracias a un par de asientos extra escondidos bajo el suelo del maletero.

El nuevo Grand Scénic asombra en cada uno de sus aspectos, aunque entendemos que su batalla más larga y la trasera más amplia y más vertical hacen que el coche tenga una imagen más coherente.

De perfil, el Scénic parece un poco regordete, pero es debido a haber juntado todas las ventanillas y a la ausencia de salientes en la zaga. El Grand Scénic, sin embargo, nos recuerda a un Espace en miniatura. Su precio va de los 20.000 a los 30.000 euros.

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Es un MPV, un ‘Vehículo Multi-Propósito’, en sus siglas en inglés. Dinos algo sobre el interior.

Vale. El Renault Grand Scénic 2017 es 228 mm más largo que el Scénic; esa longitud y sus siete asientos te cuestan unos 2.000 euros más. Vamos a hablar sobre ello.

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La tercera fila de butacas tiene un acceso, almacenaje y despliegue sencillo. Puedes meter a un adulto ahí, pero si quieres darle suficiente espacio para las rodillas, tendrás que deslizar las plazas centrales hacia delante. Aun así, tu colega o familiar se removerá buscando amplitud, lo que quizá te quite la idea de encajarlo en estos asientos como primera opción. Son sólo para gente pequeña.

Echa hacia atrás la fila central y contarás con centímetros suficientes. Todo aquel que posea piernas no podrá utilizar las bandejas tras los respaldos delanteros, pero los niños de cinco años las adorarán. También hay un par de puertos USB, así que los iPads que tus hijos van a golpear contra tu reposacabezas no se quedarán sin batería. Los padres en la redacción de Top Gear me han contado que encajar las sillitas en los anclajes ISOFIX es una pesadilla. Por si te ves obligado a hacerlo.

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En la zona delantera, hay un par de butacas confortables, con reposacabezas enormes, y una consola central que se desliza para dejar a la vista unos reposavasos. La pantalla táctil (del tamaño de un cuadro) es tan buena como la del Mégane; es decir, bastante.

Apuesto a que se conduce de forma placentera y francesa.

Deberíamos tener esa suerte. La cosa que más cabrea del nuevo Renault Grand Scénic es su comportamiento, que no es tan suave como el de sus rivales. No parece asentarse nunca, siempre encuentra una raíz o una junta con la que hacer que traqueteen el habitáculo y sus ocupantes. No es incómodo, pero sí un poco molesto. No se sabe cuánta culpa de esto podemos echar a las llantas de 20 pulgadas… es irrelevante, en todo caso, ya que no hay opción de nada más pequeño.

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La postura de conducción tampoco es para tirar cohetes, a pesar de que los asientos, insisto, son cómodos. Pero la inclinación del parabrisas y la forma del frontal hacen complicado juzgar dónde está el morro del coche.

Se conduce bien, aunque no te implicas mucho. Nuestra unidad de pruebas llevaba el motor 1.6 diésel de 131 CV y 320 Nm; no es rápido, obviamente. Una primera marcha muy corta te anima a cambiar rápidamente a segunda, lo que provoca algo de debilidad. Pero si sigues escalando, encontrarás una mecánica aceptablemente potente y refinada. La transmisión manual no es especialmente gratificante.

Su consumo oficial de carburante es de 4,6 l/100 km, pero normalmente verás cifras más altas. Tienes propulsores más y menos potentes de gasóleo y de gasolina, así como cambios automáticos, pero creemos que este 1.6 muestra un buen equilibrio para lo que necesitas.

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¿Algo más?

Cuando coges velocidad se nota un poco el ruido del viento, especialmente el que llega desde los retrovisores y las juntas de las puertas delanteras (sí, justo al lado de tu oído). Y la mayoría de los botones y mandos del habitáculo carecen del feedback satisfactorio que ves en un VW Touran, por ejemplo.

Pero es espacioso y tiene un montón de huecos para dejar objetos. Sin embargo, la guantera, en un rasgo típico de Renault, sólo es lo suficientemente grande para acomodar el manual del coche.

En conjunto, el Grand Scénic 2017 es bastante decente. Aplaudimos a la marca por no seguir las ‘reglas prácticas’ como la mayoría e inyectar un poco de clase en lo que, de otra forma, sería un MPV normal y corriente. El giro hacia un SUV es real, pero la textura de la marca gala quizá tiente a aquellos que no han considerado un Touran, aunque quizá sí un VW Tiguan.

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