Prueba Skoda Fabia Montecarlo: mucho más que un apellido

Se trata de un acabado que promete calidad y sensaciones deportivas. ¿Pura palabrería? Desde luego que no. El Fabia va sobrado...

8 10

Nuestro veredicto

Antes de contarte todo sobre la prueba del Skoda Fabia Montecarlo, déjame que te explique una cosa: cuando uno escucha la palabra Montecarlo, lo primero que le viene a la cabeza es glamour y refinamiento. Si además, eso viene vinculado al mundo del motor, es imposible no pensar en el espíritu racing que invade el Principado a través de diversas competiciones automovilísticas. Precisamente, estas dos características quedan reflejadas en el Fabia Montecarlo, un acabado con el que el utilitario muestra una mayor calidad, un aspecto mucho más dinámico y que rinde homenaje al pasado que la marca tiene en competición pero… 

¿Es solo apariencia?

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No, pero su aspecto es lo primero que te llama la atención antes de hacer la prueba del Skoda Fabia Montecarlo. Siempre digo que hay coches que, de primeras, tienen cara de ‘mala leche’, es decir, que gracias a un frontal más agresivo prometen emoción al volante. Algunos lo cumplen y este es, sin duda, uno de ellos. Contribuye a ello un faldón delantero en color negro, mismo color que puedes ver en la parrilla, las carcasas de los retrovisores y también en el techo y en las llantas de aleación (en mi unidad de pruebas, de 17 pulgadas y con un sobrecoste de 350 euros).

Además, los detalles cromados han desaparecido de la carrocería y eso le otorga una imagen más sólida al pequeño Montecarlo. Y deportiva, gracias a un pequeño spoiler trasero y al emblema Montecarlo en el pilar central o en las molduras de las puertas. Con él, la gente te mira como cuando te suena la cara de alguien pero no estás seguro de que le conoces: mantiene los rasgos más característicos e inconfundibles del Fabia, claro, pero numerosos detalles en él te indican que algo ha cambiado.

Skoda Fabia Montecarlo

Pero, me estás hablando de un utilitario… 

Sí, desde luego. Montecarlo no es más que un acabado, así que seguimos hablando de un Skoda Fabia. Por tanto, nos referimos a un coche de medidas reducidas (4,02 x 1,47 x 1,95 metros de largo, alto y ancho), manejable y muy adecuado para la ciudad y montado sobre la plataforma PQ25 (la misma que equipan otros modelos del grupo como VW Polo y Seat Ibiza). Además, su interior ofrece un buen espacio para su segmento. Los asientos delanteros, de corte deportivo y en tejido tricolor, resultan muy cómodos, recogen muy bien la espalda y no me resulta difícil encontrar postura. Si eres friolero agradecerás además que el Skoda Fabia Montecarlo de esta prueba se ofrezca con opción de asientos calefactables, pero tendrás que estar dispuesto a pagar por ellos 195 euros. 

Por otro lado, mientras que en los asientos traseros dos adultos viajarán sin problemas, si añades un tercero tendrás que sacrificar un poco su comodidad. Por suerte, el techo panorámico de cristal ayuda a crear dentro una sensación de amplitud nada despreciable. Más o menos compensado. Solo veo un pero en esto… y es que si circulas bajo un sol de justicia y quieres cerrarlo en marcha, será imposible hacerlo de manera completa desde tu posición de conductor. 

Respecto al maletero, ofrece una capacidad de 330 litros (más que suficiente para cargar una compra)… y te salvará de algún apuro si lo necesitas, pues con los asientos traseros abatidos, alcanza los 1.150 litros. 

Bien, ya me veo al volante. ¿Qué encontraré ante mis ojos?

Lo primero que verás -aparte de buenos acabados y materiales de calidad- será un volante multifunción Super Sport de tres radios y cuero, muy agradable al tacto. El salpicadero es simple, está muy bien organizado y todo está a mano, por lo que es fácil encontrar rápidamente lo que buscas. 

Dispones además de numerosos huecos portaobjetos, también en el reposabrazos central, papelera en la puerta y soporte para el teléfono móvil, entre otros, por lo que la vida a bordo del Fabia Montecarlo será fácil… y entretenida. Sin duda, podría ser uno de los 5 utilitarios de 2017 que más molan.

Me gusta estar conectado, ¿está el Fabia Montecarlo a la altura?

Sí, cuentas con dos tomas de conexión, USB y AUX de 12 V. Además, puedes optar por los sistemas Smartlink y Smartgate; el primero permite enlazar las aplicaciones de tu smartphone con el sistema de infoentretenimiento del vehículo mediante USB e ir escuchando, por ejemplo, tus listas de reproducción favoritas de Spotify. ¡El sistema de audio suena muy bien!

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El segundo, compatible con IOS, Android y Windows Phone, permite visualizar 40 parámetros distintos de información del coche en las aplicaciones de la marca que te tendrás que descargar previamente en tu teléfono. Con Skoda Drive, por ejemplo, podrás controlar la velocidad media o cómo de eficiente eres al volante para fardar delante de tus amigos en el bar y con G-Meter descubrirás la aceleración, velocidad, revoluciones del motor y la llevarás en tu móvil…

Si eres muy friki de las tecnologías, será indispensable para ti, pero desde mi punto de vista el Smartgate puede ser prescindible. Además, parte de esta información puedes visualizarla también desde la pantalla táctil del Skoda Fabia Montecarlo.

Skoda Fabia Montecarlo

Vayamos a lo importante… ¿Cómo se mueve?

El Skoda Fabia Montecarlo de esta prueba monta el bloque gasolina 1.2 TSI de 110 CV, un corazón con el que el pequeño urbano de 1.129 kg ‘va sobrado’. Tanto en ciudad, su hábitat natural, como en carretera, se mueve con una agilidad sorprendente. 

La respuesta del acelerador es buena y el coche empuja con fuerza desde la zona baja del cuentavueltas… algo a lo que contribuye también su transmisión automática DSG de 7 velocidades, con cambios suaves y sin tirones, por lo que estamos ante un coche realmente confortable a la hora de conducirlo, independientemente del lugar por el que circules.

Si lo prefieres, puedes ponerlo en secuencial y subir y bajar de marcha por ti mismo mediante la palanca (no hay levas), pero lo cierto es que el cuerpo te pedirá cambiar a D y dejar que sea el coche el que lo gestione, pues además conseguirás un consumo más contenido. Precisamente, el consumo es una de sus bazas: la marca ha homologado 4,7 litros a los 100, si bien durante la prueba del Skoda Fabia Montecarlo marca un consumo mixto algo superior: 5,4 litros a los 100 km, por ciudad, autovía y puerto de montaña.

Precisamente, en mi escapada a la montaña es donde puedo notar que el Fabia Montecarlo no solo se siente cómodo por la ciudad, sino también en vías más reviradas donde -créeme- se convierte en un juguete muy divertido. Gracias a la suspensión deportiva, disponible por 130 euros, el utilitario entra en las curvas sin darte sobresaltos y sin que percibas balanceos extraños; solo en ciudad y en carreteras bacheadas te resentirás algo de esta opción, pero por su precio, mi recomendación es que la elijas. 

Durante la prueba del Skoda Fabia Montecarlo percibo que la dirección es bastante directa aunque quizá si circulas a velocidades más elevadas, la notes un poco nerviosa. En zonas urbanas no tendrás problemas: ¡maniobrar con él es 'coser y cantar'! ¿Qué más puedes pedir para un coche de estas características? Es versátil y resolutivo. 

Además, la insonorización del habitáculo es buena, por lo que apenas percibes ruidos del exterior. Tan solo un pequeño y agradable murmullo procedente del motor que resulta hasta satisfactorio, al menos para mi gusto.

Genial, ¿y cuánto tendré que pagar por todo esto?

El precio del Skoda Fabia Montecarlo de esta prueba con motor gasolina 1.2 TSI 110 CV y DSG, todos los extras que te he comentado y alguno más, como la cámara de visión trasera por 260 euros o sistema de navegación Admunsen por 410 euros, entre otros - asciende a 23.545 euros; sin embargo, Skoda ofrece un descuento de 1.319 euros por campaña y otros 2.600 euros menos si financias con Skoda Finance, por lo que el precio final queda en 19.626 euros

¿Merece la pena?

Sin duda, antes de hacer la prueba del Skoda Fabia Montecarlo, el coche entra por los ojos; no solo por tener el acabado más alto, sino también una imagen muy atractiva y sobre todo, un espíritu deportivo que le hace ganar muchos puntos. Pero lo mejor es que este lobo con piel de cordero de lobo ofrece lo que promete con su apariencia: buenas sensaciones, diversión al volante y un comportamiento casi adictivo en cualquier situación. 

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