Prueba: Subaru BRZ 2017

Coupé de propulsión de la vieja escuela. Qué podría salir mal

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El viaje ha sido largo y me ha tenido más de 7 horas en el aire, pero la prueba del Subaru BRZ 2017 creo que va a merecer la pena. Entre cabezada y cabezada me ha dado tiempo a repasar las novedades que presenta con respecto al anterior modelo y no son significativas, la verdad, pero son un buen puñado de pequeños detalles.  

Ideal para conducir por las mejores carreteras de Europa

Fíjate por ejemplo en su paragolpes delantero. El BRZ 2017 es ligeramente distinto, como más agresivo.  El dibujo de la rejilla inferior no solo refrigera más el motor, también favorece una mejor aerodinámica. A los ‘japos’ les encanta las formas super angulosas y el hermano gemelo del Toyota GT-86 2017 es una muestra de ello. Los faros incluyen tecnología Full LED, al igual que los pilotos y las luces antiniebla. No hay una sola bombilla en todo el coche. De hecho, este es el primer Subaru en usar únicamente ledes para toda la iluminación. ¡No está mal! Las branquias laterales también son nuevas, al igual que el diseño de las llantas de 17 pulgadas.

Me voy hacia la parte trasera: el alerón también es nuevo y está realizado en aluminio (antes era de plástico), mientras que los escapes vienen construidos en un material un poco más robusto.

Subaru BRZ 2017: la prueba ha llegado

Salto al interior. El Subaru BRZ 2017 también ha introducido mejoras que no se pueden pasar por alto. Me refiero a la radio: dice adiós al antiguo sistema de sonido para incorporar un moderno sistema multimedia con una gran pantalla táctil y una buena conectividad para dispositivos móviles heredada de otros modelos de Subaru. El volante también he recibido mejoras: es más pequeño, mejora la facilidad de uso con botones de acceso directo.

Quizá lo más sorprendente es una nueva pantalla ubicada entre los relojes que ofrece información de las fuerzas G. Muestra además la fuerza de viraje, el ángulo de dirección, la fuerza de frenado y la posición del pedal del acelerador.

¿Has apuntado todo? Pues paso a la acción. Arranco el motor bóxer de 200 CV que esconde debajo del capó. Sobre la pista de hielo que tengo delante de mí me esperan muchos kilómetros de diversión y de ¡¡drifting!! Sobre todo porque el nuevo BRZ va apoyado sobre un chasis que ha sido también mejorado, aunque la esencia sigue siendo la misma. Este deportivo es un purista: tracción trasera con autoblocante, dirección rápida y precisa, caja de cambios de seis velocidades de recorridos muy cortos, bajo centro de gravedad... ¡La vieja escuela sigue muy viva! Al menos entre los coches nuevos que llegan en 2017.

¡Fuera ESP! Solo mis manos van a controlar una zaga que rápidamente, y al primer pisotón del pie derecho, se mueve y mucho. El nuevo Subaru BRZ comienza a deslizar de lo lindo y eso me exige estar atento. Lo bueno es que el giro de la dirección es lo suficientemente generoso como para coger un gran ángulo de drift y no perder el coche y que se dé la vuelta.

El motor, revisado ligeramente, ofrece una respuesta agradable. Sus cifras siguen sin ser espectaculares a bajas vueltas y es perezoso, pero cuando gira arriba es mucho más contundente y mueve a este coupé con soltura. Mucha.

Curva a la derecha, otra a la izquierda. Pasan las vueltas y cada vez voy cogiendo más confianza lo que deriva inevitablemente en trompo. Exceso de gas. Para poder enlazar una curva con otra hay que llevar cierta inercia y para eso hay que coger velocidad sin miedo. Ir en tercera es la mejor opción.

No quiero creerme Marcus Gronholm, pero al final de la sesión consigo elevar el ritmo y bailar el BRZ de lado a lado de la pista con absoluta confianza. Solo tienes que poner sobre la mesa los 29.650 euros que cuesta la versión Sport para que te lo pases igual que yo. Créeme, te vas a divertir…

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