Prueba Audi R8 V10 Spyder 2017: ¡no es un crimen enamorarse!

Es tan bueno que dan ganas de huir con él a algún país sin acuerdos de extradición.

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Nuestro veredicto

¿Es para tanto el nuevo Audi R8 V10 Spyder 2017?

Para eso y más. Esta prueba del Audi R8 V10 Spyder 2017 es como cuando a un niño le regalan un juguete y después le dicen que no puede jugar con él. Te resistes a bajarte de su minimalista interior, no quieres dejar de ver esa estampa agresiva y poderosa. Pero amigos, no queda otra…¡salvo que me fugue con él a otro país! Cosa que no descarto completamente…

 

Es bonito, sí…

Bueno, coincidirás conmigo que el Audi R8 V10 Spyder 2017 es una evolución enfocada hacia la agresividad respecto a la primera generación. Abandona las líneas curvas y elegantes para lucir un aspecto más intimidante, apoyado en en la horizontalidad y una mayor sensación de anchura. La vista por detrás es digna del mayor de los babeos, ¡tienes suerte! Será la parte que más vayas a ver en la carretera.

 

Pero no es solo una ‘cara bonita’

Audi se ha propuesto crear el descapotable total. Me explico, varias son las premisas sobre la mesa antes de empezar este proyecto, elementos que no te sorprenderán. Sin duda lo más importante en un descapotable como el nuevo Audi R8 V10 Spyder es mantener la rigidez torsional lo máximo posible. Audi Sport ha trabajado mucho en ello y ofrece un nuevo chasis con tecnología Audi Space Frame que combina principalmente aluminio con fibra de carbono. Con esto consigue que el Audi R8 descapotable sea más ligero y más rígido, el bastidor en conjunto solamente suma 208 kg sobre la báscula mientras que la rigidez mejora en un 55% respecto a la anterior generación.

 

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¿Qué significa esto?

Lo principal es que el comportamiento dinámico, especialmente en curvas, es tremendo y apenas hay diferencias con el coupé. Durante la prueba del Audi R8 V10 Spyder 2017 recorrí alguna de las mejores carreteras de la Costa Brava, curvas, curvas, y más curvas, entrelazadas y sin pausa: el Audi R8 descapotable no se inmutó lo más mínimo. Apoyado en la suspensión Magnetic Ride de dureza variable, en una dirección muy precisa con un eje delantero que traza como un tiralíneas y la tracción integral Quattro, lo que generalmente sería un bonito paseo costero se convierte en una montaña rusa de sensaciones. Te vienes arriba con demasiada facilidad y tu sonrisa no abandona el rostro durante horas.

 

Entonces, debe ser muy incómodo.

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La tecnología consigue algo que hasta hace unos años era imposible: cambiar el carácter del coche con un botón. En el Audi R8 V10 Spyder se encuentra en el volante y se llama Audi Drive Select. Este pequeño dispositivo se encarga de modificar el comportamiento del coche, ya que cuenta con cuatro modos de conducción: Confort, Auto, Dynamic e Individual. Aunque dos sobran, deberás elegir entre Confort y Dynamic.

Este bendito botón es capaz de modificar la suspensión, la entrega de potencia, el ruido del escape o el funcionamiento del cambio S-Tronic de siete velocidades. Elementos clave para el comportamiento dinámico del vehículo: con esto se consigue que pueda ser un deportivo cómodo y agradable cuando simplemente quieres ir de viaje y un superdeportivo de raza cuando quieres emociones fuertes: como si metieras en la misma cama a un Bentley Continental GT y un Lamborghini Huracán. Lo mejor de dos mundos en un mismo envoltorio.

 

¿Y qué hay del motor?

Esta vez la pregunta la debo hacer yo: ¿Qué esperas de un V10 atmosférico de 540 CV capaz de rodar a casi 8.000 vueltas? Es un motor que te recuerda cómo fue el mundo una vez y lo triste que sería si el downsizing sigue siendo protagonista en el futuro. Este motor es una maravilla que empuja de manera noble y a la vieja usanza, en ningún momento tienes una patada brutal, pero es capaz de acelerar de cero a cien en 3,6 segundos. Lento no es, te lo aseguro, y la entrega de potencia es tan lineal que se saborea como un helado de pistacho salado. Lentamente, apoyado en un sonido que cautiva y que parece sacado de cualquier circuito. No dejes de acelerar y te pondrás a 318 km/h: ¿te imaginas como terminará tu flequillo a esa velocidad?

 

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Nada más arrancarlo queda claro que es un coche muy sonoro, aunque aquí también tiene su ración de ‘Doctor Jekyll y Mister Hyde’: el sistema de escape se controla mediante otro botón en el volante, que regula las mariposas para aumentar o atenuar el sonido de la mecánica. Coloca en modo confort y el escape en modo silencioso y podrás solucionar el mundo con tu compañero de habitáculo, pon el Audi Drive Select en Dynamic y el escape en modo sport y prepárate para una tormenta de petardazos y alaridos que harán que suenen las alarmas antiaéreas de tu ciudad.

 

¿Y el interior qué tal es?

Egoísta. Es la mejor definición para definir los nuevos interiores de los deportivos de los aros. El Audi R8 V10 Spyder 2017 no iba a ser menos y el conductor es el amo y señor puertas adentro. El pasajero no es más que un mero espectador de todo lo que ocurre y lo máximo que podrá hacer desde su afortunada localidad será subir o bajar la temperatura del climatizador. Mediante el volante multifunción y con el Audi Virtual Cockpit y su pantalla de 12,3 pulgadas tras él, podrás controlar todos los elementos del coche sin mover las manos del volante, sí, también subir y bajar las marchas gracias a las levas.

 

Hablando del cambio: ¿Qué tal es?

Es el complemento perfecto para un coche así, aunque eso sí, en modo dynamic y trabajando de manera completamente automática, es demasiado salvaje al hundir el pedal derecho. Ejemplo: es capaz de cambiar de séptima a tercera aunque eso signifique rodar a 7.500 vueltas, dejando muy poco margen y provocando una especie de tirón bastante molesto. Es mucho más agradable en modo secuencial, ahí no tiene tacha ninguna, ni para subir ni para bajar de marcha. Sencillamente sensacional. 

 

Vamos, que es perfecto.

Duele afirmar algo tan contundente, pero si no lo es, está muy cerca de serlo. Dinámicamente es brillante, con un motor fuera de serie y emocionante cuando le pides que lo sea. Pero a su vez es refinado cuando quieres tranquilidad o para usarlo como coche de diario. Pocos deportivos son capaces de combinar ambas facetas de una manera tan brillante y la única alternativa que se me viene a la cabeza vive también bajo el paraguas de Volkswagen: el Porsche 911. Aunque son coches muy diferentes, el Porsche es un deportivo tan eficaz que resulta muy fácil de dominar, el Audi me recuerda más a un deportivo de la vieja escuela, pero que te permite cambiar el chip con tocar un botón, amén de su incuestionable estética mucho más agresiva y espectacular. Para gustos colores, yo con este Audi R8 V10 Spyder 2017 sería más feliz que una perdiz. Y te aseguro que tu también. 

 

¿No tiene nada malo?

Sí, dos cosas y las dos tienen una solución muy complicada. La primera es el precio: algo más de 209.000 euros en el mercado español, aunque con cuatro extras probablemente te aproximes peligrosamente a los 40 millones de las antiguas pesetas. La segunda es quizás todavía más problemática: elegir entre una larga e impresionante lista de colores para el exterior. Verde, azul, amarillo, negro, blanco, ¿verdad que puede ser tremendamente complicada la vida del millonario? Pobrecillos...

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