Mientras Europa quiere cerrar sus puertas, Australia se abre de par en par a los fabricantes de coches eléctricos chinos

MG ZS

Gustavo López Sirvent

Los fabricantes del país asiático han encontrado un mercado que no les pone cortapisas legales como les sucede en Estados Unidos o Europa. Allí ya han llegado marcas como MG o BYD y se prevé que sigan llegando enseñas de aquel país. Además, el gobierno australiano está incentivando con ayudas la compra de vehículos de ese segmento.

¿A alguien le queda dudas de que China se ha hecho la jefa del mundo comercial en todos los sentidos y el automovilístico en concreto? Por eso, en Estados Unidos y en Europa le han cerrado las puertas a los coches eléctricos mediante los aranceles. En esas regiones del mundo están viendo las orejas al lobo y no quieren perder la batalla ante sus propios fabricantes.

Pero hay proverbio chino que dice que "distintas cerraduras se deben abrir con diferentes llaves" y eso han hecho en el país asiático. Como no pueden abrir la puerta de mercados tan potentes como el estadounidense y el europeo se han ido a Australia porque en ese país no tienen tantas restricciones. Esto hace que sea un foco fundamental para lanzar nuevos productos. 

En el territorio aussie ha habido una tendencia en la compra de vehículos de Tesla, que ha sido la dominadora en aquellos lares, pero esa querencia a la marca californiana está cambiando y el poderío chino empieza a amenazar su reinado porque están dejándose caer por allí numerosas marcas de esa región.

MG ya ha desembarcado en Australia con el ZS eléctrico y antes de que acabe este año planea incorporar el MG3 (híbrido enchufable) y el Cyberster (eléctrico). Otro que se quiere abrir camino en las antípodas es BYD con los Atto 3, Dolphin y Seal. Gracias a ellos consiguió superar las ventas de Tesla en enero. Eso sí, por escaso margen. 

Otras marcas como XPeng, Geely, Changan y Leapmotor están estudiando el terreno para desembarcar con sus modelos en el emergente mercado australiano, pero también prometen dar guerra como ya están haciendo sus paisanos.

El hecho de cuidar los materiales críticos para las baterías (preferentemente el litio) y que los precios de estos coches eléctricos son asequibles pueden allanar el terreno de las marcas chinas en Australia. 

Contrariamente a lo que sucede en Estados Unidos y Europa, un portavoz de la Cámara Federal de Industrias Automáticas de Australia (FCAI) aseguró que se debería apoyar la competencia en el mercado del automóvil: 

“El aumento de la competencia ha garantizado que los australianos tengan acceso a una amplia gama de vehículos que satisfacen sus variados estilos de vida, necesidades y precios. La disponibilidad de vehículos producidos en China ha mejorado las opciones del consumidor, permitiéndonos comprar automóviles que mejor se adapten a las necesidades laborales, recreativas y familiares”, dijo.

Según datos del gobierno australiano, en 2023 se vendieron 98.000 coches eléctricos, lo que viene a ser más de la mitad de la población total de vehículos de cero emisiones de ese país. Las ayudas gubernamentales también han ayudado a incentivar la adopción de vehículos eléctricos, así como que van a ampliar la infraestructura de estaciones de carga de automóviles enchufables. 

A pesar de los buenos augurios, siempre hay voces discordantes que creen que esa tendencia de compra puede variar como ha ocurrido en otras regiones del planeta. Lo que queda claro es que los chinos abren nuevas vías de comercialización y en Australia parece que han encontrado un filón.

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