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Cinco problemas que harán que tu coche eléctrico tirite con la bajada de temperaturas

BMW iX eléctrico nieve hielo

Las baterías son las que más sufren la caída del mercurio

El frío está llegando y con él las bajas temperaturas y con ellas los coches eléctricos se ponen a tiritar. Muchos son los puntos de la geografía española donde el mercurio se aproxima o sobrepasa los Celsius negativos, que son la némesis para los vehículos electrificados. Hemos enumerado cinco grandes problemas con los que te puedes encontrar si el invierno te golpea de sopetón.

El gran inconveniente de este tipo de automóviles es la batería (como también ocurre en los coches de combustión interna, ojo). ¿Consecuencias? Pérdida de rendimiento, aumento del consumo y reducción de la autonomía porque la temperatura ambiente ideal para una batería de iones de litio está entre 20 y 35 grados y puede  puede llegar a perder hasta el 20% de su carga.

Más. Climatizar tu coche eléctrico al iniciar la marcha hace crecer a lo bestia el consumo de energía durante los primeros kilómetros. Si se da la circunstancia de que el vehículo ha estado estacionado muchas horas, preferentemente de noche, puede tener su habitáculo prácticamente a la temperatura ambiente. Si la elevas hasta 20 o 22 grados, por ejemplo, la batería ya realiza un esfuerzo extra

Los expertos recomiendan preclimatizar el interior cuando aún está enchufado a la red, para lo cual podemos programar la calefacción en la propia pantalla del coche o desde tu teléfono móvil mediante la aplicación correspondiente. Los beneficios son claros, ya que además de lograr un consumo moderado de electricidad desde que te pones en marcha, tendrás más confort.

Siguiendo con ese mismo tema, si  el viaje es largo y con temperaturas exteriores muy bajas, la calefacción 'tradicional' incrementa el consumo de manera exagerada y, por ende, reduce la autonomía. ¿La solución? Los asientos y volante calefactables porque consumen mucha menos electricidad.

El tercer hándicap que nos encontraremos es si quieres cargar una batería fría, ya que reduce su capacidad para aceptar carga. Es más, si viajas a temperaturas muy bajas es posible que la batería no llegue a tener una buena temperatura de trabajo hasta pasadas dos horas, y sería entonces cuando una recarga se haría con más rapidez y eficacia. 

Ahora bien, si optas por estacionar el coche por la noche con poca batería y dejas la recarga para la mañana siguiente, nada más emprender la marcha, verás lentitud en el llenado del "depósito" eléctrico. Y, si la recarga la haces en casa, sería aconsejable ponerlo a cargar nada más llegas, aunque entendemos que busques las horas donde la luz no te cruja el bolsillo. 

Penúltimo problema (entre otros muchos). La función de frenada regenerativa. Las bajas temperaturas provocan que el mecanismo mediante el cual el coche produce energía para mejorar la autonomía se reduzca. El frenado regenerativo bombea grandes cantidades de energía a la batería, lo que puede dañarla a temperaturas frías.

El quinto y último también tiene relación con la frenada, en concreto con la función 'one pedal'. Porque, sobre firme muy deslizante, como nieve pisada o hielo, la retención del motor eléctrico al decelerar llega a ser tan fuerte que puede producir el bloqueo de las ruedas. 

En cualquier vehículo, sea cual sea su tipo de motor, se recomienda no frenar o, si no queda más remedio, realizar una frenada muy suave cuando la calzada es resbaladiza, y eso es aplicable también a los eléctricos.

 

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