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Así perjudica el frío a los coches eléctricos: 7 problemas que pueden afectar a tu seguridad en invierno

BMW iX eléctrico nieve hielo
Para empezar, su consumo de batería suele ser más elevado

Si eres conductor de un coche eléctrico debes saber que puede traerte algunos problemas en inviernos. Quizás ya te hayas enfrentado a varios de ellos, aunque no seas del todo consciente.

Los vehículos eléctricos presentan numerosas ventajas: son respetuosos con el medio ambiente, tienen incentivos a la compra y puede circular en zonas de bajas emisiones.

Sin embargo, también hay que reconocer algunas de las desventajas que presentan, sobre todo en épocas de temperaturas extremas, como invierno o verano.

Por ejemplo, con el frío los coches eléctricos tienen un mayor consumo, lo que genera ciertos inconvenientes relacionados con la carga. También sufren los frenos o los neumáticos, aumentando el riesgo de accidente si no tomas las debidas precauciones.

A continuación, se recopilan los 7 problemas que suelen dar los vehículos eléctricos en invierno y que pueden afectar a tu seguridad, según explican en El Confidencial. 

El consumo es más elevado

Según los datos que publica El Confidencial, el gasto medio a una temperatura de 16ºC es de 22,4 kWh/100 km, mientras que a 3ºC se eleva a 27,3 kWh/100 km.

Esto supone que con una diferencia de 13ºC, un vehículo eléctrico consume un 21,9% más. 

La diferencia provoca que los conductores tengan que estimar un 20% menos de alcance en invierno que en verano, por lo que tendrán que planificar sus viajes con una mayor minuciosidad. 

Cuidado con la calefacción

En invierno es habitual usar el climatizador de coche para no pasar frío, ya que así conduces más cómodo y evitas distracciones por estar a una temperatura poco deseable.

Sin embargo, teniendo en cuenta que la batería dura menos en invierno que en verano, hay que hacer un uso más óptimo de la calefacción, pues estará provocando que el coche consuma más.

En este sentido, la mejor recomendación es la de calentar el coche cuando todavía está enchufado a la red. Así puedes conseguir una temperatura cálida y no gastar demasiada batería.

Otra solución es la de optar por calefacción de asientos o de volante, algo que ya tienen muchos vehículos eléctricos y con lo que ganarás en comodidad sin consumir más de la cuenta.

Hay que seleccionar mejor el momento de carga

Cuando la batería está fría tarda más en completar la carga, por eso lo mejor es que empieces a cargar el vehículo justo cuando has terminado el trayecto, ya que así todavía está caliente.

Si te pones a cargar la batería a la mañana siguiente de usar el coche vas a tener problemas, sobre todo si es un día especialmente frío. 

Mucho ojo con los frenos y su desgaste

Los discos de freno se oxidan más rápido cuando la temperatura es baja. 

Esto se vuelve todavía más peligroso cuando se esparce sal en las carreteras debido a la nieve, pues acaban impregnando estos componentes y acelerando su oxidación. 

La solución en este caso es fácil: intenta frenar de forma más suave, de lo contrario, si los discos están oxidados podrías perder el control del coche y acabar sufriendo un accidente. 

Opta siempre por movimientos suaves

Relacionado con el punto anterior: en invierno siempre es necesario conducir de forma más suave, sobre todo si está lloviendo, nieva o hay niebla, y con un coche eléctrico debes extremar precauciones.

Lo de elegir movimientos suaves a la hora de utilizar el coche no es sólo necesario en caso de frenar: también debes ponerlo en práctica cuando aceleres o tomes una curva.

Esto se debe a que las mecánicas eléctricas reaccionan de forma más instantánea que en los coches de combustión, por lo que el vehículo puede hacer por sí mismo movimientos más bruscos que conviene evitar con una conducción eficiente.

Si te despistas puedes perder el control del vehículo

En el caso de que no estés conduciendo de forma más suave tendrás serias opciones de perder el control del vehículo, algo que puede acabar provocando accidentes u otros incidentes serios en carretera.

Esto cobra más importancia cuando hay nieve. La mejor prevención que puedes hacer es idéntica a la que se pone en práctica en el resto de vehículos: usar cadenas.

Hay coches eléctricos de tracción delantera, total y trasera, así que tendrás que poner las cadenas en un eje o en otro, según corresponda. 

Las cadenas van en las ruedas delanteras en los 2 primeros casos, en las ruedas posteriores sólo en el último.

Los neumáticos duran menos

Los vehículos eléctricos pesan más que los convencionales, lo que produce que la potencia sea más contundente y que las gomas se desgasten de forma rápida.

Tienes que prestar especial atención a la banda de rodadura y al dibujo. Si el desgaste es evidente conviene cambiar los neumáticos, pues llevarlos así en invierno es peligroso y aumenta el riesgo de accidente.

Además, los neumáticos de los coches eléctricos tienen menos adherencia, algo a tener en cuenta cuando las condiciones climáticas son adversas. Como siempre, hay que extremar precauciones.

Una historia publicada originalmente en BUSINESSINSIDER.es

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