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5 frikadas de Abarth que pocos conocen

Galería prueba Abarth 695 esseessee
Fabricante
Son muchos años acumulando historias

Todos la conocemos como la marca de vehículos de alto rendimiento de Fiat. Algo así como un AMG a la italiana. Muchos, además, saben algo de la historia de su peculiar creador, Carlo Abarth. Piloto, ingeniero, preparador, amigo de los nombres más míticos del motor en los 50 y 60... Sin embargo, hoy te traemos 5 frikadas de Abarth que no cualquiera domina.

Con una historia de 70 años que incluye grandes éxitos, súbitas caídas en desgracia y renacimientos inesperados (de 1988 a 2007 estuvo en el ostracismo, sin un mísero modelo que llevara su nombre), no es fácil elegir solo un puñado. Pero hemos escogido las más interesantes: desde anécdotas de juventud del 'signor Carlo' hasta su coqueteo con Porsche, pasando por lo que hay detrás de su famoso escorpión. ¿Preparado? Vamos a descubrirlas.

Un personaje de novela por fundador

Carlo Abarth
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Karl Abarth (luego Carlo) nació y vivió en Viena hasta los 30 años, cuando se mudó a Merano, localidad de su familia paterna, y se nacionalizó italiano. Y su vida da para un libro. O tres. Se cuenta que a los 11 años ya disputaba carreras contra sus amigos... en monopatín. Y que allí hizo su primera preparación: como siempre perdía frente a los niños mayores, se le ocurrió que, si revestía las ruedas de madera de aquel primitivo vehículo con tiras de cuero de un cinturón, aumentaría el agarre. A partir de entonces, ganó, claro.

Luego fue piloto de motos, y a bordo de una desafió (y derrotó) al Orient Express en los 1.370 km de la línea Viena-Ostende. Dio tumbos por Europa durante la II Guerra Mundial y, al acabar esta, se unió al proyecto Cisitalia, que impulsaba su amigo Ferry Porsche (austriaco como él), y que tenía como piloto al mítico Tazio Nuvolari. Tan unido estaba a los Porsche que se casó con la secretaria de Anton Piëch. Sí, el yerno del fundador de la dinastía y padre del más tarde patrón de Volkswagen.

Por fin, en 1949 fundó su propia empresa junto al piloto Guido Scagliarini, básicamente para convertirse en escudería. Pero se le cruzó el éxito como preparador de Fiat. Aun así, siguió pilotando y batiendo récords en persona hasta los 57 años, cuando conquistó la marca de aceleración con un coche de la clase E, en 1965. Para conseguir entrar en el monoplaza, tuvo que perder 30 kg, algo que, según le gustaba contar, consiguió gracias a "la dieta de la manzana". Que consistía en... comer manzanas, y ya. Arriba le puedes ver con un cesto lleno. Genio y figura casi hasta la sepultura, pues murió solo 14 años más tarde, en 1979.

El símbolo estaba en las estrellas

Logo Abarth 595 Scorpioneoro

Si te preguntas de dónde viene el logo del escorpión que distingue a esta marca, la respuesta hay que buscarla en las fechas de nacimiento de sus dos fundadores. Carlo había venido al mundo un 15 de noviembre. Guido, un día antes, un 14 del mismo mes. Ambos eran escorpio. Luego, en un alarde de reescritura publicitaria, el propio empresario se inventaría que tenía que ver con que sus coches eran como ese animal: pequeños y malvados. Pero lo cierto es que era más bien cosa de superstición. Eso, y que se trataba de un símbolo completamente distinto de todos los otros que había por aquel entonces en el mundo del motor.

¿Y los colores? ¿Ese escudo rojo y amarillo que tan bien queda en los modelos más deportivos? Pues, una vez más, responden al pasado de los dos compañeros de fatigas. La familia de uno provenía de Merano, cuyo color es el rojo, mientras que la del otro era de Módena, que tiene una bandera en parte amarilla.

¿Su primer éxito? Los escapes

70 años de Abarth

Rodrigo Fersainz

Los fans de la Abarth de hoy sabrán que la marca pone mucho empeño en los sistemas de escape. En su estética, en sus prestaciones y en su 'música'. De hecho, todas las variantes de sus actuales 595 y 695 presumen de ello. Pero lo que es menos conocido es que así empezó a darse conocer la empresa bajo la guía del mítico Carlo. Fue con un 'silenciador' (entre muchas comillas, porque hacía exactamente lo opuesto a lo que esta palabra indica) llamado popularmente 'marmitta Abarth', del que llegaron a venderse 257.000 unidades en un solo año.

Su doble salida cromada se convirtió en Italia casi en un método para que los amantes del motor se reconocieran entre sí. Y una de las versiones más famosas fue la Record Monza, que homenajeaba la gesta de su fundador en 1965. Una denominación que la marca italiana resucitó hace ya unos años, por cierto, en su esfuerzo por recuperar el espíritu del escorpión.

No solo Fiat: Porsche, Seat, Simca...

5 frikadas Abarth Porsche

Desde que, en el mismo 1949 en que se fundó la compañía, lanzó el kit de transformación del mítico Fiat 500 Topolino, Abarth fue uña y carne con el grupo de Turín. Y más, desde el triunfo arrollador que supuso su preparación del Fiat 600 en 1955. Pero, antes de ser absorbido por la compañía de los Agnelli en 1971, le dio tiempo a hacer varias incursiones en otros territorios. La foto de arriba, por ejemplo, es del Porsche 356 B 2000 GS Carrera GTL Abarth. Un coche de carreras del que solo se fabricaron 20 ejemplares. Ganó el rally Lyon-Charbonnières en 1960, el Campeonato Europeo de Montaña en 1960 y 1961... e incluso se impuso en su categoría en Las 24 Horas de Le Mans en ese último año. Ahora, esta auténtica rareza cotiza por encima del millón y medio de euros.

Además, realizó versiones de competición de varios Simca (en concreto, los 1300, 2000 y 1150). Una marca francesa que en aquel momento estaba más o menos en la órbita de Fiat, pero no del todo. Igual que se crearon kits para el Seat Panda en los 80, cuando la firma española fabricaba aún con licencias de Turín. Y, desde luego, uno de los vehículos más recordados de su larga historia fue el Autobianchi A112 Abarth.

113 récords internacionales... y 3 + 1 Mundiales de Rally

70 años de Abarth
Rodrigo Fersainz

Para acabar esta lista de 5 frikadas de Abarth, hablemos de algunos de sus números, que son de escalofrío. Diez récords mundiales, 133 internacionales y más de 10.000 victorias en circuito les contemplan, según calcula la compañía. Pero la cosa no para ahí, porque tras la adquisición por parte de Fiat, en 1971, dos de sus coches compitieron en el Campeonato Mundial de Rally. Concretamente, los Fiat 124 Abarth Rally y Fiat 131 Abarth Rally. El primero era un gran automóvil, desde luego, pero siempre quedaba segundo en la clasificación de constructores, por detrás del Alpine-Renault A110 o del Lancia Stratos.

Así que decidieron desquitarse con el segundo. Y lo consiguieron: pronto se convirtió en el gran dominador de las temporadas 1977, 1978 y 1980. Incluso, antes de que la enseña prácticamente desapareciera del mapa en 1988, todavía le quedó un último momento de gloria. Aunque su nombre no apareciera por ningún lado. Y es que ellos desarrollaron una gran parte del Lancia 037, el último coche sin tracción a las cuatro ruedas que ganó el Mundial de Rally. Tras su renacimiento, en 2007, la marca ha vuelto a las andadas, y ahora sus motores son los únicos que se utilizan en muchos campeonatos de Fórmula 4 (como el español) y también ha creado la Abarth Rally Cup. Sin olvidar, desde luego, el exitoso Abarth 124 Rally.

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