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Así se fabrica el Ford GT artesanalmente: visitamos la factoría

Visitamos el ‘Ikea’ más apasionante... Tranquilo: no hemos cambiado el embriagador olor a gasolina por el del serrín y el aglomerado de madera sueca. Visitamos la fábrica donde se monta el Ford GT, pieza a pieza, de forma artesanal.

Imagen de perfil de Javier Leceta
Fábrica Ford GT

La fabricación del Ford GT tiene lugar en una de las plantas con las que cuenta la empresa de preparaciones especiales Multimatic, con sede en Toronto (Canadá) y presencia en medio mundo. En concreto, la que recibió el encargo de ensamblar el GT de forma artesanal es la filial Multimatic Niche Vehicles North America (MNVNA), que cuenta con unas instalaciones de 4.650 m2 en Markham (Ontario, Canadá). MNVNA ensambla el GT en colaboración con Ford Performance, la división de altas prestaciones de la marca americana.

La planta de MNVNA cuenta con 150 operarios, incluyendo los jefes de sección, directores y personal administrativo. ¿Qué requisitos se exigen para trabajar en Multimatic? “Fichamos a ingenieros mecánicos, eléctricos... pero lo fundamental es que sean apasionados del automóvil”, indica But Holt, vicepresidente de Ingeniería de Multimatic. Aunque hay flexibilidad para que un operario pueda cambiar de estación (sección), lo cierto es que la empresa prefiere que cada operario se convierta en un experto en su materia, pues el ensamblaje del Ford GT es una tarea de precisión y experiencia.

 

 

La verdad es que la localidad de Markham podría ser perfectamente una ciudad de Suecia, porque es igual de fría e insípida que las urbes escandinavas (si exceptuamos Estocolmo, claro). El edificio entre cuyas paredes se ensambla este artefacto perfectamente podría contar con un enorme letrero en amarillo y azul con la palabra Ikea. Y es que, a diferencia del palacio en el que se fabrican los McLaren, el del Ford GT es una edificación de ladrillo, sin apenas ventanas ni grandes alardes monumentales.

 

Así es la empresa canadiense encargada de fabricar el Ford GT

Una vez se franquea la puerta principal de la planta de Multimatic, solo un gran fresco en la pared con un GT de color azul delata que nos estamos adentrando en un lugar donde nace algo especial. He visitado muchas fábricas de automóviles a largo de mi carrera profesional, por lo que lo primero que me llama la atención es el silencio. Un silencio relativo, pues allí y allá se escuchan sonidos de pistolas neumáticas o incluso algún martilleo. Pero absolutamente ningún ruido mecánico procedente de una machacona e infatigable cadena de montaje.

 

Cuadro Ford GT

 

Me pregunto qué le pasaría al mismísimo Henry Ford por la cabeza si supiera que la marca que él fundó hace más de un siglo y que alcanzó el éxito mundial por la invención de la producción en cadena, ahora ha encargado el ensamblaje de su modelo estrella a un renombrado especialista en construir automóviles de altas prestaciones de forma artesanal.

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Tras apreciar de soslayo la limpieza existente en la fábrica del Ford GT -propia de un quirófano-, la primera mirada se me escapa hacia un lado, donde se apelotonan seis GT, la mitad de ellos cubierta por una lona. “Estos están ya terminados y serán transportados a sus respectivos destinos en breve”, explica con su penetrante voz But Holt. Le pregunto a Holt, un tallo de 1,85 metros de altura, patillas más largas que un día sin pan y cabello cano y rizado con cierto caos como el del personaje Doc Brown en la saga 'Regreso al futuro', si alguno de estos GT irá a España. “Lo desconozco; la mayoría va a Estados Unidos y Canadá, y alguno otro a Europa”, explica.

 

But Holt, vicepresidente de Ingeniería de Multimatic

 

Laura Barona, directora de Comunicación de Ford España, me aclara que en 2017 tres GT salidos de las manos de los 150 operarios que trabajan con mimo y dedicación en la planta de Multimatic fueron a España. ¡Tres afortunados! Cuánto me arrepiento de ser pobre... De la planta de Multimatic, que empezó a operar en mayo de 2016, salieron el año pasado 129 unidades, aunque tiene una capacidad para producir un máximo de 150 anuales. Es decir, haciendo la cuenta de la vieja, el año pasado hubo más de un operario por unidad de GT fabricada.

Cada unidad de GT se produce en un día, aunque el proceso total de fabricación dura 13 días. Y es que por mucho que al lector le pueda parecer mentira, en realidad la fábrica del Ford GT es como cuando montas un mueble de Ikea, con la diferencia de que en vez de montar pieza a pieza una librería Billy por menos de 100 euros, aquí se montan superdeportivos exclusivos de a un mínimo de 388.000 euros la unidad. Pero el principio básico es el mismo: más de 350 empresas de industria auxiliar proveen de piezas a Multimatic. Allí, siguiendo una suerte de hoja de ruta, montan pieza a pieza hasta que manufacturan totalmente el producto. Y supongo que como yo cuando he montando un mueble de Ikea, que me siento el rey del mambo, los operarios que ensamblan los GT se deben sentir los p... amos, en especial cuando montaron la primera unidad que fue a manos de Bill Ford, presidente ejecutivo de Ford.

 

Fábrica Ford GT (interiores)

 

La planta de Multimatic consta de nueve estaciones por las que pasa cada unidad del Ford más emblemático. Las que se encuentran justo a la entrada del taller son la de chasis monocasco, la de montaje de los poderosos motores 3.5 TwinTurbo EcoBoost V6 de 647 CV y 746 Nm de par y los trenes de rodaje. Al otro lado de la sala se hallan las cabinas de pintura. Me llama la atención que no hay un GT igual a otro en cuanto a color se refiere. “El cliente puede elegir el color que quiera, con las decoraciones que desee. Si en nuestro catálogo no se encuentra el color que demanda, lo hacemos. Y para que no haya decepciones ni confusiones, le enviamos al cliente una miniatura del GT con el color y las decoraciones que pidió con el fin de que confirme que es su GT”, explica Alan Eggly, director de Operaciones Globales de Multimatic.

Frente a las cabinas de pintura, está la estación de montaje de carrocería. El ritmo que se respira es de sin prisa pero sin pausa. En una esquina veo cómo están ajustando una puerta con suma precisión. Me acerco al ingeniero de Ford Performance –la división de altas prestaciones de la marca del óvalo– Aaron Rupp, quien nos acompaña en la visita, y le comento: “Ahora que se habla tanto de la industria 4.0 y la robotización, sorprende ver a tanto ser humano...”. “Los robots son precisos, pero no tanto como los seres humanos. Un operario puede dedicarse todo el tiempo que haga falta en que una puerta, por ejemplo, ajuste a la perfección. Y a diferencia de la producción en cadena, el ajuste de la puerta en este [pone el énfasis] GT es el que requiere este GT [vuelve a enfatizar]. Ningún GT es igual a otro”, responde.

 

Fábrica Ford GT (túnel)

 

Nos avisan de que vayamos corriendo a la última estación, tras haber pasado por una enorme ducha monzónica para verificar su estanqueidad. Y es que una vez al día se pone a prueba sobre una plataforma el nivel aerodinámico del GT y, sobre todo, confirmar que se despliega el alerón posterior a más de 70 mph (112 km/h). Dos grandes ventiladores simulan el efecto aerodinámico, mientras un operario suertudo se sienta en el cockpit y pulsa el botón de arranque. El sonido es atronador, envolvente, sugerente... se te mete hasta el tuétano. Y mientras va acelerando, mi corazón hace lo propio en un acto reflejo de mimetismo. La emoción se me debe leer en la cara, porque un operario de la estación me indica con sorna: “Cuando lo escuchas todos los días, te acostumbras”. Probablemente será hijo de Vladimir...

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