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El Audi TT original fue una revolución que mejoró la imagen de Audi

El Audi TT original fue un revolucionario que mejoró la imagen de Audi. Sin embargo, sus sucesores no supieron estar a la altura de las expectativas.

Imagen de perfil de Aarón Pérez
Audi TT

La historia de un visionario que revolucionó una marca y ayudó a que el concepto de un fabricante cambiara para siempre. Desgraciadamente, la historia no siempre se ha portado bien con el Audi TT, y esto ha provocado que el futuro del deportivo se vuelva eléctrico, como se confirmó hace apenas unos días. Y es que el Audi TT original fue un revolucionario que mejoró la imagen de Audi.

Este mérito se le atribuye (erróneamente) en la mayoría de los casos al Audi R8. Sin embargo, el cambio en el mercado se produjo ocho años antes, cuando el Audi TT fue lanzado oficialmente en 1998. Pero, internamente, todo se comenzó a cocinar incluso antes, en 1995, con un prototipo impresionante que deleitó a todos los asistentes al Salón de Frankfurt de ese mismo año.

 

Audi TT, un revolucionario que mejoró la imagen de Audi

El diseño del prototipo original del TT de 1995 se le atribuye a J Mays y Freeman Thomas, de un estudio de diseño de California perteneciente a Volkswagen. Mientras tanto, Martin Smith contribuyó a crear la imagen interior del pequeño deportivo alemán que bien le sirvió para ganar algunos premios de diseño. Además, la denominación para el modelo no fue elegida a azar, sino que significa Tourist Trophy en honor al TT de la Isla de Man.

El TT 8N se convirtió rápidamente en todo un éxito gracias a su estilo de inspiración retro que fue diseñado para recordar a las “formas redondeadas de los coches de carreras de antes de la guerra y los sedanes de postguerra de Auto Union”. Con una imagen mucho más deportiva que cualquiera de los productos de Audi de la época, los compradores comenzaron a adquirir el TT a gran velocidad, registrando 36.836 unidades vendidas tan solo en Europa en su primer año de comercialización.

Audi TT

Si bien algunos detractores de este tipo de vehículos categorizaron el coche como un “deportivo de peluqueras”, estaba disponible con una amplia variedad de motores de gasolina sobrealimentados y de aspiración natural con potencias que oscilaban entre los 150 y los 250 CV, incluyendo un V6 de 3.2 litros que compartía, entre otros, con el Audi A3 y el Volkswagen Golf R32 (Mk4 y Mk5). Los motores incluso se ofrecían con sistemas de tracción quattro y una transmisión automática S tronic de doble embrague.

Una segunda y tercera generación sin el mismo carisma

Dada la gran aceptación del modelo original, Audi decidió apostar por una segunda generación que llegaría al mercado en 2006 con carrocería coupé y roadster con techo de lona. Llegó en 2006 con un diseño mucho más elegante y deportivo que su antecesor, pero las críticas de los más detractores no tardaron en llegar y provocó que el TT 8J tuviera una aceptación mixta en el mercado.

Audi TT

Estaba disponible con motores de cuatro, cinco y seis cilindros, atmosféricos y turbo, con potencias de entre 160 y 360 CV. También se introdujo un TTS con 272 CV e incluso nació el Audi TT RS con 340 CV originales que más tarde se verían ampliados hasta los 360 CV en la versión TT RS plus. 

La tercera y última generación (TT 8S) se introdujo oficialmente en 2014 y se actualizó tan solo cuatro años más tarde. Sin embargo, la aceptación por parte del mercado ya no es la misma y en 2018 tan solo se matricularon 9.943 unidades en Europa, lo que se traduce en una caída del 73% en las ventas si tenemos en cuenta las cifras registradas durante el primer año de comercialización del TT 8N original. 

Ahora, el TT pasará a ser un modelo eléctrico nuevo del que ni siquiera sabemos si llegará a conservar su denominación original, aunque siempre permanecerá en los libros de historia de Audi como el modelo que ayudó a mejorar su imagen como fabricante premium.

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