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Cinco detalles que no conoces de Porsche, más un bonus track. ¿Aceptas el reto?

Logo Porsche

Como que su primer coche fue el proyecto número 7

Una marca se convierte en legendaria no porque un departamento de marketing lo diga, sino porque a lo largo de los años se ha labrado una fama y una reputación. Con sus altos y sus bajos. Sus ideas brillantes y sus decisiones complicadas. 

Y es lo que ocurre con Porsche, el sueño de un ingeniero que nació en Maffesdorf (hoy se llama Vratislavice nad Nisou), una ciudad del Imperio Austro-Húngaro cercana a Polonia que hoy pertenece a la República Checa. 

Fue controvertido por su pasado con luces (gran inventor, brillante ingerniero) y sombras (algunos dicen que demasiado cercano al III Reich) como brillante por sus soluciones, su visión y su manera de hacer las cosas.

Aquí hemos recopilado cinco datos que probablemente desconocías acerca de la marca.... y un bonus track, uno que probablemente te suene, pero siempre gusta recordar. Y no: no esperes que te digamos que el 911 lleva décadas con el motor en el sitio equivocado, que el 928 tenía que sustituirlo o que el primer Porsche diésel no fue el Cayenne, sino un tractor.

1. Porsche hizo el primer híbrido

Lohner-Porsche Semper Vivus
El Lohner-Porsche Semper Vivus, el primer híbrido real de la historia. Foto: Porsche

Ferdinand Porsche empezó a trabajar en una empresa suiza llamada Brown Boveri que aún existe como Asea Brown Boveri. De ahí pasó a trabajar Jacob Lohner, un industrial que puso su mirada en la incipiente industria del automóvil.

Eran años en los que no estaba claro cómo se iban a mover esos artilugios de cuatro ruedas. Por ejemplo, en Estados Unidos estaba una marca llamada Detroit Electric que hacía coches eléctricos... ¡y hablamos de finales del siglo XIX! 

Detroit Electric Model 82 Brougham de 1920
Un Detroit Electric Model 82 Brougham de 1920. Foto: RM Sotheby's

Porsche veía potencial en el tema de los eléctricos, pero también limitaciones en cuanto a autonomía. Por eso ideó el Semper Vivus Mixte, el primer coche híbrido de la historia. 

Utilizaba motores eléctricos en las ruedas delanteras con un monocilíndrico DeDion Bouton para proporcionar carga. 

2. El primer coche de Porsche fue su proyecto número 7

Empezar no siempre es fácil. No es lo mismo ser el primer cliente de una churrería recién abierta, que poner miles de euros (bueno, marcos alemanes) en manos de una empresa de la que tampoco es que tengas demasiadas referencias.

Es lo que le pasó a la recién creada  Dr. Ing. h. c. F. Porsche GmbH, Diseño y asesoramiento de motores y vehículos, que en alemán tiene como más drama: Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratungen für Motoren und Fahrzeugbau.

La calle Kronen del estudio Porsche en 1931
La calle Kronen de Stuttgart en 1931, cuando el Estudio Porsche se instaló. Foto: Porsche

Su primer proyecto fue una serie de piezas para un motor híbrido diésel fechada el 21 de agosto de 1930, pero no fue hasta 1931 cuando llegó lo bueno. Según los cuadernos de Porsche, hay una entrada que pone "kleinwagen project", "proyecto para coche pequeño". Resultó ser un proyecto para la marca Wanderer, aunque más tarde se diluiría en Audi: el Wanderer W21/22.

La creación de una oficina que hiciera proyectos para empresas diferentes fue algo innovador que no se estilaba por esas fechas. Por cierto: aunque los primeros proyectos se hicieron en Ullrich (Austria), desde el primer día de 1931 se movieron al centro de Stuttgart, donde se establecieron formalmente el 25 de abril de ese mismo año.

3. El primer Porsche apareció en 1939

Porsche Number 1, K45286 en 1948 en Gmünd
Erwin Komenda (izda.), Ferry Porsche (centro) y Ferdinand Porsche con el Number 1 en Gmünd, Austria, en 1948. Foto: Porsche

Quizá esto ya te lo sepas, pero no puedo evitarlo. El primer coche de la marca Porsche no fue el 356. Ni siquiera el denominado Number 1 (en la foto de arriba).

Fue el Type 64, aunque algunos lo llaman también Volkswagen Aerocoupé, ya que se utilizaron piezas de Volkswagen. Esta especie de 356 primigenio partió de la idea de Porsche de hacer un Escarabajo deportivo, pero según muchos historiadores, el Gobierno nazi echó para atrás la propuesta porque no encajaba con la idea de austeridad que querían proyectar.

Porsche Type 64 de 1939
El Porsche Type 64 de 1939. Foto: RM Sotheby's

Así las cosas, el desarrollo del coche, del que se hicieron tres unidades, siguió adelante, pero como coche de carreras para competir en 1939 en una carrera destinada a unir Berlín y Roma, dos aliados en una época tan convulsa que acabó explotando la Segunda Guerra Mundial. La carrera jamás se celebró.

El deportivo desarrollado se llamaba 60K10 (basado en el modelo 60 y con la carrocería -Karosserie- número 10). Tenía un motor de 985 cc con dobles carburadores que rendía 50 CV y alcanzaba 150 km/h. De los tres prototipos que se hicieron, uno acabó desguazado después de la guerra, cuando las tropas aliadas lo utilizaron de coche de paseo. Otro se estrelló y el tercero ha sobrevivido hasta hoy.

Por cierto, anécdota: salió a subasta hace un par de años. La puja llegó a los 17 millones, aunque un error de transcripción hizo que la casa de subastas apuntara 70, por lo que la subasta se anuló... y hasta hoy.  

4. El logo tiene un cavallino rampante

Cavallino rampante en el logo de Porsche
Un caballo sobre sus dos patas en el emblema de Porsche. Que no haya celos. Foto: LIGV

Toda marca de coches necesita un buen logo, y Porsche no iba a ser menos. Tras muchos años trabajando en un grupo editorial con sede en Berlín, sé que un alemán es tirando a cuadriculado organizado. Pues un ingeniero, mucho más. Para qué poner cambiar nada si todo va bien, pensarían.

Por eso, los Porsche eran impecables. Pero les faltaba algo que los representara. Y eso era un logo. No fue idea de ningún experto en imagen corporativa, sino de Max Hoffman, el importador de Porsche para Estados Unidos. Este señor no era un cualquiera: tenía buen ojo y gracias a él apareció el Porsche 356 Speedster.

Max Hoffman (derecha) con Ferry Porsche en Nueva York en 1951
Max Hoffman (derecha) con Ferry Porsche en Nueva York en 1951. Foto: Porsche

Dice la leyenda que Ferdinand Porsche hizo un esquema en una servilleta y, con el visto bueno de Hoffmanm, volvió a Alemania para refinarlo y crear el emblema que todos conocemos hoy.

Probablemente la historia tiene menos glamour, pero también un nombre propio: Franz Xaver Reimspiess. Este ingeniero entró en la marca antes de la guerra y por cuestiones de azar, acabó diseñando el logo de Volkswagen. Y, aunque suene menos llamativo, es más que probable que también firmara el diseño de esta pieza...

El logo de Porsche tiene los colores y las cornamentas representadas en el escudo de armas del estado de Baden Wurtemberg, y... bueno, sí: en el centro hay un caballo a dos patas (lo que viene siendo un cavallino rampante), que en realidad es el emblema de la ciudad de Stuttgart.

5. La asesoría hizo un coche para china: el C88

Porsche C88 para China
El proyecto de Porsche denominado C88. Foto: Porsche

Los diseñadores tienen de comer. Es una de las razones por las que Pininfarina firmó un coche con tan poco glamour como el Hyundai Matrix. No hay nada de malo en ello: simplemente hacen su trabajo.

Porsche Engineering también tiene por costumbre ganar dinero. Por eso estuvo involucrado en algunos aspectos del Lada Samara o el Seat ibiza (¿recuerdas su motor System Porsche?) e incluso firmó el desarrollo de un motor para Harley Davidson.

En 1994 entraron en un concurso organizado por el Gobierno chino para fabricar un coche específico para el país oriental. Así nació el C88, un utilitario de cuatro metros.

El coche tiene un diseño peculiar con detalles llamativos. Por ejemplo, como en China imperaba la política del hijo único, el prototipo solo tenía un solo asiento infantil. Por eso mismo, el coche no tiene ningún logo, pero sí un triángulo en el volante que representa a la familia: los dos progenitores y el hijo. 

Más guiños: el director de la marca, en aquella época Wendelin Wiedeking, aprendió el discurso en mandarín. También está la C de China y dos ochos: el 8 es el número de la suerte allí.

El récord más longevo de Nürburgring es suyo

Porsche 956 C de 1983
El Porsche 956 C de 1983 en un homenaje al 919 Evo del récord en Nürburgring. Foto: Porsche

Hoy en día el coche más rápido en rodar jamás en el Infierno Verde es el Porsche 919 Evo pilotado por Timo Bernard. Un monstruo creado específicamente para ese objetivo... y de paso conmemorar el 70 aniversario.

Pero en 1983, una época en la que no se utilizaba la tecnología, se tiraba d fuerza bruta. Y ahí el Porsche 956C pilotado por Stefan Beloff fue sin duda el mejor: hizo 6:11.13 durante la clasificación de los 1.000 km de Nürburgring a una media de 202 km/h.

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