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Cómo tras el coche de esta foto salió el alerón del Abarth 695 Aniversario de 2020

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Imagen de perfil de Luis Guisado
Tres días a 186 km/h de media

Karlo Abarth tenía un lema: "race on sunday, office on monday". Es decir, compite el domingo y el lunes ve a trabajar. Y es que, como los grandes genios del automovilismo, este ingeniero nacido en Austria, marcó un estilo propio.

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Coches deportivos

Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

Lo curioso del caso es que sus primeros años los dedicó a las motos. Al manillar de una de ellas, fabricada por la James Cycle Co. ganó su primera carrera e hizo sus pinitos hasta que un accidente lo acabó retirando.

Se mudó a Italia, donde se casó con la secretaria de Anton Piëch (que es fue el padre de Ferdinand Piëch, el padre, entre otros, del Porsche 917 y el Bugatti Veyron). Rodeado de un ambiente propicio para el automovilismo, tuvo relación con Tazio Nuvolari y con Ferry Porsche. En esa época, junto a Piero Dusio y Rudolf Hruska formó la maca CIS Italia (o Cisitalia más tarde), quien en colaboración con Porsche creó un Fórmula 1, el Typ 360, aunque no tuvo demasiado éxito.

Sin problema: él siguió adelante y, tras la disolución de Cisitalia en 1949, estableció su propia marca: Abarth, con el escorpión (por su signo del zodiaco) como logo. Sus primeros años los pasó creando carrocerías para chasis Ferrari en una época en la que de Módena salía el coche desnudo. Más tarde pasó a utilizar y a desarrollar modelos de Fiat.

Pequeños bólidos matagigantes
Los Abarth 1000 con la tapa del motor abierta eran auténticos matagigantes. Foto: Abarth

Uno de ellos es el Abarth 1000 Bialbero Record Pininfarina, un aerodinámico monoplaza diseñado con la aerodinámica como principal fuente de inspiración, con el que se consiguieron muchos récords de velocidad. El mismo que encabeza estas líneas y que está valorado en más de un millón y medio de euros.

'La principessa', como se le conocía, tenía un cuatro cilindros de 1.000 cc con 100 CV que iban a las ruedas traseras a través de un cambio manual de cuatro velocidades. Downsizing en los años 60, si lo quieres ver así. 

El tamaño y el peso es importante

Era poco potente, sí. Y aunque medía 4,56 metros de largo, apenas levantaba 1,2 de suelo. Tampoco era muy ancho: 155 centímetros. Con este tamaño y esta silueta, conseguía un coeficiente aerodinámico más que interesante: 0,20, lo que parece ser una barbaridad.

Y, como puedes imaginar, es rápido: la idea al crear este modelo era la de mantener la mayor velocidad durante el máximo tiempo posible, Y parece que lo consiguió: estableció nueve récords entre los que se se incluyen 10.000 km a una media de 191,02 km/h y otro de 72 horas rodando a 186,68 km/h.

Este éxito convenció a Carlo (ya sin la K, que se había 'transformado' en italiano) a trabajar la aerodinámica con mayor ahínco, lo que le trajo bastante éxitos con modelos como los Abarth 695 (1957), los 850 TC... y, cómo no, los míticos Abarth 1000 TC, que con su capó abierto no solo conquistaron los circuitos, sino los corazones de los aficionados a los coches deportivos de la época.

Karlo Abarth y sus coches
Karl Abarth ya convertido en Carlo, delante de sus coches. Foto: Abarth

A estas alturas puede que te preguntes qué demonios tiene que ver todo esto con el alerón del Abarth 695 70 anniversario que presentaron el año pasado. Una palabra: aerodinámica.

Y así damos un salto de varias décadas hasta 2020, cuando la marca italiana (pertenece a Fiat desde 1971) ha desarrollado un alerón que va más allá de los kits de potenciación a los que estamos felizmente acostumbrados desde hace unos años.

En este caso, el Abarth 695 puede disfrutar de un spoiler fabricado en resina que, nos cuentan, también está inspirado en el que llevaba el Deltona sobre el portón. Su nombre: Spoiler ad Assetto Variable.

El alerón del Abarth 695 es plenamente funcional. Se puede ajustar manualmente en 12 posiciones y se ha desarrollado a caballo entre el túnel del viento de Orbassano (cerca de Turín) y el circuito de Ballelunga (afueras de Roma). 

Con este spoiler se puede modificar la aerodinámica para, según aseguran en la marca, mejorar el comportamiento en trazados mixtos y aumentar la velocidad de paso por curva cuando es necesario. 

Supongo que, como todo, hay que saber manejarlo, ya que se puede mover entre 0 y 60 grados, posición en la que se generan 42 kilos adicionales de downforce a 200 km/h. Muy lejos de los coches con más downforce, pero se entiende el por qué.

Con ajuste manual
Tiene 12 posiciones entre 0 y 60 grados y puede generar 42 kilos a 200 km/h. Foto: Abarth

Probablemente, cuando Karl Albert Abarth salió de su Viena natal con destino a Italia, no se podía imaginar que cambiaría el casco de moto por el de piloto de coches. Tampoco podría pensar que, tras unos años de travesía en el desierto (con 'grandes éxitos' como el Fiat Stilo Abarth), en pleno siglo XXI volvería a estar muy vivo con modelos como este 696 70 Anniversario y todas las demás versiones del Fiat 500. 

Y es que, como en aquella época, probablemente no destacaran en todos los apartados. De hecho, tienen cosas que son criticables. Pero, amigo: sabor, la pasión y el feeling. Ahí son difícilmente imbatibles...

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