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Los 7 mejores coches españoles de la historia

Citroën CX de 1974

Españoles porque son 'Made in Spain'

En esta ocasión he pensado que podemos echar un vistazo a los siete mejores coches españoles de todos los tiempos. Ante esto, seguro que se te plantean dos preguntas:

  • ¿Españoles porque se han hecho en España, aunque sean de marcas extranjeras?
  • ¿Los mejores? ¿Y cuál es el criterio?

Veamos: he escogido siete coches fabricados en España. Esto es controvertido: una vez alguien me decía que en realidad el Seat 600 era italiano. Por supuesto, si os digo que el Seat León es español, muchos me diréis que se fabrica en España, que no es lo mismo. El Seat Ateca, que se hace en Kvasiny, República Checa, ¿es español? ¿Checo? ¿Alemán? Creo que ya sabéis a lo que me refiero. 

Y eso me lleva al segundo punto. ¿Con qué criterio? He utilizado un método infalible: he escogido los que a mi me han dado la gana. Veamos si he acertado.

Conexto: el primero, un La Cuadra

La primera marca que hubo en españa fue La Cuadra. Bueno, la primera como tal que fabricó automóviles en España, ya que antes sí que había habido algún que otro intento. La Cuadra intentó hacer motores eléctricos en una época en la que ningún sistema estaba aún claramente asentado con respecto a los demás. 

De hecho, parece ser que optó por los coches eléctricos porque otro competidor, Bonet, tenía exclusiva de fabricación de motores de explosión en esos tiempos

Uno de los ingenieros de La Cuadra fue Mark Birkigkt, un suizo que llegó para instalar motores de explosión dado que los eléctricos no acabaron de funcionar bien. Tras diversos avatares, Birkigt dejó la empresa y fundó una marca con el español Damián Mateu. Quizá te suene su nombre: Hispano-Suiza.

Pegaso es quizá otra de las marcas más conocidas, con una trayectoria convulsa: empezó fabricando uno de los mejores deportivos del mundo en su tiempo y acabó haciendo camiones más que populares. Y claro, Seat. También muchas otras, alguna muy minoritaria. Por eso me voy a centrar en esos modelos que seguro que nos proporcionan algún recuerdo, al menos a los que tenemos una edad decente. Vamos a ello.

1. Hispano Suiza T45

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Este modelo es considerado por mucha gente que sabe de verdad como el primer coche deportivo del mundo. Su nacimiento se debe a varios factores. Por un lado, a la pasión que tenía Alfonso XIII por los coches. También le venía genial a Hispano Suiza poder contar con semejante embajador de la marca en una época en la que participaba con éxito en competiciones de todo tipo. 

En una conversación con Birkigt (ya sabes, uno de los fundadores), le dijo que le gustaría disfrutar de un coche de altas prestaciones como los de competición, pero con todos los lujos habituales de la marca

Y así nació el Hispano Suiza T45. Su motor de cuatro cilindros, 3,5 litros y 40 CV empujaba los 660 kilos del conjunto hasta los 120 km/h. A pesar de su prohibitivo precio (en algunos sitios aseguran que 11.500 pesetas de 1920), fue un relativo éxito.

2. Pegaso Z102

Hizo algo más de 244 km/h en 1953

El Pegaso Z-102 es quizá el mejor coche que se ha fabricado jamás en España. Y eso es mucho decir. En una de las épocas más duras por las que ha pasado España, aislada internacionalmente y con una economía deshecha, Wilfredo Ricart volvió de Italia, donde había estado trabajando para Alfa Romeo (y colaborado eventualmente con Ferrari), para crear un modelo por el que hoy en día se pagan millones.

Cuando el Lamborghini Miura fue el coche más rápido de los 60

Ricart recibió permiso para fabricar el coche, y para eso se montó Enasa sobre los restos de la maltrecha Hispano Suiza. El Z-102 se fabricó entre 1951 y 1958 a caballo entre Barajas (Madrid) y La Sagrera (Barcelona) con tres motorizaciones diferentes a lo largo del tiempo (2,5, 2,8 y 3,2 litros), pero siempre con un V8 bajo el capó.

La carrocería inicial la diseñó en acero Biolino, aunque también pusieron chasis a disposición de los carroceros más finos de la época: Touring, Superleggera, Saoutchik... También el español Serra, quien parece ser que hizo siete en los últimos compases del deportivo.

En total se hicieron 83 unidades de las que se conservan más o menos la mitad, aparentemente. Su precio medio era de unos 3.000 euros de los años 50, que equivaldrían a unos 135.000 de hoy en día, según este calculador de inflación,

3. Seat 600

Seat 600 D conservado por Seat

El coche que motorizó a un país entero. Símbolo de la recuperación económica y objeto de deseo de cualquiera que viviera en la España de los años 60 y fuera capaz de pagar los 18.000 euros que costaba (a ojos de hoy; 70.000 pesetas de entonces) hacerse con uno.

Seat 800: así era el Seat 600 familiar

Derivaba del Fiat 600, que se estuvo vendiendo España antes de la aparición del modelo español: se fabricó entre 1957 y 1973. Hubo cuatro versiones: Normal, D, E y L. La primera contaba con un motor de 633 cc y 21,5 CV que permitía alcanzar una velocidad máxima de 95 km/h, aunque más tarde llegó a 101 con algunos cambios.

Los 600 y 600 D se vendían con puertas de tipo suicida, de las que se abren al revés. Los chistosos de la época las llamaban 'mirabragas', aunque cuando en Seat se colocaron al revés, tal y como es habitual hoy, estas pasaron a denominarse 'tapabragas'.

4. Alpine A-110 FASA

Alpine A110 1300

Todos sabemos que Renault empezó a fabricar en España por medio de FASA. Esto tuvo muchas cosas buenas, como por ejemplo que pudimos disfrutar de un Alpine local, aunque con ligeras modificaciones (frenos de tambor detrás en lugar de discos, por ejemplo). 

Si eres un friki de la historia del automovilismo, sabrás que en realidad el primer Alpine que se fabricó aquí fue el A-108, pero sin duda el mejor de todos fue el modelo sucesor: el A-110.

El primero salió de Valladolid en 1967 y estuvo en producción hasta 1978: de hecho, los últimos Alpine A-110 fueron españoles ya que en Francia se detuvo antes la producción.

Utilizó tres motores diferentes: un 1.108 cc de 53 CV, un 1.289 de 66,5 y un 1.397 de 85, aunque este último no fue excesivamente exitoso y estuvo en producción apenas entre 1977 y 1978.

5. Citroën CX

Citroën CX de 1974

Uno de los últimos grandes Citroën de la historia, si no el último. Depende de cómo consideres al Citroën XM. Este modelo, que salió del lápiz de Robert Oppron, se fabricó entre 1974 y 1991 y parte de la producción (17.199 unidades) salió de la planta que la marca tiene en Vigo.

La misteriosa ventanilla número 13 del Citroën XM

El CX tenía la más que dura batalla de hacer olvidar al mundo los ID/DS y convertirse en un digno sucesor. Con un coeficiente aerodinámico de 0,35, lo que era una pasada para la época, consiguió hacerse un hueco en el corazón de los citroenistas de todas las épocas, que estaban dispuestos a olvidar los mareos que muchos ocupantes de las plazas traseras padecían debido a su peculiar suspensión. Y de paso se ganó el nombre, ya que 'Cx' es como se escribe esa figura.

Aunque al principio apareció con motores de dos litros con carburador, también recibió un bloque 2,4 y hasta una versión GTI con 125 CV.

6. Peugeot 205 

Anuncio del Peugeot 205 en 1985

Probablemente, si has crecido en los años 80 has deseado en algún momento un Peugeot 205. Normal puesto que el diseño de Gerard Walter era de lo más atractivo que había por aquel entonces y además la publicidad de la época contó con un 'slogan' de lo más pegadizo. ¿Recuerdas eso de "Contigo, al fin del mundo"?.

Aunque el proyecto arrancó a finales de los 70, no fue hasta 1983 cuando empezó su larga vida comercial: aguantó en el mercado hasta 1998, y es que, aunque el Peugeot 106 debería haberle sucedido, lo cierto es que la gente seguía comprando el 205 como si nada.

En España se fabricó en Villaverde (Madrid) y debido a una serie de acuerdos arancelarios, tenía que tener un determinado número de piezas locales. Por eso, los primeros motores que utilizó (uno de 1.124 cc y un 1.592 cc) provenían de Talbot-Simca, que eran algo más grandes que los PSA que utilizaban en el resto de Europa. Eso supuso que los 205 nacionales tuvieran un capó abultado específico.

7. Seat León 

Seat León 1999 en Terramar

Cuando en 1999 Seat empezó a comercializar el Seat León, probablemente no intuía el éxito que iba a tener su nuevo compacto, porque tampoco se puede decir nuevo modelo: era en realidad el Seat Toledo que dibujaron en Giugiaro al que quitaron el 'culo'.

Lee más: prueba del Seat León 2020

Aun así, el modelo, que llegaba para llenar el hueco dejado por el Seat Ronda en 1986 disfrutó de un éxito arrollador gracias a su imagen, su buena calidad de construcción (incluso a ojos de hoy en día) y a una gama de motores que incluían los todopoderosos 1.9 TDI de 1.896 cc de bomba inyector y potencias de 90, 110, 130 y 150 CV.

Este modelo también formó parte de los sueños más húmedos de los aficionados gracias a las versiones FR y, sobre todo, Cpra y Cupra R.

Hoy, 21 años después, el Seat León de 2020 sigue plantando una dura batalla entre sus competidores...

¿Eso es todo? ¿No hay más coches que merezcan estar aquí?

Claro que no es todo. Algunos podéis pensar que me he aburrido de escribir; otros, seguramente crean que lo que pasa es que no he sido capaz de encontrar más. A lo mejor os tengo que dar la razón a todos: quizá en algún momento hablemos de modelos como los  Authi Mini, Seat 131, Seat Ibiza Cupra... y puede que hasta del GTA Spano, los Tramontana o de alguna creación retro de Hurtan. Pero otro día.

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