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Una anciana olvida 100.000 € en un taxi y acaba investigada por...

Pero, ¿qué ha hecho la 'pobre' nonagenaria?

Imagen de perfil de Javier Prieto
Una yaya, una taxi y 100.000 euros

Si es que lo que no ocurra en este país, no sucede en ningún lugar del mundo. La pasada semana una nonagenaria se dejó olvidados 100.000 euros en un taxi de Zaragoza.

El taxi eléctrico de Londres en Goodwood

Y cuando creía haberlo perdido para siempre el taxista que un día antes la había transportado en su vehiculo, entregó el dinero en una comisaría de la capital aragonesa. ¿Final feliz? Para nada. La anciana está siendo investigada por un presunto... ¿Cómooooo? Sí, sí, lo que lees. Después te explicamos qué cargo supuestamente podrían imputarla a la pobre abuelita, que no abuelita pobre. (Entiéndase el matriz).

 

Una caja de seguridad de un banco

Todo comenzó para Pilar, que así se llama la prota de la historia, el pasado jueves 22 de marzo. Acompañada de una amiga de su misma edad, se personó en una entidad bancaria de la ciudad maña. Allí retiró de su caja de seguridad cierta cantidad de dinero en metálico y posteriormente las dos nonagenarias tomaron un taxi. El  problema vino cuando se bajaron del mismo y se dieron cuenta de que se había dejado el dinero olvidado en el coche.

Un taxista 'racing' que asusta a sus pasajeros

Entonces, y como sucede en las pelis, cogieron otro taxi para intentar seguir al primero. Pero la persecución no dio resultado. Al día siguiente, comunicaron lo sucedido a la policía local y a las emisoras de radio-taxi de la capital aragonesa. Entonces fue cuando la propietaria de la 'leña' declaró que se le habían extraviado 60.000 euretes, suponemos que para darse una buena merendola. Posteriormente manifestó que los necesitaba para unas "cuestiones personales".

 

Aparece el dinero y llegan los problemas 

El caso es que 24 horas más tarde se obró el milagro. Un buen samaritano, es decir, el conductor del taxi donde había dejado el dinero, lo entregó en una comisaria zaragozana. Sin embargo, la sorpresa de los agentes que contaron el dinero fue mayúscula. Allí no había 60.000 eurazos, sino ¡100.000 en billetitos de 100 y 200 euros!

Y ahí comenzaron los problemas de verdad para la acaudalada dama. Resulta que con esa cantidad en metálico no se puede andar por la calle. Cuando se van a manejar esas cifras en 'cash', hay que comunicar previamente a las autoridades competentes. De lo contrario, se puede estar cometiendo una infracción de la Ley de Prevención de Blanqueo de Capitales.

Así las cosas, el dinero fue intervenido y se comunicó lo sucedido al Banco de España y a la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblanc). Ahora ese organismo deberá comprobar cuál es el origen del monto pecuniario. No se descarta que se la incoe un expediente sancionador.

¡Ay, Doña Pilar!, si es que hay cosas que no se le deben olvidar a uno en un vehículo... sobre todo, si no es el suyo.

 

 Imagen portada:  maxpixel.freegreatpicture.com

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