Bob Lutz cree que los coches de combustión "habrán muerto" en 20 años

¿Qué panorama nos queda? Ay, madre...

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Bob Lutz

Bob Lutz adelanta un panorama desolador, queridos petrolheads: los coches de combustión habrán muerto en dos décadas.

Muy bien, pero ¿quién es el bueno de Bob?, te preguntarás. Por si no lo sabías, Mr. Lutz es el anterior vicepresidente de General Motors, nada menos, así que algo sabe sobre la industria automovilística. Y sus conocimientos le han llevado a asegurar a Automotive News que este tipo de vehículos será asesinado en los próximos años, debido a la llegada de (¿adivinas?) los coches autónomos (¡premio!).

“Estamos en un ciclo de cambios acelerados. Durante siglos, el caballo fue el principal medio de transporte; en los últimos 120 años ha sido el automóvil. Ahora nos acercamos al fin de esa era, ya que viajaremos en módulos estandarizados”, advierte. Imaginamos algo parecido al concept de Renault que puedes ver si pinchas en el enlace.

Lutz va más allá y comenta que en las próximas dos décadas, los vehículos conducidos por humanos serán ilegales en las carreteras públicas, ya que la mayoría de las personas optará por estos módulos autónomos, operados por compañías como Uber, por ejemplo (teniendo en cuenta que sus taxis voladores podrían llegar en 2020, todo cuadra).

Gracias, Australia: los canguros despistan a los coches autónomos.

Por si esto no fuera lo suficientemente aterrador, también cree que los fabricantes tradicionales dejarán de existir en ese mismo período de tiempo, ya que se acabará la demanda de coches prestacionales. La razón es que los dichosos módulos (estamos empezando a cogerles mucha manía) se desplazarán a la velocidad requerida (y siempre legal, entendemos) y no habrá necesidad de algo más rápido.

Quizá piensas que este señor obvia a los amantes de las tandas en circuitos, de la adrenalina, de la emoción… a los petrolheads, vaya. Pues no. Lutz los incluye en una “élite” que todavía se decantará por los coches de combustión, controlados por humanos, pero su uso estará restringido a sitios como clubs de campo privados o algunos trazados.

Desde aquí sólo podemos desear que Lutz haya errado en sus cálculos y estos vaticinios se retrasen un poco. Otro siglo, al menos.

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