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¿Por qué mi coche echa humo negro?

La respuesta es bastante sencilla.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Prohíben modificar pick-ups diésel para producir humo

Un calamar de cuatro ruedas no es algo raro de ver en nuestras carreteras, aunque parezca increíble: los coches que echan humo negro son habituales, o al menos lo eran hasta hace cuatro días: el desprestigio del diésel promete desterrar este problema de nuestras carreteras, aunque no en el corto plazo. La cuestión es: ¿por qué mi coche echa humo negro? ¿Qué problema esconde bajo el capó? ¿Es grave? ¿Se puede solucionar fácilmente? 

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La respuesta es clara: si el coche echa humo negro es porque en el motor diésel se está produciendo una mala combustión. La principal causa es que tengas un fallo en la ya famosa válvula EGR, encargada de la recirculación de los gases de escape. ¿Por qué se produce el problema? Es sencillo: esta válvula se encarga de dirigir los gases de escape y de incorporar aire limpio a la cámara de combustión. Si falla, es posible que el aire contaminado y menos rico en oxígeno, que ya ha pasado por la cámara de combustión, vuelva a entrar dentro del cilindro, provocando una explosión menos eficaz y, por ende, dejando carburante sin quemar por completo y generando humo negro. 

 

 

Esta suele ser la causa más común, pero puede haber otros problemas, siempre relacionados con una combustión errática en el interior del motor. También se puede producir por el fallo en los inyectores de combustible: una mala pulverización del combustible puede hacer que el diésel no se quede de manera correcta y provoque humo negro. Esta también es una avería relativamente fácil de reparar y harás un favor a la humanidad. Aunque no es tan peligrosa como si el volante vibra.

Si tu coche echa humo negro, y probablemente gaste mucha gasolina, es porque la combustión no es buena y esto también se puede deber a una falta de oxígeno en el interior de la cámara de combustión. Si la válvula EGR está en buen estado y realiza su trabajo con eficacia, el problema puede estar en algún fallo en el sistema de admisión: si el filtro del aire está en muy mal estado y el aire que entra al motor no es limpio, con la suficiente carga de oxígeno, el problema también puede producirse, aunque es probable que el humo negro no sea tan intenso.

 

 

Lo importante es analizar correctamente el tono del humo: si es negro como la tinta de un calamar, el problema muy probablemente estará ahí. Si es más claro, puede que sea una avería más grave como una avería en el turbo o en la culata. Lo que no debes hacer, en ningún caso, es mirar para otro lado y dejar que tu coche diésel parezca un calamar. Es malo para el medio ambiente, es malo para el resto de conductores y es malo para tu imagen. La reparación no es demasiado costosa, así que ya puedes correr al taller.


 

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