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Cómo funciona el limitador de revoluciones y por qué tu coche necesita uno

Está ahí para evitar una buena escabechina...

Imagen de perfil de Javier Leceta
limitador revoluciones

Los motores necesitan limitadores de revoluciones para evitar daños por exceso de sobreregimen, pero ¿cuáles son las diferentes formas en que estos limitadores pueden funcionar y qué ocurriría si no estuvieran presentes? Nuestros compañeros de Carthrottle te lo cuentan.

Explicar el funcionamiento de un limitador de revoluciones de un motor no es precisamente una materia reservada para genios... Básicamente limitan el rendimiento máximo que puede alcanzar un motor con el fin de que no vaya más allá de sus límites y acabe sufriendo daños. 

Todos los motores están diseñados para funcionar hasta cierto límite, que se mide en revoluciones por minuto (las vueltas del cigüeñal por minuto). El limitador de revoluciones es fijado por el fabricante en el punto hasta que el coche puede acelerarse sin poner en peligro la salud de la mecánica. Este punto no debe confundirse con la zona roja, aunque a veces ambas coinciden.

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Mientras que la franja roja marca el inicio de la zona de giro del motor en la que es mejor no permanecer mucho tiempo, el limitador de revoluciones está ahí para evitar que el motor trabaje más allá de lo que pueda soportar físicamente. 

Un ejemplo de esto puede encontrarse en las válvulas. La mayoría de motores usan muelles metálicos que controlan el correcto funcionamiento de las válvulas: se encargan de cerrarlas completamente cuando es necesario e impiden que se abran. Pero si un motor se revoluciona en exceso, estos muelles de las válvulas pueden ir más allá de sus límites y no moverse lo suficientemente rápido o incluso provocar rebotes de la válvula contra su asiento.

 

 

Es lo que se llama flotación de las válvulas, y no es nada bueno. Puede causar una pérdida de compresión, fallos de funcionamiento e incluso que una válvula acabe golpeando el pistón. Otra posibilidad es que una biela, el brazo que une un cigüeñal a un pistón, se rompa. Si eso sucede, prepárate para pagar una buena factura e incluso para tener que sustituir el motor.

 

Limitadores de revoluciones duros y blandos

Probablemente has oído hablar de los limitadores duros y blandos. Los duros son aquellos que de golpe cortan la entrega de potencia al motor cuando se alcanza el corte de revoluciones. Los suaves, sin embargo, reducen las revoluciones más gradualmente.

Se puede argumentar que un limitador suave es mejor para coches de carretera, ya que ejerce menos presión sobre varios componentes del tren motriz. Además, en el caso de que tenga que entrar en acción, mantendrá el coche revolucionado en lugar de cortar la entrega de potencia de golpe (algo que te puede crear más de un susto si, por ejemplo, en ese momento estás adelantando). Por otro lado, un limitador duro te permite llegar al límite del corte sin interrupción de potencia alguna, algo que es mejor para coches de competición (los blandos comienzan a suavizar las cosas antes).

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Un limitador duro corta la chispa o, más comúnmente, el combustible: detiene la combustión y le quita al motor toda su potencia de golpe. Esta vuelve cuando las revoluciones del motor caen. Los limitadores suaves cortan la alimentación de combustible, pero lo hacen más gradualmente, disminuyendo el suministro para que el motor funcione de forma cada vez más suave e incluso llegue a detenerse si es necesario.

El tercer tipo son los limitadores de revoluciones variables, que no son infrecuentes en estos días. Normalmente establecen un límite más bajo cuando el coche está parado o el motor está aún en fase de calentamiento.

Como has podido leer, el limitador de revoluciones se ha creadoo para proteger el motor, por lo que es mejor que lo respetes siempre. Eso sí, tampoco esperes milagros…. Por ejemplo, si te aproximas al corte en segunda, no tardes en meter tercera, pero no te equivoques y engranes primera: ni siquiera el limitador podrá evitar la masacre en este caso. Incluso es posible que las ruedas motrices se bloqueen y tengas un susto más allá de lo económico...

 

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