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Por qué conducir tu coche diésel despacio puede salirte muy caro

Palanca cambio de marchas
Es una buena excusa

Uno de los grandes puntos a favor de los coches diésel ha sido su consumo: más moderado que sus equivalentes en gasolina. A pesar de devolver cifras más parcas, muchos conductores optan por circular empleando las marchas más largas para lograr menos revoluciones… sin tener en cuenta las particularidades de este tipo de motores. Hoy te explicamos por qué conducir tu coche diésel despacio puede salirte muy caro.

Hay que tener en cuenta que cada mecánica tiene sus propias características y, por lo tanto, a la hora de entregar el par los márgenes son diferentes entre unos bloques y otros. Por ello, tenemos que ser conscientes del motor que impulsa nuestro coche y, sobre todo, de la zona en la que mejor trabaja. En el caso de los diésel, suelen establecer una horquilla que va de las 1.500 hasta las 3.000 rpm… pero no es una regla universal.

Si sabemos cómo y cuándo hacerlo, circular con un coche diésel a bajas revoluciones no tiene por qué ser un problema. La cosa cambia cuando lo hacemos de forma constante porque lo normal es que gastes más (lo que ahorras en consumo, lo pierdes en las recuperaciones) y que pases por el taller (mucho) antes de lo que pensabas. Y no para hacer la correspondiente revisión.

La válvula EGR

Son varios los elementos que sufren cuando circulamos de esta manera, pero hay uno que se resiente de forma especial: la válvula EGR, es decir, la encargada de dejar que una parte de los gases de escape pasen a la admisión en determinadas situaciones. Si pasa demasiado tiempo abierta y recirculando, la combustión no será completa y se producirá carbonilla. Si a esto añadimos otros residuos y suciedad, el resultado es una válvula EGR taponada.

En el mejor de los casos sólo necesitará una limpieza que no te costará más de 100 euros, pero si tienes que sustituirla por una nueva, la avería te puede llegar a costar 500 euros (o más) dependiendo del tipo de válvula que lleve el motor diésel de tu coche.

Taller

El filtro y el colector de admisión

Otro de los grandes perjudicados es el filtro antipartículas (FAP). Como su propio nombre indica, su misión es atrapar las partículas para, en la regeneración, quemarlas. Este proceso puede ser activo (el coche lleva a cabo algunos ajustes para hacer esa incineración) o pasivo: en este caso parte de los residuos del filtro se eliminan poco a poco. Si, de forma recurrente, circulamos a bajas revoluciones impediremos esa regeneración pasiva y, además, aumentará la cantidad de carbonilla. Cambiar este componente dependerá del modelo en cuestión, pero normalmente oscila entre los 500 y los 2.000 euros.

Y es que la obstrucción no es un problema exclusivo de la válvula EGR o del filtro antipartículas: también se puede reproducir en el colector de admisión, una avería que puede rondar los 700 euros. Así que la próxima vez que te plantees circular a bajas revoluciones con tu coche diésel, piénsatelo dos veces: por el bien de tu bolsillo y por el de tu vehículo.

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