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Cuando frenar antes de un radar no vale para nada… si aceleras justo después

Radar

Es una reacción tan frecuente como peligrosa. Un conductor circula por la carretera a una velocidad superior a la permitida en la vía, ve un cinemómetro o recibe un aviso que alerta de su presencia y levante el pie del acelerador para, después, volver a pisarlo. Un gesto que, en muchas ocasiones, es en balde. Y es que frenar antes de un radar no vale para nada si aceleras justo después. Te explicamos por qué.

Son muchos los conductores que viajan de la mano de herramientas que informan de la presencia de un cinemómetro: GPS, avisadores, aplicaciones del móvil, el propio sistema de infoentretenimiento del coche… Ellos son los encargados de alertar sobre los radares fijos: disponen de una base de datos en la que figura la ubicación publicada por la propia Dirección General de Tráfico. Sobre los móviles sólo hace indicaciones aproximadas: ahí es la colaboración de la comunidad de conductores la encargada de señalarlos.

Multa por frenar en un radar: ¿cuántos euros y puntos implica?

Radares dobles o en cascada

En ambos casos el procedimiento es similar: independientemente de la velocidad a la que circule, el conductor recibe una alerta sonora cuando se está acercando a un radar. Si el velocímetro indica una cifra superior a la permitida, la reacción más habitual pasa por levantar el pie del acelerador o, incluso, frenar de forma brusca y repentina para evitar la sanción.

¿Funciona? En muchos casos no. La DGT es consciente de esta práctica tan común y por ello ha buscado soluciones para erradicarla con radares dobles o en cascada: unos metros después de uno fijo colocan uno móvil. De esta forma, el segundo cinemómetro capta la infracción cuando el conductor pisa de nuevo el acelerador para recuperar esa velocidad ilegal a la que circulaba antes del aviso.

200 euros

El objetivo que buscan con esta táctica es lograr que los diferentes usuarios de la vía respeten las velocidades máximas en todo momento… y de manera indirecta ahorrar unos cuantos euros al conductor. Un frenazo injustificado está considerado como una infracción grave porque pone en peligro al resto de usuarios de la vía ya que puede generar un choque en cadena. Si alguno de los sistemas de vigilancia de la DGT (cámaras, drones, Pegasus o los propios agentes) detecta una reducción brusca de la velocidad a causa de un radar podrá recibir su correspondiente sanción económica de 200 euros.

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