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¿Y después del confinamiento qué pasará con el sector del automóvil? ¿Se venderán coches?

Planta Ford Almusafes
Las ventas han caído un 90% en abril. Urge un plan de estímulos, según los expertos consultados

Desde el pasado día 20 de abril, las plantas de producción de automóviles en España han reiniciado sus actividades tras el parón producido por la declaración del estado de alarma. Cada planta está volviendo a la normalidad en mayor o menor intensidad, pues en muchos casos se depende de componentes de proveedores radicados en Italia, que sufre un confinamiento parecido o incluso peor.

Hasta la fecha, el confinamiento y la parálisis de la actividad industrial del sector del automóvil en su conjunto ha dejado cifras abrumadoramente negativas: 69,3% de caída de matriculaciones de vehículos nuevos en el mes de marzo y cierre temporal de la mayoría de los concesionarios –que emplean a más de 160.000 personas en España y que ha supuesto que el 90% (150.000 empleados) esté afectado por un ERTE-. En este sentido, según datos proporcionados por Marta Blázquez, vicepresidenta de Faconauto (la patronal de las asociaciones de concesionarios de automóviles), “los concesionarios dejarán de facturar más 2.500 millones de euros en estos dos meses de parálisis”

Coronavirus: la industria española del automóvil, de las más afectadas

La pregunta que surge es: ¿y qué ocurrirá cuando se levante el confinamiento? ¿Estará interesada la gente en comprar coches, habida cuenta de que hay millares de miles de españoles afectados por ERTE o directamente desempleados, con cifras de paro que nos retrotraen a la crisis de 2007 (quiebra de Lehman Brothers)?

Las comparaciones son odiosas, pero China –el primer país en sufrir todas las consecuencias de la pandemia del Covid-19 y también el primero en salir de las restrictivas medidas de confinamiento– es un buen termómetro (término utilizado sin segundas intenciones) de lo que podría ocurrir. En el gigante asiático, y a tenor de informaciones leídas en medios estadounidenses como Automotive News, parece que se está produciendo el esperado efecto rebote, y están aumentando las ventas de automóviles nuevos, sobre todo por el miedo que impera en la población a un posible contagio en los medios de transporte públicos, lo que ha empujado a gran parte de la población a recurrir al vehículo privado. El miedo al contagio precisamente en sitios públicos ha tenido también como consecuencia en China que cada vez más concesionarios apuesten por las visitas virtuales

Skoda China
Un agente comercial de un concesionario de Skoda en China muestra virtualmente un modelo.

Pero, ¿qué ocurrirá en España? Lo primero en lo que coinciden las fuentes consultadas es en “comenzar a establecer los protocolos sanitarios y las medidas que garanticen una rápida reactivación de la actividad industrial y que permita estimular un mercado, que se prevé que caiga un 30% para este año”, según explica José López-Tafall, director general de Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), para añadir a continuación la necesidad de poner en marcha “un plan de choque nacional, con las medidas de liquidez para las empresas”. 

Plan de Choque Nacional

En este sentido, el 8 de abril pasado, el sector automoción en su conjunto [fabricantes de vehículos, proveedores, concesionarios, talleres, renting, alquiladoras y actividades de reciclaje y desguace que componen toda la cadena de valor del sector, así como otras asociaciones de vehículos de motor] pidió oficialmente al Gobierno un “Plan de Choque Nacional de apoyo al sector”, en el que “serán necesarias medidas de impulso a la demanda, que ayuden a la recuperación global del mercado y sus servicios, que promuevan la renovación del parque con todas las nuevas tecnologías disponibles e impulsen el cumplimiento de los objetivos medioambientales del sector”. Y es que, según indicó López-Tafall anuestros compañeros de AUTOBILD.ES, “en España cada semana se dejan de fabricar 50.000 coches y se dejan de vender 20.000 vehículos”.

¿Pero hay capacidad de recuperar lo perdido? Marta Blázquez calcula que si la reactivación se produce a primeros de junio, se podrá hablar de “cierta, sólo cierta, normalidad hacia el mes de septiembre, asumiendo una bajada de mercado total año de un 35%”. Miguel Carsi, CEO y presidente de Toyota España, pronostica que se volverá a la normalidad “entre el tercer y cuarto trimestre del año. Es probable que este año, el mes de agosto sea un mes con una activación comercial más alta de lo normal”.

Miguel Carsi Toyota
Miguel Carsi, CEO y presidente de Toyota España.

Jesús Alonso, CEO y presidente de Ford España –marca que tiene fábrica en España, en Almusafes, concretamente–, prevé que el mercado “empiece a recuperarse en el cuarto trimestre del año, aunque no se podrán compensar las ventas perdidas en los meses precedentes”.

Marta Blázquez Faconauto
Marta Blázquez, vicepresidenta de Faconauto.

Tampoco para los proveedores de componentes del automóvil las previsiones son mejores, y eso que España en este sector es puntera a nivel mundial. “La producción de los proveedores de automoción se ha reducido en torno a un 85%, manteniéndose únicamente aquella que va destinada a China o a mercados que todavía no han sido cerrados”, explica José Portilla, director general de Sernauto (Asociación Española de Proveedores de Automoción). Y añade: “Algunos indicadores hacen prever que se necesitarán entre 6 y 12 meses para recuperar los niveles de facturación previos a la crisis”.

¿Y qué pasará con la norma CAFE?

¿La parálisis provocada por el Covid-19 supondrá una relajación en la aplicación de la normativa anitiemisiones conocida como CAFE (Company Average Fuel Economy) que entraba en vigor este año? Hemos consultado a la delegación de la Comisión Europea (CE) en España por esta cuestión y ésta se limitó a contestar que la CE “ ha recibido una carta de la industria del automóvil solicitando una demora en la aplicación de ciertas normas. La Comisión contestará a esta carta a su debido tiempo”.

Ninguno de los expertos consultados cree que vaya a haber una demora. Miguel Córdoba, profesor agregado de Economía Financiera en Universidad CEU-San Pablo, va más allá: “Una hipotética prórroga de la normativa CAFE, aparte de que no creo que se produzca, simplemente podría retrasar unos meses lo inevitable. A lo largo de la Historia se han producido cambios tecnológicos que han modificado el entorno industrial, y este será uno de ellos, similar al que se produjo hace cien años cuando el modelo de tracción animal fue sustituido por los automóviles”. 

Miguel Córdoba profesor economía CEU
Miguel Córdoba, profesor de Economía Financiera en la Universidad CEU-San Pablo.

Desde el gigante de los componentes Gestamp lo ven de forma diferente: “Desde luego, la aplicación de la normativa de la Comisión Europea para reducir las emisiones debería prorrogarse hasta que seamos capaces de evaluar el verdadero impacto de esta crisis”, explica su directora financiera, Carmen de Pablo

¿Desinversiones en España?

¿Y podrían producirse desinversiones dada la delicada situación del sector del automóvil en España? “España es una gran potencia mundial de automoción y cuenta con un gran nivel de profesionalidad y competitividad. Si se toman las medidas adecuadas no tiene por qué haber una desinversión”, indica el presidente de Ford España. Y según López-Tafall, director general de Anfac: “No tenemos que ser alarmistas, pero estamos en una situación seria. Nuestras plantas son competitivas y tenemos toda la cadena de valor integrada en España. Esos activos no se pierden de un día para otro, y menos por culpa de un aspecto sanitario”.

Jesús Alonso Ford
Jesús Alonso, presidente y CEO de Ford España.

El profesor de Economía Financiera de la Universidad CEU-San Pablo abunda en este sentido: “Desinvertir no tendría sentido, puesto que lo que tienen en España está amortizado y al ser cadenas de producción de coches con motor de explosión, su valor es mínimo o incluso nulo. Lo que no van a hacer es invertir más, y sí hacerlo en sus propios países”. Y pone el foco en las oportunidades perdidas: “Hace veinte años, previendo la llegada del coche eléctrico, España podría al menos haber montado plantas de fabricación de baterías (como hicieron los chinos), favorecer la investigación en desarrollo de vehículos y demás. No había por qué competir con las grandes marcas extranjeras en coches con motor de combustión, pero a lo mejor se podría haber alumbrado algún proyecto de coche eléctrico propio (como se hizo en China). Aquí, simplemente no se hizo nada”. “A las plantas de producción de automóviles en España sólo les queda languidecer hasta que empiecen a agonizar”, sentencia el profesor Córdoba.

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