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Opinión: en 15 años no habrá taxistas. ¡Así será el futuro!

Al menos no como los conocemos ahora.

Todo lo que tienes que saber sobre la huelga de taxis

La huelga de taxistas ha paralizado buena parte de las principales ciudades españolas: sin duda, a día de hoy, el taxi representa un eslabón incuestionable de movilidad en el centro de las grandes urbes, pero esto promete cambiar, a lo bestia, en los próximos años: los coches autónomos y los taxistas no se llevarán bien, aunque será interesante ver cómo se adaptan el uno al otro: el futuro del taxi es incierto.

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Hace pocos días estuve conociendo a fondo el coche autónomo de Mercedes, poco después se produjo la huelga del sector del taxi, principalmente contra la emisión de licencias VTC. Y viendo las reclamaciones del sector del taxi, rápidamente me di cuenta que los objetivos de este colectivo estaban claramente equivocados. Por mucho que lo intenten, por mucho que intenten colapsar las ciudades, la evolución es imparable y es inevitable que los taxistas desaparecerán más pronto que tarde. Al menos tal como los conocemos hoy.

 

Los coches autónomos de Ford reparten Domino's Pizza (II)

 

Mucho se ha hablado sobre los motivos reales de la huelga: sobre la posible devaluación de las licencias de taxi o el menor trabajo que tienen debido al traslado de buena parte de los clientes hacia nuevos medios de transporte urbanos con un servicio más redondo. Siempre que ha habido cambios culturales importantes, algún colectivo ha sufrido más que otro: no hay duda que el sector del taxi va a sufrir mucho en los próximos años. Las empresas que ofrecen un servicio de transporte urbano van a seguir creciendo y cuando llegue el coche autónomo, el servicio llevado a cabo por uno de estos vehículos será mucho más barato que el ofrecido por el taxista humano.

Y no quedará más remedio que rendirse a la evidencia. Nadie podrá evitar que la gente prefiera pagar la mitad de precio por un mismo servicio, que además será más preciso e inteligente. Es imposible, por muchas pataletas que se propongan, detener el paso del tiempo y de la tecnología. Y lo que deben hacer es reunirse y pensar cómo afrontar esta evolución tecnológica que se les viene encima.

 

 

En 15 años, lo más normal del mundo sería que los coches autónomos dominen la ciudad. La tecnología ya está creada y el año que viene Mercedes creará una ciudad piloto en California para probarlos en condiciones reales. La marca nos comentó que en un plazo de 5 años ya estarán disponibles los primeros taxis autónomos, basados en vehículos de alta gama como el Mercedes Clase V o el Mercedes Clase S. En 10 años, creo que los taxis autónomos serán una realidad en muchas de las ciudades más avanzadas. En España siempre vamos más lentos, pero en 15 años creo que será algo bastante habitual.

¿Qué debe hacer el taxi? ¿Qué deben hacer los taxistas? Creo que entre el 70 y el 80% de los taxistas actuales perderán su empleo, al menos tal como lo conocemos hoy. Creo que se fundarán nuevas empresas de movilidad y, si la lógica imperase, deberían ser los propios ayuntamientos los que deberían ofrecer un servicio de movilidad de coches autónomos, algo parecido a que lo que ya realizan con los servicios de bicicletas urbanas: los taxistas parecen celebrar que sean las Comunidades Autónomas las que gestionen las licencias de transporte, pero no creo que esto sea algo que les interese: más tarde serán los ayuntamientos y estos no podrán evitar que la gente acuda a los servicios de movilidad urbana más eficientes y a mejor precio.

Y esta opinión no se basa en ninguna experiencia desfavorable contra el sector del taxi, simplemente considero que la evolución tecnológica está ahí y creo que los taxistas no están entendiendo la revolución que se les viene encima. Y será un cambio que será bastante rápido, bastante contundente. Probablemente el sector del taxi perdurará más en zonas menos pobladas, pero en la gran ciudad, va a cambiar mucho. 

 

 

¿Qué debe hacer el sector del taxi?

Para empezar, creo que deberían equiparar el servicio al ofrecido por los VTC. A día de hoy, el precio todavía no es un factor definitivo entre un servicio y otro, pero sí la calidad del servicio. Creo que los taxistas deberían poder marcar el precio de una carrera antes de que el usuario se monte en el taxi. En los tiempos que corren es algo que se debe implementar ya: una de las grandes ventajas de plataformas como Cabify es que desde el primer segundo, antes de subir al vehículo, ya conoces lo que vas a pagar. Sin sorpresas. Y decidiendo previamente si te interesa o no.

Cuenta que el coche autónomo llevará este punto al extremo: todo estará gestionado desde teléfonos inteligentes, que nos informarán de todos los gastos y de la duración del trayecto con una precisión total. El taxi tradicional debe informar de las tarifas antes de subir al vehículo, pero una vez dentro, también deben ofrecer un servicio más cuidado: música, climatización, bebida, todo al gusto del cliente. 

 

¿Y después?

El taxista que se adapte a la llegada del coche autónomo, triunfará. La cuestión no es tanto eliminar todos los empleos, pero sí sería conveniente que los taxistas se puedan unir y crear nuevas empresas de movilidad encargadas de gestionar las flotas de taxis autónomos, amparados en las licencias de taxi actuales. Hay que contar que los costes serán muy inferiores, al no tener que subcontratar a otros taxistas para completar las horas del día. El margen de beneficio del taxi debería mejorar y como siempre ha ocurrido en la evolución del ser humano, aquellos taxistas que sepan evolucionar y sean los suficientemente inteligentes como para hacer el cambio antes que sus compañeros, serán los que triunfarán. 

 

 

Los que se mantengan intransigentes, pensando que el mundo está en su contra y que crean que el taxi es un servicio que debe mantenerse sin cambios, como un monopolio inamovible, soportado por los políticos para evitar el chantaje y la paralización de las ciudades, creo que perderán su trabajo en pocos años. La llegada de los VTC no es más que el aperitivo de una revolución que tendrá como colofón la llegada de los coches autónomos. Lo que no pueden pretender es una protección gubernamental contra un futuro que llega y que será implacable. Llegará un día en el que la tecnología les pasará por encima y el que no se haya adaptado a ella, no sobrevivirá. El coche autónomo (y el futuro en general) hará que muchos trabajos desaparezcan, pero también se crearán muchos nuevos, muchas oportunidades que a día de hoy ni siquiera nos podemos imaginar. Como siempre ha ocurrido, serán los más listos y avispados los que triunfarán. Es la evolución y es imparable.

El taxi es un Servicio Público y, cómo tal, deberían ser los propios ayuntamientos los que regulen las licencias. Lo interesante será ver cómo los ayuntamientos abrazan la nueva tecnología disponible: lo que no puede ocurrir es que las administraciones públicas obliguen a los usuarios a optar únicamente por una opción de movilidad. El libre mercado debería imponerse y todos deberían tener los mismos derechos y las mismas oportunidades de ganarse la vida. La llegada de los coches autónomos hará que moverse por ciudad sea mucho más eficiente, eficaz y barato para el usuario. Qué un puñado de políticos no pretenda mantener, contra natura, un servicio peor y más caro. El taxi no debe desaparecer, pero sí debe transformarse para que todos disfrutemos de un mejor servicio y que la competencia entre los diferentes servicios de movilidad desemboque en un mayor beneficio general para el usuario.

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