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Mercedes 300 SEL 6.3: la berlina de los sueños de Rudolf

No pasan los años por él...

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Mercedes 300 SEL 6.3

La historia de cómo se creó el Mercedes 300 SEL 6.3 comienza de la manera más inesperada y de la mano de Rudolf Uhlenhaut, un ingeniero anglo-alemán que entre los años 50 y 60 fue parte del equipo Mercedes F1 junto con Alfred Neubauer y Juan Manuel Fangio, al que llegó incluso a batir durante unas pruebas en Nürburgring en 1954.

Además de la parte de competición, Unlenhaut también había formado parte del equipo de desarrollo de los coches nuevos de calle de Mercedes. Es por esto que un día, estando sentado en su oficina, escuchó de repente el ‘gruñido de un V8’ y llamó rápidamente al ingeniero de pruebas, Erich Waxenberger, para pedirle explicaciones.

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Lo que no sabemos es si estaba preparado para escuchar lo que escuchó. Waxenberger le explicó -sin consentimiento de sus jefes- que había estado probando el motor V8 de 6.3 litros del Model 600 en la serie W109 y que había fabricado un prototipo. 

Los ojos de Rudolf se encandilaron y… entonces lo mandó construir: así es como nació el Mercedes 300 SEL 6.3. Bueno, o como empezó a ver la luz, porque fue en el Salón de Ginebra de 1968 cuando definitivamente hizo su debut. 

Podríamos decir que el Mercedes 300 SEL 6.3 es el padre del Mercedes Clase S actual, pero no necesita ser reconocido como el “padre de…”, pues él mismo hizo honores para ganarse la gloria con la permanece hoy en día, como si no pasaran los años por él. 

Para la época en la que debutó, las cifras que ofrecía el motor del Mercedes 300 SEL 6.3 aumentaban el deseo de tener uno: gracias a su peso de 1.780 kg y sus 250 CV de potencia, podía acelerar de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h.

 

 

Mercedes 300 SEL 6.3: espíritu de competición

Para Uhlenhaut, que había dado vida al mítico coche de carreras Mercedes 300 SLR y que después había fabricado la versión homologada para calle ’Uhlenhaut Coupé’ sobre una de las mulas, que él mismo conducía como coche personal, esto era un sueño hecho realidad.

Pocos podrían permitirse este coche, que era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 290 km/h y que se ganó el título de “coche de calle más rápido de la época” al recorrer la distancia entre Stuttgart y Múnich (220 km) en tan solo una hora (hoy se tarda -de media- unas dos horas en hacerlo) por la Autobahn. 

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Sin embargo, con el Mercedes 300 SEL 6.3 se lanzaba al mundo un coche de excelentes prestaciones en su época; además, contaba con la supervisión y aprobación de un auténtico amante de las carreras y que, por tanto, dejó sus genes en él.

El 300 SEL 6.3 contaba además con suspensión neumática, dirección asistida, caja automática de cuatro velocidades, bloque de diferencial, elevalunas eléctrico y bloqueo central, así como un sofisticado sistema de inyección. 

 

 

Solo se fabricaron 6.526 unidades… lo que le hace aún más especial. Rudolf Uhlenhaut se retiró en 1972 pero con la satisfacción de haber hecho un buen trabajo para Mercedes y para la historia del automóvil. Han pasado ya cinco décadas, pero mirar las líneas de su carrocería es un auténtico placer y más en estos tiempos que corren. ¡La elegancia nunca pasa de moda!

Todo lo que debes saber sobre Mercedes lo tienes en nuestras fichas

 

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