Opinión: Cabify y otras formas de movilidad urbana, ¿es posible la convivencia?

Y si la unión hace la fuerza, ¿por qué no sentarse a hablar?

Coche Cabify

Hablar de Cabify y de otras formas de movilidad urbana es, cuanto menos, polémico. No lo decimos nosotros; es el día a día el que nos deja claro que todavía hay muchas asperezas que limar para que uno se pueda mover como quiera y en paz en las ciudades. 

Por eso mismo, Cabify convocaba esta misma semana a varios actores de la movilidad en las ciudades para intentar llegar a un punto en común y conseguir el entendimiento entre todos, algo que parece realmente complicado. Y a los hecho me remito…

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Al evento -que ha podido seguir en redes sociales y en la página web 'Hacia dónde nos movemos'- estaba invitada también una representación del gremio de taxistas, así como la del Ayuntamiento de Madrid y Barcelona, Podemos, Ciudadanos, miembros de la EMT y la AMB, pero según informan desde Cabify, han declinado la invitación.

En la mesa redonda, moderada por la periodista Mónica Carrillo, sí que estuvieron presentes miembros de Car2go, Emov, Cabify, Ecooltra, Unauto VTC, Zity, Uber, Ofo, Dirección General de Tráfico, PSOE, PP y FAMMA-Cocemfe, para tratar de llegar a una conclusión sobre si es posible la convivencia entre todos ellos en las ciudades. ¿Y cuál ha sido el veredicto?

Antes de conocerlo, pongámonos en situación. Está claro que con el coche eléctrico, las nuevas tecnologías y las grandes aglomeraciones debido al continuo crecimiento urbano es necesario buscar nuevas soluciones a unos retos que no son para nada fáciles. No te digo nada cuando llegue el dron-taxi, que ya está listo en Dubai. 

 

Evento Cabify

 

Pasa en cualquier ámbito: cuando llega un momento de cambio, como es este, está claro que conseguir que todo el mundo esté satisfecho es complicado, ¿pero imposible? No, si se analiza bien la sociedad en la que vivimos y las necesidades que le puedan surgir a las personas. Y parece que para ello es necesario la participación de todos aquellos servicios activos actualmente en el sector. 

“Para nosotros, la participación en este diálogo es muy importante ya que el objetivo es buscar soluciones para el presente de las ciudades entre todos. Sabemos que es un reto ambicioso, pero estamos convencidos de que es el punto de partida y la única manera para definir las líneas de actuación que deben gobernar la movilidad urbana en los próximos años”, explica Mariano Silveyra, Regional Manager de Cabify.

 

 

Entonces, ¿es posible una movilidad pacífica en las ciudades? 

Desde luego que para que la movilidad en las ciudades transcurra en paz es necesaria una colaboración conjunta, por ejemplo. Sin embargo, dado que el impacto positivo a nivel fiscal de empresas como Cabify ya se equipara al del sector de taxi, es normal que haya quien se sienta amenazado. 

Por eso, Silveyra cree que hay que apostar por “una regulación de la movilidad que no deje atrás a nadie”. Cubrir los vacíos legales es otro de los aspectos a tratar, desde luego, si no queremos que esto se convierta en algo justo y competitivo para todos. Y ahí es donde puede estar la solución… 

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A fin de cuentas, una mala gestión de la movilidad en las ciudades solo puede causar el efecto contrario y los perjudicados serán siempre, a gran escala, aquellos a los que se está ofreciendo el servicio. Y no se puede olvidar que son otro actor más dentro del sistema. Entonces, ¿qué sentido tendría no escucharlos?

Parece inevitable que nazcan servicios complementarios a los medios más tradicionales como taxis, bicicletas o transporte público… así que ¿no será mejor para todos si conseguimos vivir en paz con la movilidad del futuro

 

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