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Opinión: tres motivos por los que cerrar las ciudades al tráfico no va a funcionar

Las cosas de palacio a veces sí deberían ir despacio, ¿es este el mejor ejemplo?

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Contaminación

Aunque parezca mentira, hay varios motivos para pensar que cerrar las ciudades al tráfico -sobre todo en las zonas centrales- no va a funcionar. Pero en este caso, he elegido tres que pueden dar una idea general de la situación. 

Aunque no es la única que se enfrentará a este gran cambio, Madrid cerrará el centro de la ciudad al tráfico a partir de noviembre; esto quiere decir que el perímetro del distrito Centro se convertirá en una gran Área de Prioridad Residencial (APR). 

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O lo que es lo mismo, solo coches no contaminantes, automóviles de servicio, transporte público, coches eléctricos o de cero emisiones y los de movilidad reducida podrán acceder a este lugar.

Puede parecer una grandísima idea pero... un cambio de tal dimensión trae consecuencias a la altura que podrían provocar que esta medida no funcione. Y sembrar el caos en el centro de las ciudades. ¿Exagero? Verás que no.

 

Cerrar el centro de las ciudades al tráfico, ¿es la solución?

El primer motivo que me lleva a pensar esto es que la Gran Vía de Madrid es una zona muy transitada (y una de las principales arterias de la ciudad) y su cierre al tráfico puede provocar, por ejemplo, un gran colapso, sobre todo hasta que la gente se acostumbre a la nueva situación y a las nuevas vías de circulación. 

Es cierto que se pretende llevar a cabo una campaña informativa, así como un periodo de prueba, pero resulta complicado que en apenas cinco meses esta nueva forma de movilidad cale entre la población. 

El segundo motivo en el que merece la pena pararse a pensar es en el hecho de que todos los coches que no puedan circular por el centro de la ciudad -la mayoría de momento- tendrán que hacerlo por algún otro lugar, ¿no?

 

 

Es por eso que las rutas alternativas podrían convertirse en puntos de aglomeración de vehículos: en Hamburgo, que es otra de las ciudades en las que se van a prohibir los coches diésel viejos en el centro de la ciudad, algunos expertos en Medio Ambiente han dicho que esto puede ser contraproducente.

Buscar otras rutas puede suponer conducir más kilómetros y por tanto: más coches, más atascos, más kilómetros, más emisiones... más contaminación. Y es que, ¿está el problema solo en el centro de las ciudades? Desde luego que no. 

El tercer motivo que lleva a pensar en que prohibir los coches en las ciudades no va a funcionar es la incertidumbre que genera en la población toda esta situación.

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Aunque existen, los incentivos a la compra de vehículos eficientes no son todavía populares entre la población y ni la autonomía ni las infraestructuras para los coches eléctricos transmiten seguridad suficiente como para atreverse a comprarlos... 

Si a esto le sumas el hecho de que se vayan a situar cámaras en las zonas APR de Madrid para multar a aquellos que entren en esta 'zona prohibida', los conductores ven la movilidad del futuro más como una situación estresante y amenazante que como algo real y beneficioso, para las personas y para el medio ambiente. 

Está claro que salir de la zona de confort genera siempre miedo, pero hay veces que hay que ir paso a paso para no tropezar en el camino... ¿estarán los consistorios corriendo demasiado?

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