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Opinión: ventajas y desventajas de que las llantas cada vez sean más grandes

¿A que quedan molonas?

Mini John Cooper Works GP 2020 llanta

Con el paso de los años, los coches nuevos cada vez tienen llantas más grandes. Sin embargo, esto no se trata de 'burro grande, ande o no ande'. Montar este tipo de equipamiento puede tener consecuencias a la hora de conducir. Tanto en lo que se refiere a las llantas como, por consiguiente, a unos neumáticos monstruosos. Sí, hay casos en los que disponer de una gran llanta y de un neumático muy ancho puede ser muy bueno. Pero también te perjudicará en otras situaciones. Dicho esto, ¿cuáles son las ventajas y desventajas de las llantas grandes?

Ventajas y desventajas de las llantas grandes

¡Qué bien quedan!

Que tu coche monte unas llantas grandes tiene una ventaja sobre el resto: la parte estética. Escoger unas llantas de gran tamaño tienen como principal razón detrás, siempre (salvo casos de algunos superdeportivos), que el coche luzca molón. No me vas a comparar un compacto con unas de 15 pulgadas y otro con unas de 18. Es que las primeras, en algunas ocasiones, ni siquiera llenan los pasos de rueda. ¿Culpa de los diseñadores o de la tendencia generalizada?

Ford Shelby GT500 llantas

Mejor agarre

Por norma general, una llanta grande significa un neumático más ancho. Esto implica que habrá una mayor superficie de contacto entre la goma y el asfalto, lo cual se traduce en un agarre superior. Sobre todo si tenemos en cuenta que lo lógico es que los neumáticos que monte una llanta grande sean más bien deportivos, aunque siempre hay excepciones. Así que sí, una de las ventajas de las llantas grandes es que el paso por curva y el agarre será más efectivo. O debería.

... ¡y frenada!

Al hilo de lo anterior viene este. Cuando esa superficie de contacto es más grande, además del agarre el coche mejorará la frenada, y también el aplomo al disponer de neumáticos más anchos. Es pura lógica. Así que en el mismo supuesto de temperatura, climatología y condiciones, resulta obvio que un coche con unos frenos exactamente iguales necesitará menos distancia para pararse con unas llantas y neumáticos grandes que con unos más pequeños.

El dinero, ese gran inconveniente

Al igual que la estética es lo mejor, quizá el mayor inconveniente de las llantas grandes sea lo que cuestan. Te van a salir mucho más caras unas de 18 o 19 pulgadas, que unas de 15 o 16. Pero no solo a la hora de configurar tu coche nuevo en el concesionario, sino también cuando tengas que cambiar los neumáticos. ¿O pensabas que un mejor agarre y una frenada superior te iba a salir por el mismo dinero? Además, como suele tratarse de neumáticos deportivos, el precio aumentará aún más.

Audi A1 ABT llantas

¿Incomodidad? Puede

El matrimonio entre llantas y neumáticos es importante, ya que van de la mano casi siempre. Así, cuando montas unas llantas grandes, el neumático suele tener un perfil más bajo y no suele pasar de 45. ¿Esto qué significa? Pues que existe menos margen para filtrar las irregularidades del asfalto, lo que podría ser más incómodo. Ahora bien, hay muchos coches modernos con un gran trabajo de amortiguación en este sentido. Pero siempre es más propenso a ser incómodo.

Más consumo, eso seguro

Quitando muy raras excepciones en las que las llantas están fabricadas en materiales ultra ligeros, más grande significa más peso. Y más peso conlleva un gasto mayor en combustible, pues si el motor se ve obligado a mover 50 kg de llantas en vez de 20 kg, estás añadiendo resistencia a la rodadura. Lo cual se traduce inevitablemente en un consumo mayor... y en más dinero que tendrás que gastar.

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