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¿Te apetece una carrera en taxi a bordo de un Toyota Quantum con carrocería de un Lamborghini?

Toyota Quantum V12
Stefan Kotze

En Sudáfrica podrás encontrar esta mini van que monta un motor V12 biturbo

La historia que os vamos a contar parece sacada de una apuesta entre amigos tras una noche de copas. El famoso, "no hay....." llegó a Sudáfrica. James Redelinghuys, un taxista sudafricano, decidió que su Toyota Quantum -Hiace para el resto del mundo- iba a montar un motor V12 biturbo inspirado en el Lamborghini. Ni tan mal...

Este señor es un fanático de personalizar coches o motos (cada dos años hace alguna frivolité) y decidió que su minivan iba a servirle de banco de pruebas para montar un propulsor de 600 CV. Este taxi, habitual en el país africano, iba a presumir de modificar genéticamente un Quantum con el espíritu y el ADN de un superdeportivo italiano.

Redelinghuys, que anteriormente ya modificó un ItalJet Dragster para que fuera uno de los scooters más rápidos del mundo, quiso darle visibilidad a los taxis sudafricanos fabricando una furgoneta que hace furor en esos lares. 

En marzo de 2017, James y su hermano (que tiene un taller mecánico donde restaura modelos Porsche) tuvieron una idea primigenia: diseñar un interior a medida, ensanchar la carrocería de su Toyota y añadir un turbo al motor original de 2.7 litros. Pero esa idea se fue al limbo cuando el avezado taxista compró un kit de carrocería de un Lamborghini Aventador.

"Existe una empresa en Japón llamada S.A.D", comenta James. “Hacen unos kits de carrocería increíbles de estilo Lamborghini Aventador para Hiaces. Tan pronto como lo vi, supe que tenía que tener uno". Para qué le has dicho nada. Nuestro intrépido amigo se lio la manta a la cabeza y se puso manos a la obra. 

Los gastos empezaron a llegar en el momento que tuvo que contratar a un traductor japonés para intercambiar correos electrónicos entre Ciudad del Cabo y Tokio. Se gastó 6.000 euros cuando tuvo en su poder las piezas del kit de carrocería pero James se percató de que el motor base no era suficiente.  “Me desperté a las 4 de la mañana y pensé que un 2JZ no era suficiente. Necesito tener un V12. Montado en el medio. ¡Como un Lamborghini!", recuerda.

Toyota Quantum V12
Motor V12 del Toyota Century.
Stefan Kotze

Así que compró un V12 de 5 litros de un Toyota Century, que casualmente había llegado a África. Luego pensó en meterle un turbo, pero eso no era suficiente y decidió darle un doble turbo. Dicen que no se deben hacer las cosas a medias. O las haces o no las haces. Y ahí nuestro avezado protagonista fue a por todas.

“Si haces una sopa, tiene que ser un paisaje de ingredientes. No puedes tener demasiado de una cosa, todo debe estar en partes iguales para flotar sobre tu paleta y ser neutral. Lo mismo ocurre con los coches. No quieres algo que llame demasiado la atención sobre una sola cosa", comenta.

La obra de ingeniería no era tan fácil como Redelinghuys presumía.  Teniendo en cuenta que en medio de la cabina es donde van alojados los pasajeros, no se podía hacer un agujero en medio del suelo y poner el motor V12. Partiendo de la base que el eje de transmisión es uno de los más cortos del mundo, eso era un grave problema. 

Las pruebas mal medidas llevan al error. El sudafricano reventó dos motores antes del definitivo. Además, pasó por cuatro configuraciones de suspensión y también está en su segundo diferencial, esta vez un LSD de un Mustang GT. Incluso pintó el Quantum tres veces, ahora eligiendo un Xirallic Pearl de cuatro capas que costaba seis veces el precio de la pintura original del Aventador. 

 Neumáticos del Audi R8, un cuadro de instrumentos Dashtech Racepro (sustituyeron el original), una unidad compartida con el Ariel Atom, un volante OMP con especificaciones de carrera y tapicería con una combinación de cuero y Alcantara, remataron la obra de arte. 

Toyota Quantum V12
Stefan Kotze

Una vez en marcha, la potencia aumenta como en un diésel y despega sin darte cuenta. No te da tiempo a coger la palanca de la caja de cambios de tres velocidades con empuñadura de pistola para meter otra marcha. Ofrece una suspensión muy cómoda y unos frenos efectivos, a pesar de que sean estándar y estén diseñados para una carga útil de tres toneladas. 

Lo podrás ver si viajas a Sudáfrica. Busca en el aeropuerto esta mini van naranja, que tendrás el premio de ir bajo una carrocería de un Lamborghini. El precio de la carrera será lo de menos ante una experiencia que podrán vivir muy pocos. 

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