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Si no hubiera confinamiento, hoy me encantaría conducir un… Jeep Wrangler

Sin prisa

Imagen de perfil de Luis Guisado
Una experiencia única

En estos días de retiro forzoso, uno no sabe qué pensar. Por un lado tengo la enorme suerte de mantener el trabajo, pero por otro lado el bajón de que mucha gente y amigos y compañeros de profesión han tenido que decir adiós, esperemos que temporalmente, a su empleo. 

Si no hubiera confinamiento... Mercedes S560

Pero la vida sigue y no podemos bajarnos de ella. Este "parón" forzoso me lleva a pelear con los deberes de mis cachorros, el teletrabajo y la moda de las telereuniones, también me deja sacar un rato para pensar en esas pruebas que quedaron atrás. Lo "normal" en un día en la oficina: coches, recogidas y devoluciones... También en los coches que más me han gustado y no me importaría volver a repetir. Uno de ellos es el Jeep Wrangler.

Con neumáticos M+S es infalible en este terreno. Y en otros... si no es asfalto
¿Nieve? ¿Barro? ¿Piedras? Venga, que podemos

JL es el apellido de esta nueva generación. Llegó a nuestro mundo pisando fuerte. ¿Has oído alguna vez que, según muchos estudios, el frontal de este modelo es una de las imágenes más reconocibles en el mundo entero? Esos faros redondos, las siete lamas del radiador... Y parece que va a seguir así durante unos pocos años más, ya que los diseñadores e ingenieros americanos de Auburn Hills (Michigan, Estados Unidos) han trabajado a fondo para cambiarlo todo para que nada cambie. 

Sí, es una frase hecha que se aplica a muchas cosas, pero en este caso viene que ni pintada. Porque a diferencia de uno de sus rivales más duros, el Land Rover Defender, el Wrangler sigue apostando por su clásica imagen de coche robusto y campero. 

Para los americanos, los experimentos, con Budweiser Light. Como siempre, la versión Rubicon es la más cañera, es el tope de gama y, probablemente, la que todos los amantes de Jeep querrán tener. Sobre el papel no tiene sentido que lo quieras: su calidad de rodadura es inversamente proporcional a la velocidad que llevas. En esta prueba del Jeep Wrangler Unlimited te lo cuento con más detalle.

Lo hace todo fácil
¿Un camino de arena suelta, estrecho y abrupto? El Wrangler va como un Picanto entre semáforos

En autopista vas haciendo pequeñas correcciones de volante y los BF Goodrich Mud Terrain no acaban de darte esa sensación de seguridad que puede ofrecerte un neumático más asfaltero. Pero es eso: sensación. Porque cuando llegas a la curva, primero parece que no vas frenar a tiempo. Luego, que no vas a entrar y, cuando estás dentro, crees que no vas a salir. Pero al final todo fluye. 

Pero, amigo, baja el ritmo o, mejor, sal de la carretera y entonces las piezas encajan. Tiene una reductora el doble de corta que el resto de hermanos de gama, los tres bloqueos y además cuenta con un arma secreta que solo los más grandes (por ejemplo el Patrol GR) pueden montar de origen: la estabilizadora delantera que se desacopla. Esto sirve para aumentar aún más el recorrido de la suspensión delantera y te permite pasa por donde quieres con una soltura que es sencillamente insultante para casi cualquier otro coche de este tipo. 

Un 4x4 de los de verdad
Aquí se conecta el bloqueo delantero y trasero... y se desconecta la estabilizadora delantera

También me gustó en el día a día. Se le nota fuera de lugar en la ciudad. O más que fuera de lugar, llama la atención entre la masa de coches grises repletos de cromados y brillantes pantallas de colorines. Y no es porque sea especialmente grande: de hecho, si encuentras un sitio para aparcar, el único cuidado que debes tener es el de no acabar subido al coche de atrás. En un golpe de utilidad, la cámara de visión trasera se ubica en la rueda de repuesto, por lo que no tienes que andar preocupado por golpearla. Esto, ejem, no lo tiene en cuenta el Clase G...

La principal pega que le veo al Wrangler normal (no al Unlimited), aparte de su precio, es que es poco usable para toda la familia: tiene cuatro plazas cómodas, pero para el acceso a las de atrás echas en falta un ascensor (con hilo musical si puede ser) y el maletero vale para un par de bolsas de supermercado... y poco más.

Cabe poco, pero ¿a quién le importa?
El maletero es pequeño, sí. Pero, ¿a quién le importa?

Antes decía que sobre el papel no tiene sentido que me guste tanto. Pero qué demonios: quiero uno. En cuanto acabe esto, será de los primeros coches que vuelvan a poblar mi (hoy) aburrido garaje...

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