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Mazda MX-30: probamos un SUV urbano muy serio

Un poco de aire fresco

Imagen de perfil de Luis Guisado
8 10

Nuestro veredicto

Por fin he podido probar el MX-30, el SUV eléctrico con el que Mazda pretende dar un revolcón al mercado de este tipo de vehículos. Y a juzgar por cómo va, parece que puede  conseguirlo.

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SUV eléctricos

Los SUV eléctricos están dejando de ser una tendencia curiosa y parece que se van normalizando: todas las marcas pugnan por tener un modelo en el mercado, lo que da una idea de por dónde van los tiros de la futura movilidad... ¡Aquí toda la información sobre este tema que te interesa de verdad!

 

En los últimos tiempos, Mazda se caracteriza por lanzar modelos muy atractivos en cuanto a diseño, con un comportamiento dinámico más que aceptable y unas motorizaciones relativamente llamativas: mientras otros siguen apostando por pequeño motores con turbo, en Hiroshima defienden que un buen 2.0 atmosférico (y mild hybrid) bien evolucionado hace lo mismo, pero mejor. Puedes saber más acerca de esto en esta prueba del Mazda3.

Y no seré yo quien les quite la razón. Por eso, a esta prueba del Mazda MX-30 ya acudía medio convencido. Verás: estéticamente es un tiro, con una imagen bastante chula a pesar de tener  carrocería de SUV. Y llámame superficial, pero es que además estaba deseando abrir esas puertas traseras al estilo del Mazda RX-8.

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Pero vayamos por partes. Sentado al volante, el nuevo coche eléctrico de Mazda ofrece lo mismo que los demás modelos de la marca: un interior de diseño horizontal, sencillo y agradable de ver. También de manejar. ¿Sabes qué? ¡Siguen apostando por los botones físicos! No sé lo que durará esto, pero supongo que hay que disfrutarlo mientras tanto.

Y eso que en el interior aparece una pantalla de manejo mixto (táctil y físico) para controlar el climatizador. Pero la disposición de los controles, como en su hermano el Mazda3, se divide en tres espacios bien definidos. Por encima del 'clima' está la pantalla del infotainment y el cuadro de relojes (también digital). Más arriba, la vista se encuentra con el Head-Up Display, que como en el compacto será de serie en toda la gama.

Prueba del Mazda MX-30, el primer SUV eléctrico de la marca

En un encuentro telemático con Chirstian Schultze, el director de I+D de Mazda Motors Europe, aseguraba que lo que han intentado con el MX-30 es conseguir un coche intuitivo. Que subas y te marches. Que, si tienes un Mazda, sepas lo que hay sin largos periodos de adaptación.

Inicio la marcha en ciudad. No en vano, se trata de un modelo urbano. Me lo repiten hasta la saciedad en Mazda, quizá con miedo a que aparezca la consabida crítica de que 200 km de autonomía son pocos. También me enseñan un estudio que dice que el 40 por ciento de los españoles hace menos de 25 kilómetros al día. Y que, según la WLTP, si no sales de la ciudad puedes llegar a 260.

Lo primero que llama la atención es el sonido artificial que han habilitado. Cuando aceleras, parece que escuchas una especie de motor de gasolina. "Es para potenciar el feeling con el conductor", me asegura otro ingeniero de Mazda Europa: Theo Falk.

A mí me resulta extraño, pero no molesta. Al menos tienes una especie de referencia auditiva de si vas demasiado rápido. Y hablando de acelerar, creo que es el coche eléctrico "normal" que mejor lo hace. ¿Que cómo se come esto? Gana velocidad de manera natural, sin soltar todos los caballos y el par a plomo sobre las ruedas. ¡Hay modelos que en mojado e incluso a más de 60, al pisar a fondo pierden tracción! Y no es lento: gana km/h con alegría y se pone a 100 en menos de 10 segundos de manera oficial.

Prueba del Mazda MX-30, el primer SUV eléctrico de la marca

Volviendo a la prueba del Mazda MX-30 en ciudad, quizá su punto débil es la de los tres cuartos traseros: una línea de cintura alta y unas ventanillas pequeñas tienen esas cosas. Pero se maniobra bien en zonas estrechas y tampoco te dará quebraderos de cabeza a la hora de aparcar.

¿Y en trayectos a mayor velocidad por autopista? A 120 km/h disfrutas de un confort de marcha elevado y de una gran calidad de rodadura. En este aspecto, diría que es muy similar a un CX-30, modelo con el que comparte plataforma... y algo más: las medidas con idénticas, salvo en la altura. El nuevo SUV eléctrico tiene unos dos centímetros más de altura a pesar de su forma coupé.

Seguro que lo has pensado: si comparte tamaño con el CX-30, la habitabilidad será muy parecida, ¿no? Lo cierto es que sí. En las plazas delanteras no vas a tener ningún problema. Disfrutas de un puesto de mando desahogado y con la curiosidad de que tienes paneles de corcho (en serio) en la zona de la palanca del cambio y en las puertas guarnecidos que parecen textil y proceden de botellas de plástico reciclado.

Prueba del Mazda MX-30, el primer SUV eléctrico de la marca

Más cosas del interior: los asientos de piel en realidad no son de piel. Utilizan materiales no animales y hasta un 20 por ciento son reciclados. Ya sabes: un eléctrico tiene que ser sostenible.

Antes de terminar con la prueba, pasemos a las plazas traseras del MX-30. Le pregunto a Christian Schultze si se habían planteado en algún momento utilizar unas convencionales en lugar de estas de apertura opuesta (que, por alguna razón, también se llaman suicidas). Su respuesta es que lo habían pensado, pero había algunas razones de peso para descartarlo.

Para comenzar, está el tema de que por tamaño, serían demasiado pequeñas y el acceso sería peor. También que se trata de un modelo completamente nuevo y por lo tanto querían darle un poco de "drama" al diseño. Y, por último, lo que estás pensando. En una época repleta de guiños, como el del C4 2021 al Citroen GS (avísame cuando lo encuentres), en la marca han querido volver la vista al delicioso Mazda RX-8.

Puertas opuestas del Mazda MX-30

¿Y la usabilidad? Bueno, los milagros no existen. El acceso no está nada mal. La altura al suelo facilita mucho la entrada y, si llevas sillitas de niños, la carga de los peques se hace de manera más natural. También ayudan los respaldos delanteros, que se abaten para facilitar la entrada. Una vez dentro, aunque da poca sensación de amplitud con unas ventanillas pequeñas y que no se abren, hay espacio suficiente para las piernas.

A la hora de salir está lo peor, ya que tienes que esperar a que te abran los pasajeros de delante, ya que primero hay que abrir sus puertas. Pero, hey, la gente se gasta cientos de miles de euros en un Rolls Royce para que les hagan lo mismo, así que tampoco puedes quejarte (demasiado).

Pero tras finalizar la prueba del Mazda MX-30, creo que podría decir que se trata de uno de los mejores SUV eléctricos del momento. Por calidad de acabados, comportamiento dinámico, diseño y agrado de conducción. ¿La parte mala? Todo tiene un precio, y en este caso no es bajo: con las ayuda a la compra de un coche que hay en 2020, se queda como poco en 27.000 euros. Pero, ¿sabes qué? Si te gusta y puedes, deberías.

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