Prueba: Lamborghini Centenario, dos millones de euros para 770 CV

Lamborghini cumple 100 años y lo celebra a lo grande: descubre con nosotros todos los detalles del nuevo Centenario.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Texto: Charlie Turner

¿Qué es?

Se trata del Lamborghini Centenario, una bestia que cuesta más de dos millones de euros y sirve como homenaje al centésimo cumpleaños de Ferrucio, el fundador de la firma del toro. Además, también será un excelente laboratorio rodante para desarrollar la siguiente generación de hiperdeportivos de Lamborghini. 

¿Y no suelen ser estas ediciones especiales de Lamborghini más… espectaculares?

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Sí, y lo cierto es que la habilidad de Lamborghini de crear auténticas barbaridades –en el buen sentido- con ruedas no debe ser subestimada porque, de hecho, ha sido una parte fundamental de la estrategia de la marca en la última década. Y sí, también es cierto que dichas creaciones quizá tuvieran una carga emocional demasiado dramática para luego no introducir mejoras radicales –mucho ruido, pocas nueces-, pero el Centenario es diferente.

¿Ah, sí?

Pues sí, porque además de ser un auténtico regalazo de cumpleaños, se trata del último coche presentado por Stephan Winkelmann, quien tras 11 años en Lamborghini se marcha a la división Quattro del grupo Volkswagen para ser reemplazado por –atento ahora- Stefano Domenicali como CEO del fabricante italiano. Sí, Domenicali, el antiguo jefe de equipo de Ferrari.

Por favor, dime que no es híbrido…

¡Para nada! El Lamborghini Centenario tiene un motor V12 de 6,5 litros que desarrolla una potencia de 770 CV –más de 20 por encima del Aventador SV, un coche al que no se puede acusar de ser precisamente lento- a 8.500 rpm y 690 Nm de par. Se catapultará desde los 0 hasta los 100 km/h en 2,8 segundos y si tienes lo que hay que tener –y puedes seguir respirando debido a la aceleración- para seguir pisando el acelerador en 23,5 segundos circularás ya a 300 km/h –con una velocidad punta de 350-. Para sujetar al asfalto semejante arsenal de cifras el coche está calzado con neumáticos Pirelli P Zero Corsa de medidas 255/30 ZR20 delante y 355/25 ZR21 detrás. Nada, fáciles de encontrar en el taller de tu barrio.

Pero más allá de la potencia –e íntimamente ligada a ella- está la aerodinámica. En la parte frontal, el doble splitter más agresivo se encarga de generar un gran efecto suelo y de canalizar el aire alrededor del coche, y es al llegar a la parte posterior donde se conjuran las artes oscuras del manejo del flujo del aire. El Centenario incorpora uno de los venturis más voluminosos procedente de un coche de competición de Le Mans, combinado con la supresión de gran parte de la carrocería tras las ruedas posteriores y un alerón activo que se puede extender 15 centímetros a 280 km/h para generar 227 kg de fuerza y mantener el coche pegado al suelo.

Interesante, pero ¿qué hay de la tecnología de futuro de la que habíamos hablado?

Pues mira, para empezar el Centenario será el primer Lamborghini en incorporar un eje trasero direccional, que proporcionará una mejor maniobrabilidad a velocidades inferiores a los 70 km/h y una mayor estabilidad a partir de dicha cifra, llegando a modificar virtualmente la batalla del coche –a la hora de negociar una curva- hasta 12 centímetros en función de la velocidad. Además de eso, el Centenario pesa 1.520 kg, que son 55 menos que el Aventador gracias, entre otras cosas, a la obsesión de sus diseñadores por la fibra de carbono. Además también traerá consigo un salto adelante en cuanto a su conectividad, con una generosa pantalla de 10,1 pulgadas que, junto al entretenimiento, también proveerá al conductor de información relativa a la conducción y la telemetría del coche. 

Creía que sería algo más… exclusivo. ¿Por qué has conseguido conducirlo?

Con la llegada de las primeras unidades prevista para final de año, Lamborghini está intentando lograr una mayor repercusión a través de unos cuantos privilegiados… y nosotros hemos estado entre ellos. A veces las cosas funcionan así y qué quieres que te diga, no me voy a quejar –guiño, guiño-.

Vamos, que os han dejado conducirlo en un aparcamiento y más paraos que un avión de mármol…

Pues no. Después de pasar incontables controles de seguridad, nos permitieron acceder a las instalaciones secretas que la firma tiene en Nardo, el lugar donde el Grupo Volkswagen desarrolla aparatos tan rápidos que resultan dañinos para ellos mismos, la sociedad y el continuo espacio-tiempo. Allí pudimos acelerar al nuevo Centenario hasta los 350 km/h, así que no fue un día aburrido. Y sí, la concentración tuvo que ser máxima para no cometer ningún error a esas velocidades, donde hasta la partícula más pequeña de mi ser se habría desintegrado de salir algo mal…

¿Y cómo es conducirlo?

Siguiendo su filosofía, Lamborghini nos preparó una jornada de pruebas con varios modelos para probar –un Aventador normal y un SV-, para así poner al Centenario en un contexto adecuado. En primer lugar me subí al Aventador y comenzamos a rodar a un ritmo desquiciante tras el piloto de test Mario Fasanetto a bordo de un SV. Tras terminar las primeras vueltas habiendo sudado mucho para no perderle y cuestionándome mis habilidades al volante, pude hacer una breve pausa para un café antes de montar en la variante SV, que en esta ocasión tenía instalado el eje trasero direccional –o RWS- que lleva el Centenario. Lo cierto es que el aporte de estabilidad y previsibilidad que aporta este sistema hace que la confianza sea mucho mayor, de modo que la velocidad en todo momento es mucho mayor.

Ajá. Y... ¿cómo es conducir un Centenario?

Con la confianza en mí mismo recuperada tras haber rodado con el Aventador SV equipado con RWS, finalmente me introduje en el familiar pero distinto habitáculo del Lamborghini Centenario. Como sólo van a producirse 40 unidades, los afortunados dueños de esta bestia tienen la oportunidad de personalizar su pieza de coleccionista, que desprende calidad por cada poro. Es difícil saber cómo debe ser un habitáculo de un coche de más de dos millones de euros, pero creo que éste se acerca bastante. La enorme pantalla central ayuda mucho a crear una sensación de que la calidad está presente, que además permite interactuar con el sistema de infoentretenimiento. Además, como te decía antes, incluye ciertos parámetros de la conducción y datos de telemetría para monitorizar tus tiempos por vuelta. En nuestro caso Maurizio Reggiani –la cabeza visible del departamento de Investigación y Desarrollo de Lamborghini- iba a revisar personalmente nuestros progresos con el Centenario. Sin presión, oye.

Llega el momento de levantar la tapa cuadrada que cubre el interruptor de encendido del motor –es un gesto que jamás me cansaré de hacer- y dar vida a los 12 cilindros en V que me saludan con un rugido grave y duro que se convertirá en una banda sonora ideal para tratar de seguir a Mario –nuevamente a bordo de su Aventador SV- por el circuito de pruebas.

En aquellos lugares donde el SV iba un pasito por delante del Aventador normal, el Centenario toma una gran ventaja y se muestra como un conjunto más completo y redondo. Llega la primera vuelta lanzada de la sesión y, con el coche en modo Corsa –para darlo todo, vaya-, alcanzo el cartel que me avisa del punto de frenado de la primera curva a 275 km/h. Freno, bajo una marcha y dejo que la aerodinámica haga su trabajo en la larga y rápida curva a izquierdas en la que me encuentro, que se cierra de modo dramático al final obligándome a reducir mucho la velocidad y otras tres marchas. El Centenario se mantiene espectacularmente estable en este lance gracias al logrado trabajo aerodinámica de la carrocería, que trabaja a la perfección con el alerón trasero y la suspensión magnética que se ajusta automáticamente en todo momento para optimizar la respuesta del coche.

Las sensaciones te llenan de confianza y se vuelven adictivas. Mientras el Centenario devora los más de seis kilómetros y 16 curvas del circuito, permanece en contacto continuo con el conductor, diciéndote exactamente qué puedes hacer y qué no en cada parte de la pista.

Al seleccionar el modo Sport, el Centenario se vuelve menos agresivo en su afán de conseguir los mejores tiempos de vuelta y se convierte en algo mucho más divertido. ¿Quieres ir de lado con tu hipercoche de dos millones de euros? Éste es tu modo de conducción. Según van pasando las vueltas, aprendes a confiar en el Centenario de un modo casi antinatural en algo tan caro y exclusivo: cuanto más explotas sus capacidades aerodinámicas mayores recompensas obtienes del vehículo más nuevo de Lamborghini. Donde el Aventador comenzaba a sugerirte suavizar el ritmo, el Centenario te incita a ir aún más rápido: su caja de cambios es inmediata y sus frenos espectaculares. Desde luego, el Centenario es la prueba de que la marca del toro sigue sabiendo hacer coches muy rápidos. Coches que se sitúan en los márgenes más alejados del sentido común y que dan lo mejor de sí allí. Coches que te exigen respeto, pero te lo pagan con creces.

Entonces, ¿te gustaría ser uno de los 40 únicos dueños del Centenario?

Desde luego. Mientras que la mayoría de esos 40 afortunados que recibirán su coche en los próximos meses jamás podrán experimentar el verdadero potencial del Centenario, haber probado hasta dónde puede llegar el último Lamborghini creado hasta la fecha es todo un privilegio. Pero lo más importante es comprobar la dirección que la marca tomará en un futuro, que tiene trazas de ser de lo más brillante con coches que realmente estarán al frente de la tecnología del mañana. El Centenario es un laboratorio de pruebas rodante para el Aventador de la próxima generación, representa los últimos retazos de la era de Winkelmann al frente de la compañía y la última pincelada a un siglo de coches de ensueño. Pero al mismo tiempo, supone el pistoletazo de salida para la siguiente generación de supercoches y la nueva centuria que inaugura. 

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