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Prueba Bentley Flying Spur 2020: ¡el lujo más tecnológico!

Con un motor de 12 cilindros y más de 600 CV.
Imagen de perfil de Raul Salinas
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9 10

Nuestro veredicto

La prueba del Bentley Flying Spur 2020 me ha dejado con las cosas bastantes claras: Bentley, dentro del Grupo Volkswagen, sabe cómo satisfacer al mercado y a su público. El nuevo Bentley Flying Spur es un coche majestuoso, con detalles de lujo clásico y detalles de lujo muy moderno, y es precisamente esa combinación entre lo clásico y la más moderna tecnología uno de los grandes resúmenes de este coche.

La evolución del Bentley Flying Spur ha sido impresionante en esta segunda generación del buque de lujo británico. Su presencia es ahora más intimidante, apoyado por una espectacular parrilla delantera con el clásico panel en nido de abeja y mucho cromado. Los faros diamante del Bentley Flying Spur ponen su granito de arena para que su presencia frontal sea eso: clásico y moderno a la vez.

 

 

Y es que en un Bentley se agradecen ciertos detalles clásicos que rememoran a otros grandes modelos del pasado. La B alada iluminada emerge del frontal al estilo del espíritu del éxtasis en Rolls-Royce, un detalle que no puede ser más vintage. Eso sí, es retráctil y se puede subir o bajar a voluntad con tocar un botón. Ves, otra vez ese rollo.

 

Diseño clásico y moderno a la vez

Y es que desde la llegada de la segunda generación del Bentley Continental GT, que por cierto podrás ver una prueba muy loca en la revista Top Gear 24, la marca ha dado un giro importante en ciertos elementos que hasta la fecha no eran protagonistas. En términos de imagen, el coche deja ese lado ultra clásico y conservador para apostar por la tecnología y el dinamismo. Quizás tiene más de Audi que de Bentley.

 

 

Pero ojo, porque la elegancia no se ha perdido. Dibujado en la casa de Bentley, el Bentley Flying Spur es un coche elegante a más no poder. Me encanta la caída del portón del maletero, el diseño de las llantas o el músculo y fuerza de sus líneas de tensión a lo largo de la carrocería. Su aspecto es más dinámico que el de un Rolls-Royce Ghost, por ejemplo. Es clásico pero también tiene cosas modernas e incluso más deportivas que el de su principal rival inglés.

Mide 5,31 metros de largo y casi 2 metros de ancho. Es un coche enorme e impresiona incluso a lo lejos. Es 8 centímetros más corto que un Rolls-Royce Ghost, 1 cm más largo que un Audi A8 con batalla larga o 7 centímetros más largo que un Mercedes Clase S con batalla larga. Se podría decir que es una versión con un diseño más clásico y lujoso que un Audi A8, con el que comparte muchos elementos.

 

Interior del Bentley Flying Spur: ¡puro lujo!

Si la presencia exterior intimida, cuando abres las enormes puertas del Flying Spur, la cosa todavía mejora más. En un primer momento, el sabor del interior del Bentley Flying Spur 2020 es cien por cien british, más clásico que moderno: enormes paneles de madera, tiradores metálicos incluso para abrir o cerrar los aireadores del sistema de climatización. Mires donde mires solo hay materiales nobles: cuero, madera, metal. 

 

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Pero pronto, la tecnología emerge como por arte de magia. Le doy al contacto y de repente, el cuadro de mandos digital entra en acción, con una enorme pantalla de 12,3 pulgadas. El clásico 'Audi Virtual Cockpit'. Si algo funciona, no hace falta tocarlo demasiado para adaptarse a un Bentley. Lo mismo ocurre con la gigantesca pantalla central giratoria, también de 12,3 pulgadas, que emerge de detrás de la madera a voluntad del cliente.

Es decir: si no te van las modernidades, puedes plantar una plancha de madera de varios milímetros de grosor entre la pantalla y tus ojos, que queda escondida detrás. Un buen detalle de cómo este coche combina ese clasicismo y esa tecnología de manera brillante. Lo primero que llama la atención es el diseño del habitáculo: el salpicadero es muy minimalista: la pantalla, los mandos del climatizador muy bien integrados, las salidas de aire y el clásico reloj analógico son los únicos protagonistas en él.

A diferencia de la versión coupé, donde el salpicadero tiene una caída mucho más pronunciada generando un rollo más deportivo y envolvente, en el Flying Spur la sensación es más 'similar' a la de coches de lujo como el Audi A8. Quizás no se siente tan especial por ese motivo, pero es una cuestión de percepción. Los asientos son maravillosos y te miman desde el primer segundo: las cuatro plazas cuentan con butacas calefactadas, ventiladas y con un fabuloso masaje. ¡Qué delicia!

 

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Mires donde mires, todo es perfección. La tecnología más moderna y eficaz vuelve a aparecer cuando entras en la interfaz de la pantalla, con una respuesta muy buena. La conectividad es total y entre los elementos más alucinantes, el sistema de audio Naim for Bentley, con 19 altavoces, ocho estilos acústicos y 2.200 vatios es impresionante. ¡Una ópera sobre cuatro ruedas!

 

El Bentley Flying Spur 2020 se disfruta en las plazas traseras

Sí, este es un coche de representación y por eso, las plazas traseras del Bentley Flying Spur cuentan con todos los lujos posibles. Mi unidad de pruebas no cuenta con el sistema de entretenimiento trasero, recomendable si vas a viajar siempre detrás, pero lo importante: el espacio disponible y el confort es absoluto. Hay espacio de sobra para piernas y cabeza.

Detalles como los reposacabezas mullidos o los numerosos ajustes del asiento hacen que encuentres una posición ultra confortable a los pocos segundos. Viajar en algo así es una experiencia que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. 

 

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Y es que si lo tuyo es conducir, yo te recomiendo el Continental GT: ¡este es un coche para ir detrás! Al menos de vez en cuando. ¿Significa eso que a nivel dinámico no esté a la altura? Tienes que tener claro que estamos ante un coche de 5,3 metros de largo y casi dos toneladas y media de peso. Obviamente no es un coche para ir de tramo, pese a contar con una auténtica bomba bajo el capó.

El Bentley Flying Spur 2020 cuenta con una suspensión neumática deliciosa, muy eficaz y con un sabor muy clásico. Destaca la insonorización del interior, con cristales dobles entre otros elementos, que aseguran un rodar silencioso y ultra cómodo. En las plazas traseras se disfruta muchísimo: quizás las llantas de 22 pulgadas no ayudan a conseguir el mayor confort posible, por lo que si lo que buscas es comodidad, quizás sea interesante renunciar a algo de estilo con llantas más pequeñas.

 

Comodidad por delante de todo

Toca empezar la prueba dinámica: tras recoger las llaves en el concesionario de Bentley Barcelona, no necesito muchos metros para sacar una conclusión previsible: el Bentley Flying Spur W12 es un coche eminentemente cómodo. Mi anterior experiencia con este modelo fue con el Flying Spur V8 S, la versión más dinámica de la anterior gama, y debo decir que este está más orientado al lujo clásico. Además, el extra de peso en el eje delantero, por el motor más grande de doce cilindros, también se nota. No diré que es un coche torpe, pero no es un coche para una conducción deportiva.

Resulta eficaz y por supuesto, el motor sí que es una auténtica bestia. El motor W12 biturbo de 6.0 litros genera 635 CV y 900 Nm de par desde el ralentí. La respuesta siempre es inmediata y tiene mucha fuerza. ¡Es capaz de mover 2,5 toneladas de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos! ¡Parece un milagro!

 

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Es una sensación curiosa, ya que la suspensión es muy cómoda, la insonorización total y el motor con una fuerza brutal. Sería como tirarte por un barranco en un algodón de azúcar gigante. Las prestaciones son brutales, pero todo pasa con una calma absoluta. Corre más de lo que parece y es un coche en el que debes prestar mucha atención al velocímetro. Sí, es un quita-puntos en toda regla porque siempre parece que vas más lento de lo que realmente vas.

Ahora bien, este gigantesco y exótico motor tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Siempre decimos lo mismo: a la hora de elegir un Bentley, la duda es la misma, ¿V8 o W12? De momento, en el nuevo Flying Spur solo está disponible la opción de 12 cilindros, por lo que no podrás elegir. ¿Cosas buenas? Su potencia, su fuerza, la manera de entregar la potencia y el refinamiento absoluto de la mecánica. 

 

Un consumo por las nubes

¿Lo malo? Sin duda, el consumo. Es increíble ver el consumo de este coche y no pensar en los pingüinos del ártico. Es difícil bajar de los 20 litros a los 100 km y sí, ya sé que me dirás que quien compra un coche así lo del consumo le da igual, pero es que el V8 puede consumir la mitad, correr casi lo mismo y ofrecer un agrado de conducción similar. Además, el extra de peso del W12 se nota en un eje delantero algo más torpe.

 

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En un coche con este nivel de tecnología, con este nivel de peso y con este nivel de precio, creo que la electricidad debería empezar a tomar protagonismo para mejorar las prestaciones y reducir las emisiones. Siempre lo he dicho: la tecnología eléctrica casaría a la perfección con un concepto de lujo extremo como este, donde el silencio, el refinamiento y las altas prestaciones son claves.

Sin duda, el Bentley Flying Spur 2020 de esta prueba me ha gustado por su combinación fantástica entre el lujo clásico y la más moderna tecnología, es un coche que gana en presencia, con un diseño quizás menos british pero más dinámico y espectacular. Lujo con mayúsculas en todos los aspectos y un coche de representación para quien quiera ir en las plazas traseras como un rey pero que no quiere renunciar a conducir de vez en cuando. Eso sí, si buscas deportividad, yo te recomiendo a su primo de Audi: ¡la prueba del Audi S8 2020 me dejó con la boca abierta!

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