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Prueba del BMW 218i Active Tourer: no solo hay que serlo; hay que parecerlo

Prueba del BMW 218i Active Tourer
7 10

Nuestro veredicto

Empiezo la prueba del BMW 218i Active Tourer con una grata sensación. Este nuevo monovolumen es una opción bastante buena para quien busque espacio para el día a día y, además esté dispuesto a gastarse una cantidad importante de dinero en un producto de calidad que proyecte una imagen premium y atractiva.

Y es que el Active Tourer ha recibido un restyling que lo aleja de la imagen más elemental de la anterior generación. Para mi gusto la carrocería forma un todo más integrado con una imagen más seria y premium.

Esta gama es peculiar por varias razones. Fue el primer monovolumen de la marca, lo que generó más de un comentario, aunque nada comparado al hecho de que también fue el primer modelo de Múnich en utilizar un bloque en posición transversal... y tracción delantera.

Salvado el choque inicial, lo cierto es que no es tan grave: lo pude comprobar durante la prueba del BMW 118i. Y además, en BMW lo defienden a capa y espada: pocos compradores de modelos de la marca (relativamente) le dan importante al hecho de que se mueven las ruedas delanteras o las traseras.

Interior espacioso y de calidad

En el interior te encuentras con un habitáculo limpio, de líneas rectas y sencillas que proyectan una grata sensación de desahogo.

Los asientos delanteros tienen una imagen muy deportiva. Cuando te acomodas en ellos sientes que te recogen bien el cuerpo si no eres demasiado ancho, aunque el mullido es más bien duro y tienen muy marcado el apoyo lumbar (que no es ajustable). Tampoco es inconveniente porque al final te acostumbras y resultan ser bastante cómodos y adecuados para todo tipo de trayectos.

También la postura de conducción ha ayudado a que el BMW 218i Active Tourer saque buena nota en este prueba. Está muy conseguida, como en caso todos los BMW, con todo lo necesario en el sitio en el que se supone que debe estar.

En cuanto a la practicidad en el día a día, hay muchos huecos para dejar cosas que además están bien pensados, como una bandeja en la consola central en la que se puede dejar el móvil o la cartera sin que salgan disparados. Esto no es ninguna tontería, pues hay modelos en los que tienes una guantera gigantesca en la que se pierden las cosas.

En cuanto al manejo, se ha pasado a lo digital con la adopción del sistema operativo de octava generación. Lo malo es que se pierde el habitual (cada vez se verá menos) mando giratorio tan fácil de usar y tan intuitivo y los botones táctiles y programables.

La parte buena es que, visto lo que hay, su manejo no está nada mal a pesar de que todos los controles están ubicados en la pantalla central. Al menos, los 'botones' del climatizador en este Serie 2 con carrocería monovolumen están siempre presentes en la parte baja, aunque si quieres alguna función, tendrás que meterte en los siempre temibles menús digitales. No es buena idea mientras conduces...

Un BMW de tres cilindros y tracción delantera

Supongo que las opciones mecánicas actuales siguen escociendo a más de uno. Aquí, más de lo mismo. El motor que lo anima todo es un tres en línea de 1.499 cc y con 136 CV y 230 Nm unido a una caja de doble embrague de siete marchas sin levas en el volante y sin posibilidad de manejo manual. De hecho, en vez de modo S aparece una L pensada para retener más que otra cosa.

En principio no son cifras espectaculares, pero puedes alcanzar 220 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en nueve segundos. Al menos con la llantas de 16 pulgadas que son de serie: las de 18 que ves en las fotos son opcionales.

En cuanto al consumo, durante la prueba he podido medir 6,8 litros a los 100, cerca de la cifra oficial de 6,2 l/100 km en un recorrido en el que no he cuidado especialmente la cifra y he avanzado a ritmo normal.

Todo esto está muy bien, sí. Pero, ¿cómo va un BMW 218i Active Tourer? 

La respuesta es sencilla: bien. Bien para un monovolumen, lógicamente. Si entiendes que no llevas un BMW M135i, no te dará quebraderos de cabeza, pero más allá de eso se mueve como un compacto normal.

En autopista y en línea línea recta ofrece una calidad de rodadura muy buena. Los valores NVH (que miden las vibraciones, sonoridad, etc) son muy bajos, ya que a 120 km/h el bloque gira a unas 2.250 rpm en séptima y no tienes sensación de que vaya forzado. 

La suspensión es firme, pero no llega a ser dura, por lo que se contienen los balanceos si llega alguna curva o pasas por encima de alguna junta de dilatación. También la dirección es adecuada para viajar, con muy buen tarado a alta velocidad.

Cuando llegan curvas la cosa se pone algo peor, pero si no pierdes la compostura, el 218i Active Tourer tampoco lo hará. Es cierto que no está cómodo del todo y que la suspensión, obcecada en mantener la carrocería siempre recta, tiende a "lanzar" hacia arriba la zona que se hunde, con lo que tienes algunas reacciones un poco raras, pero pocos llegarán a ese límite.

La dirección me manda mensajes ambiguos. La noto desconectada de la realidad, muy suave y sin feeling: en ciudad no está nada mal porque te puedes mover desconectandop el cerebro y sin ningún esfuerzo, pero a la hora de conducir en zonas con curvas, vas a echar en falta un poco de feedback de lo que ocurre bajo las ruedas incluso en el modo Sport.

En general se trata de un coche cómodo. El eje delantero es preciso y la dirección, muy agradable de utilizar, por lo que es sencillo colocar el coche donde quieres, cuando quieres.

Otra cosa es el tacto del pedal del freno. Sin duda, de lo peor que me he encontrado durante la prueba del 218i Active Tourer. El primer toque apenas devuelve una reacción, por lo que te ves obligado a pisar con más fuerza de la que te esperas. Es cierto que luego para bien y que te acostumbras, pero es algo que mejoraría.

Precio: no es nada barato y puede llegar a doler

Lo cierto es que el BMW 218i Active Tourer que protagoniza esta prueba es un producto muy conseguido y comparativamente más afinado que el modelo que apareció en 2016... y eso se nota en el precio.

El 218i es la versión de acceso, y aún así los precios de tarifa te pueden asustar, ya que para empezar a hablar tienes que preparar unos 37.000 euros. Si quieres algo más de alegría al volante puedes optar por el 220i con 170 CV por 40.300 euros o preparar 38.000 para el diésel... por no hablar de los 47.000 euros del 225e o los 50.100 del 230e, ambos xDrive.

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  • Precio

    36.900

  • Tipo de Motor

    Normal

  • Cilindrada

    1.499 cc

  • Par motor

    230 Nm /1.500 rpm

  • Potencia

    136 cv /6.500 rpm

  • Cambio

    Automático

  • Tracción

    Delantera

  • Capacidad maletero

    470 L / 1.455 L

  • Aceleración 0-100

    9,0 s

  • Velocidad máxima

    214 km/h

  • Consumo oficial

    6.2 l/100km

  • Garantía

    3 años

  • Tipo de combustible

    Gasolina

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