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Prueba Citroën C3 BlueHdi 100: un buen compañero de viajes... relajados

Un buen rodador que, eso sí, no te invitará a escaparte de las autopistas para buscar carreteras más emocionantes.

Imagen de perfil de Javier Leceta

Hacía tiempo que tenía ganas de probar el Citroën C3 BlueHdi 100: el modelo francés tiene un aire juvenil que personalmente me gusta (aunque tiene tantos adeptos como detractores), pero quería saber hasta qué punto este aire fresco se había trasladado a sus sensaciones al volante. Aquí tienes la prueba de la gama C3.

Pero antes de contarte lo que el C3 transmite o no, echa un vistazo a su estética. Su apariencia cool, y con un cierto toque SUV -como no-, se remarca especialmente con esos bultos laterales llamados Airbumps. Además de proteger la carrocería dan un aire desenfadado y diferente a lo que estamos acostumbrados a ver por la calle. Sí, efectivamente, tiene un parecido inconfundible con el Citroën C4 Cactus.

Y, precisamente su estética diferente, es el mejor adelanto de las intenciones de este Citroën C3: es un coche en el que la estética prima por encima de la funcionalidad. No obstante, esto tampoco quiere decir que sea un coche poco práctico. De hecho, y como te explicaré un poco más abajo en esta prueba del Citroën C3 BlueHdi 100, el coche galo es un buen aliado si que gusta viajar cómodo, tranquilo y ninguna pretensión de pilotillo.

El interior es otra muestra del espíritu del C3: plásticos en el salpicadero de aspecto normal -pero sin malos ajustes- combinados con inserciones de tela o símil cuero, butacas delanteras amplias y algo blandas (se echa en falta que recojan algo más) y suficiente espacio en las plazas traseras (mejor que viajen dos ocupantes y ojo si optas por el techo panorámico -resta algo de altura al habitáculo-).

 

Prueba Citroën C3 BlueHdi 100

 

El salpicadero cuenta con un cuadro de instrumentos que ofrece información completa y una pantalla central de 7 pulgadas que controla numerosas funciones y que evita la proliferación de botones (aunque personalmente sigo creyendo que controlar tantos aspectos desde un display distrae un poco cuando estás conduciendo). La resolución de la pantalla, sin ser como una tele 4K, no está mal. Además, su funcionamiento es bastante fluido. El maletero, bastante aprovechable -salvo por su boca de carga un tanto elevada-, tiene un volumen de 300 litros.

Prueba Citroën C3 BlueHdi 100

El Citroën C3 BlueHdi 100 de esta prueba equipa el bloque diésel de mayor potencia (hay otro de 75 CV). Si vas a realizar viajes, creo que el primero es la opción más recomendable. Aunque no es una novedad, el motor BlueHdi 100 (100 CV, 1.560 cc y 3,7 litros de consumo medio oficial) da la talla: no es especialmente ruidoso y tiene una buena entrega de potencia (aunque me hubiera gustado un poquito más de empuje en bajas). Gracias a él, el C3 es capaz de mantener buenas velocidades de crucero en vías rápidas, incluso cuando llegan las pendientes.

Menos brioso es su comportamiento cuando llegan las curvas. Aquí se nota que el coche está mayoritariamente enfocado al confort de marcha. Sin ser una barca, la suspensión resulta un tanto blanda, sobre todo si empiezas a exprimir al coche: en estos casos casos si se echa en falta un tarado más duro para sacar algo más de partido al motor. Algo parecido ocurre con la dirección, que resulta un tanto flotante a velocidades elevadas y en zonas con curvas (sin embargo, su buen radio de giro es un aliado en ciudad). Pese a lo comentado anteriormente, el coche apoya bastante bien siempre que tengas en cuenta lo que tienes entre manos. Eso sí, no esperes disfrutar al volante como, por ejemplo, en un Seat Ibiza, mucho más dinámico en todos los aspectos (aquí tienes la prueba del Seat Ibiza 2017). El cambio manual funciona bien, aunque también me hubiera gustado que su tacto fuera un poco menos esponjoso.

Pero no olvides lo que llevo comentándote desde el principio de esta prueba del Citroën C3 BlueHdi 100, el modelo francés es sobre todo un coche rutero, pero no emocionante. Un vehículo con una estética diferente más cómodo que divertido: te permitirá viajar tranquilamente e incluso con un punto de alegría gracias a su motor, pero sin grandes emociones. Para eso ya tienes otras cosas en el mercado...

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